El eclipse de García Luna


García Luna y Calderón

 

Pocas noticias tienen fuerza suficiente para cimbrar a un país. La detención de Genaro García Luna la tuvo. El ex secretario de Seguridad Pública del presidente Felipe Calderón (2006-2012) y a su vez  ex titular del máximo organismo de inteligencia criminal durante la administración del mandatario Vicente Fox (2000-2006) fue detenido en territorio estadounidense. Será juzgado por una corte de la ciudad de Nueva York. Lo acusan de recibir millonarios sobornos del Cartel de Sinaloa. Mientras encabezaba la lucha contra el narcotráfico en México, las evidencian apuntan a que García Luna facilitaba las operaciones de envío de cargamentos de droga a Estados Unidos.

La etapa en que en México se alternaron en el poder gobiernos de partidos tradicionales como el PAN y el PRI (2000-2018) concluyó generando un hartazgo generalizado en los ciudadanos. La evidencia es que en julio de 2018 optaron por respaldar masivamente el triunfo del eterno candidato opositor a ese estado de cosas, Andrés Manuel López Obrador. Los males acumulados en esos 18 años se han descrito con cierta precisión: corrupción exacerbada, impunidad, aumento de la pobreza, frivolidad de las élites, ausencia de estado de derecho e inseguridad. Muy poco, en cambio, se ha tomado conciencia de las malas prácticas de entonces dirigidas a erosionar los contrapesos entre el ejecutivo y los demás poderes y la propia sociedad. Presidentes panistas y priistas maniobraron para situar en la Corte Suprema de Justicia a ministros que respondieran a los intereses del titular del ejecutivo y presionaron a su vez a aquellos ministros no dispuestos a bailar en esa comparsa. Presidentes provenientes de ambos partidos maniobraron para situar al frente del máximo  órgano electoral así como del propio tribunal de justicia federal electoral a personajes atentos con los intereses del gobierno de turno. Presidentes provenientes de ambos partidos concedieron a manos llenas recursos a los medios de comunicación más importantes con el objetivo de acallar  la crítica de las plumas y voces “autónomas”.

Sin embargo, un símbolo de aquel período se mantenía relativamente en pie. En esos años un  mandatario decidió situar como eje de su gobierno la lucha frontal contra el narcotráfico, en lugar de cohabitar con él.  Pese a que la guerra contra el narcotráfico generó una violencia inusitada y  poco a poco el estado mexicano perdió la batalla mediática y también la guerra territorial, el presidente Felipe Calderón y sus seguidores siempre pudieron argumentar que no habían dado la espalda de forma irresponsable al principal flagelo que afecta la vida del país y de sus instituciones.

Ahora esa narrativa fue sepultada de forma brutal. La persona a la que el presidente Calderón confió la dirección de la guerra y a la que defendió ciegamente estaba en la nómina del cartel de Sinaloa. La guerra fue una costosa farsa.  Operó en la forma y en los frentes que el Cartel de Sinaloa decidió. Aún faltan otros detalles. ¿Cómo consiguió Genaro García Luna que su jefe máximo no se percatara del engaño en seis largos años? ¿Con quién más hubo pactos? El juicio público aclarará esas incógnitas. Pero desde ahora mismo queda en evidencia la  ausencia de valores y de aptitudes en el liderazgo que encabezó a México en el  período de alternancia democrática. La traición de Genaro García Luna y la incompetencia de Felipe Calderón terminan por eclipsar cualquier aspecto positivo de una etapa histórica que en sus inicios despertó enormes expectativas en el ciudadano promedio.

Por otra parte, la detención de Genaro García Luna al desacreditar hasta el tuétano a las fuerzas políticas vinculadas con aquella etapa, prácticamente deja a la llamada “Cuarta Transformación” sin oposición que pueda ser mínimamente escuchada. Es el tiro de gracia para esas voces críticas.  AMLO y Morena tendrán vía libre para poner en práctica su propia visión de país sin contrapesos creíbles. Esa perspectiva, no deja de entrañar un enorme riesgo. Juzgue usted, cuando los gobiernos de los partidos tradicionales (PAN y PRI) consiguieron imponer a la sociedad un proyecto de país a partir exclusivamente de su visión (2000-2018), el resultado alcanzado fue la deriva de México hacia un estado fallido. ¿Cuál amenaza penderá ahora que nuevamente dependeremos de otra visión hegemónica?

El caso de Genaro García Luna termina produciendo un doble eclipse. Ensombrece hasta la oscuridad más absoluta a la etapa de la alternancia en el poder de los partidos tradicionales que recibe una estocada mortal. Por otra, desactiva moralmente a cierto grupo de voces que sostienen una postura crítica con respecto a aspectos controvertidos del proyecto de Nación de AMLO y Morena.

Durante largo tiempo los eclipses fueron eventos naturales incomprendidos. ¿Existe la posibilidad de que ocurra lo mismo ahora?

Orestes Enrique Díaz Rodríguez

Tulum, 14 de diciembre de 2019

 

 

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

¿Adónde va América Latina?


la protesta latinoamericana

 

Después del triunfo de AMLO y Morena en México y la derrota de Cambiemos y Macri en Argentina, muchos pensaron que América Latina volvía sobre sus pasos y reiniciaba un nuevo giro hacia la izquierda. Son nostalgias de la etapa entre 1999 y 2015 donde la izquierda o la centroizquierda se convirtieron en fuerza gubernamental en los países más importantes del continente. No es hacia allí donde vamos.

Lo curioso es que tampoco la derecha y la centroderecha pueden confiar en que el nuevo ciclo político que vive Latinoamérica confirme la hegemonía que comenzaron a recobrar a partir de 2015. El ciclo de retorno de esas fuerzas políticas ha sido excepcionalmente breve y languidece. Tampoco esa es la dirección.

Entonces, ¿hacia dónde va América Latina?

En México, AMLO y Morena son catapultados al poder por el hartazgo y desencanto generalizado con la política de los gobiernos tradicionales. El votante mexicano reacciona contra la corrupción, la impunidad, la inequidad, la inseguridad y la frivolidad de la élite gobernante. ¡Basta!

En Argentina el votante en 2015 decidió poner término a 12 años de gobiernos centroizquierdistas. Recelaba de prácticas corruptas de la élite, de las maniobras de un grupo político para perpetuarse en el poder y de tasas de crecimiento económico que se desaceleraban. El respaldo lo absorbieron Mauricio Macri y Cambiemos. Sin embargo, tras cuatro años de gobierno presididos por una lógica neoliberal: menos estado y más mercado, aumento de tarifas de los servicios públicos, endeudamiento del país con actores internacionales y débil empatía con los que padecen el endurecimiento de la vida cotidiana, el votante en cierto modo volvió sobre sus pasos sustituyendo al macrismo por el neokirchnerismo.

Esas decisiones trascendentales ocurridas en México y Argentina, algunos han tratado de interpretarla como un reclamo de los pueblos contra el neoliberalismo. Sin embargo, la protesta del votante latinoamericano tiene un anclaje mucho más profundo y multifacético. Lo que ocurrió en Bolivia y en Uruguay viene a darnos la razón.

En Bolivia el estatismo con Evo Morales a la cabeza dominó a lo largo de 13 años y tuvo rendimientos: inclusión social y política para los marginados, creación de nuevas élites, elevación del nivel general de vida y estabilidad institucional. Sin embargo, en 2016 cuando fueron convocados a referéndums la mayoría de los bolivianos se negó a respaldar una nueva reelección de Evo Morales. En los comicios presidenciales de 2019 se veía venir que la derrota de Evo Morales, en una eventual segunda vuelta electoral, era por primera vez muy probable. Las cosas se salieron de su cauce natural cuando Morales intentó esquivar la voluntad popular haciendo creer a todos que se imponía en primera vuelta. La historia es conocida, estalló la crisis, Morales se vio obligado a renunciar y huir del país y en 2020 habrán nuevos comicios. Sin embargo, la intensidad de lo sucedido no debe anular la lucidez de la interpretación. ¿A favor y en contra de qué se pronunció el votante boliviano? A favor de la transparencia, de la competencia política equitativa y contra el propósito de un grupo político, cualquiera que sea su color, de convertirse en un poder hegemónico. El neoliberalismo no fue allí el reclamo, como quieren hacer ver las fuerzas revanchistas que actualmente detentan el poder, sino el estatismo sin prácticas hegemónicas.

Pasemos a Uruguay. En los últimos 15 años el país fue gobernado por el Frente Amplio que buscó un equilibrio entre sociedad y mercado. El propósito fue alcanzado entre 2005 y 2015 en los gobiernos de Tabaré Vázquez I y José Mujica. Sin embargo, algo de ese equilibrio gradualmente se afectó en el segundo mandato de Tabaré Vázquez (2015-2020). Una parte decisiva del electorado consideró que tantos años de permanencia en el poder ya no abonaba a favor del mejoramiento de las condiciones de vida del ciudadano. Definitivamente, causas grandes y visibles como en otros países de la región no se observan. Hablamos de Uruguay.  En cambio, muchos pequeños factores concluyeron por conformar una percepción desfavorable hacia el partido en el gobierno. El vínculo entre el Frente Amplio y la mayoría del electorado se debilitó.

Por último “viajemos” a Chile. Hasta hace dos meses medios y académicos se deshacían en elogios con respecto  al derrotero del país con la mayor calidad democrática de la región (Morlino) que se disponía a ingresar al selecto primer mundo (Vargas Llosa). Hoy están en shock. La protesta social tiene acorralado al gobierno de Sebastián Piñera. Después de una interpretación presidencial incorrecta que lo llevó a declarar la guerra contra sus propios ciudadanos, reculó y pidió perdón, decretó con urgencia programas sociales, propuso iniciar  trámites para una nueva constitución política y ahora proponen reducir sustancialmente los sueldos de la clase política. Aun así la protesta no cesa y la debilidad del gobierno es extrema. No se ve que el gobierno actual pueda recobrar la paz y el orden social. En Chile tanto gobiernos centroizquierdistas como derechistas han defendido el modelo de economía neoliberal heredado de la dictadura pinochetista. La protesta que tiene en permanente jaque a Piñera va precisamente contra ese modelo. ¡No más! ¿Acaso los chilenos quieren estatismo? No lo creo. Se trata de algo más multifacético que la simple elección entre dos modelos que por sí mismos son incapaces de solucionar los problemas de los chilenos y por añadidura de los latinoamericanos.

¿Qué quieren entonces los latinoamericanos? ¿Adónde va América Latina?

Los latinoamericanos no están abogando a favor de la izquierda o la derecha. No están abogando tampoco a favor o en contra del estatismo o del neoliberalismo. Los latinoamericanos simplemente quieren una clase política menos frívola y más empática con la vida cotidiana de sus ciudadanos. Los latinoamericanos quieren gobiernos más responsables, más dispuestos a escuchar y poner en práctica las demandas reales de sus electores. Los latinoamericanos no quieren gobiernos cuya preocupación central sea la de perpetuarse en el poder. Los latinoamericanos no quieren gobiernos insensibles ante el crecimiento de la inequidad social, la corrupción y el endurecimiento de la vida de los ciudadanos. Siempre han querido eso. La diferencia es que ahora ya saben cómo obrar para librarse de los gobernantes de pronunciada retórica y que jamás les cumplen. ¿Dónde lo aprendieron? ¿Quién les diseñó la hoja de ruta? ¿Quién está detrás de los niveles de movilización que exhibe el continente? Esas preguntas las contesto en la próxima entrada.

Orestes Enrique Díaz Rodríguez

Tulum 8 de diciembre de 2019

 

 

Publicado en Uncategorized | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

Presentación del libro “Enigmas…” hecha por el Mtro. Joaquín Galindo en la FIL 2019 (texto íntegro)


Fil

NATURALEZA DE LA OBRA: El libro del Doctor Orestes Díaz es una obra de investigación cuantitativa de tipo del análisis de los Sistemas Políticos Comparados, en donde el autor se adentra cualitativamente en el complejo estudio del comportamiento electoral del votante, es decir porqué se vota a determinados candidatos de una determinada fuerza política y cuales son los motivos para que la masa de electores llegue a formar una tendencia que puede ser medida mediante un estudio cuantitativo. Esta obra esta dentro del campo de la Ciencia Política en la rama de la Política Comparada.

COMENTARIO GENERAL ACERCA DE LA ESTRUCTURA DEL LIBRO: Lo primero que hay que analizar de este libro es la forma en que ha sido planteado el desarrollo del tema: Desde la presentación el autor deja muy en claro el propósito de esta obra: Diseñar una herramienta para que los politólogos obtengan mas certidumbre en sus análisis de diagnóstico electoral y no dependan exclusivamente de los resultados de las encuestas de intención del voto.

En el primer capítulo analiza el vínculo entre la opinión pública y la popularidad presidencial, esto con la finalidad de categorizar la diferencia entre estos 2 conceptos.

En el segundo capítulo analiza el concepto clave de su estudio que es la Asociación entre popularidad presidencial y el éxito o derrota del partido en el gobierno en América Latina encontrando que en el 89.47% de los casos la popularidad del presidente en turno anticipó el éxito o la derrota del candidato oficialista.

En el tercero y cuarto capítulos analiza lo que podríamos llamar las desviaciones del sistema, que nos señalan casos en los que es alta la popularidad del presidente y aún así es derrotado el candidato oficialista y el caso contrario cuando es baja la popularidad del mandatario en turno y aún así gana el candidato oficialista bajo el partido en el gobierno. Las hipótesis de estos casos tienen que ver comúnmente con divisiones partidistas en el primer caso y en el segundo cuando la oposición al régimen es débil y no llega a emocionar al electorado que prefiere darle una nueva oportunidad al candidato oficialista.

En el quinto y último capítulo el Doctor Orestes Díaz hace una revisión de las teorías del comportamiento electoral y las compara con los hallazgos empíricos de su investigación, los cuales pueden ser tratados a fondo por el autor, pero del cual cabe destacar que en los comicios presidenciales en América Latina la popularidad presidencial anticipa de manera potente el éxito o la derrota del partido oficialista

El libro del Maestro Orestes Díaz tiene 5 grandes fortalezas:

  • La primera: El libro es una novedosa y original aportación a la Ciencia Política en nuestra Universidad y lo mete al tema del debate nacional sobre la influencia de la popularidad presidencial como predictor del éxito o la derrota de un candidato oficialista en una contienda electoral presidencial.
  • La segunda: El libro aporta nuevos conocimientos dentro de los estudios de Sistemas políticos comparados en América Latina, contiene un detallado estudio de caso de las contiendas electorales en los países seleccionados de la muestra y es también fuente de conocimientos en aspectos esenciales de la comunicación política en las campañas y comportamiento electorales del votante latinoamericano.
  • La tercera es que el libro se caracteriza porque su autor se atreve a crear tendencias con miras a construir teoría basado en el resultado de su análisis empírico, utilizando el método comparado y confrontándolo con los expertos sobre el tema.
  • La cuarta es que el autor trata de resolver y dejar establecido el enriquecimiento de las estrategias político-electorales para diagnosticar los resultados electorales en campañas en donde predomina el diagnostico mediante encuestas de seguimiento electoral a lo largo de toda la campaña. Después de este libro los estrategas de campañas electorales y analistas de éstas, deben tomar muy en cuenta los estudios comparados del contexto electoral que rodean a una elección presidencial.
  • La quinta en donde el autor confronta los resultados empíricos de sus hallazgos mediante la muestra que hace a 38 elecciones presidenciales en 7 países de América Latina y los compara con los supuestos de las teorías mas importantes sobre el comportamiento electoral obteniendo respuestas que pone a consideración de los lectores. Al final si nos atenemos a la tesis del Doctor Orestes, creo que el ejemplo del encarcelamiento de Lula Da Silva le daría la razón, ya que este político brasileño aparecía en los sondeos con una fuerte popularidad antes de ser procesado por la élite que gobierna el Brasil actualmente, de acuerdo con este razonamiento, la oligarquía opositora al ex presidente Lula tendría la certidumbre que la popularidad en este caso de un ex presidente lo podría hacer ganar una futura candidatura presidencial y la estrategia es eliminarlo legalmente antes de llegar a la campaña presidencial.
Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

¿Qué fue lo sorprendente en la derrota del Frente Amplio en Uruguay?


Lacalle

 

Aunque para la mayoría la derrota del Frente Amplio en los comicios presidenciales de Uruguay 2019 fue inesperada, francamente, desde “Certezas de la Incertidumbre” no lo vimos así. El 22 de agosto de 2019, tres meses antes de los comicios, emitimos la primera alerta al respecto: “El izquierdista Frente Amplio, luego de tres períodos sucesivos de gobierno enfrentará su elección más difícil” (“Uruguay, se sostendrá el Frente Amplio en el poder”, párrafo 2).

El 14 de Octubre, a dos semanas de la primera vuelta, volvimos a insistir en lo incierto del horizonte electoral del Frente Amplio en 2019: “En Uruguay la duda gira en torno a si la eventual victoria del oficialista Frente Amplio en la primera vuelta, se logrará alcanzando un por ciento de votación notablemente disminuido con respecto a los propios resultados obtenidos en anteriores comicios presidenciales, constituyéndose en claro anuncio de que, luego de tres gobiernos consecutivos de centroizquierda, el país se dispone girar hacia la derecha” (“Trampas de la Certeza”, penúltimo párrafo).

Mientras 72 horas después de celebrada la primera vuelta (27- O) y corroborando que la votación del Frente Amplio en esa fase fue inferior al 40% de los votos, prácticamente, dimos por hecho la derrota oficialista en la segunda vuelta: “En cuanto a Uruguay podemos decir que seguramente fuimos los primeros que alertamos de que era presumible esperar el fin de la continuidad del Frente Amplio en el poder. Desde agosto de 2019 lo anunciamos. Luego de la elección del 27 de Octubre, todos los medios locales y globales reconocen esa posibilidad” (“¿Quién gana y quién pierde en el cono sur? Pronóstico, aprendizaje y correlación de fuerzas”, párrafo 5).

La base de un pronóstico certero no podían ser los buenos gobiernos de Tabaré Vázquez I y José Mujica, sino el flojo desempeño de Tabaré Vázquez II, 28% de aprobación y 47% de rechazo. La derrota confirma que en la decisión de la mayoría de los votantes tiende a pesar más la percepción del rendimiento actual del gobierno que la nostalgia sobre posibles glorias pasadas.

Entonces, ¿qué fue lo sorprendente de la derrota del Frente Amplio?

Lo sorprendente fue que resultara extremadamente reñida. Apenas  una diferencia de un punto y medio entre los dos contendientes principales. Dado los bajos niveles de aprobación de Tabaré Vázquez, francamente, esperábamos que la victoria de la oposición fuera más amplia. No obstante, hoy viernes 29 de noviembre a las 11: 10 am, cuando casi termina el segundo y definitivo escrutinio de la Corte Electoral, la ventaja del candidato ganador Lacalle Pou se ha ampliado a 49.4% contra 46.9 de Daniel Martínez (FA). Son 2.5% de votos de diferencia con el 94.6 de los circuitos escrutados (Corte Electoral).

Pero igualmente si el reconteo concluyera dentro de ese rango se trataría de una derrota cerrada. Intuíamos perfectamente el 30 de Octubre que alguna variable de la segunda vuelta electoral en Uruguay se nos escapaba y hasta llegamos a formularnos la pregunta adecuada en esas circunstancias: “En realidad, ¿todo está realmente decidido allí?” (“¿Quién gana y quién pierde en el cono sur? Pronóstico, aprendizaje y correlación de fuerzas”,  último párrafo). Pero, no alcanzamos a visualizar que el escenario sorpresa sería, justamente, lo reñido de la competencia. Para nosotros ese hecho fue el sorpresivo en la derrota del Frente Amplio.

Pero, ¿qué fue lo incidió en que la elección tuviera un final cerrado En mi opinión dos cosas.

En primer lugar, la oposición consiguió tejer una coalición electoral entre cinco partidos para derrotar al Frente Amplio que no consiguió respaldo de ningún otro partido. Pero, la viabilidad de ese conglomerado como futura coalición de gobierno presentó durante la campaña y presenta en la actualidad serias dudas con respecto a su cohesión interna y durabilidad. Especialmente, en ese arco opositor fue incluido un partido con posturas de extrema derecha: Cabildo Abierto. Entonces la coalición electoral opositora consigue sumar votos, pero simultáneamente debió sumar también recelos entre los votantes de un país en que el elector tradicionalmente se muestra dispuesto a favorecer la moderación política de izquierda y de derecha. Los dos procesos se dieron. Posiblemente y tomando en cuenta el resultado final predominó la suma de votos hacia el candidato de la coalición opositora, pero al parecer se trató de una adición con notables pérdidas.

En segundo lugar, siendo un sistema a dos vueltas, el discreto resultado de la primera  permitió que las alarmas se dispararan dentro del Frente Amplio una vez que no alcanzó a superar el 40% de los votos en la primera etapa. La organización tuvo tiempo de reaccionar y volcarse con todo vigor a la captación voto a voto, puerta por puerta. Este fenómeno movilizativo del perdedor final de la elección también pudo ser visto en Argentina en los recientes comicios de 2019. Mauricio Macri fue apabullado en las primarias generales por una diferencia cercana a los 17 puntos porcentuales. A partir de ese resultado el votante macrista se moviliza y aunque no consigue sobrevivir a la primera vuelta electoral sí logra reducir los márgenes de diferencia hasta una cifra cercana a los 10 puntos porcentuales de diferencia, evitando con ello un descalabro total del macrismo. Aquí existe una posibilidad de aprendizaje analítico.

El Frente Amplio no sólo evita el descalabro total sino que, pese a la derrota, muestra que el Uruguay a corto y mediano plazo no es pensable sin su protagonismo como primera fuerza electoral del país. No es poco.

Orestes Enrique Díaz Rodríguez

Tulum, 29 de noviembre de 2019

 

 

Publicado en Uncategorized | Etiquetado , , , | Deja un comentario

Te digo cómo puedes obtener gratis el libro que presentaré en la FIL


cartel del libro enigmas con poco peso

La imprenta entregó el libro que presentaré en la FIL 2019. Para motivar adicionalmente tu asistencia y la de tus amigos a la presentación del martes 3 de diciembre a las 16 y 30 pm, rifaré y entregaré  tres ejemplares a los que por esta vía contesten acertadamente dos preguntas y den la respuesta más original en la tercera.

Preguntas:

¿Cómo se llama mi blog y cuántos años cumple en febrero de 2020?

¿Cuál ha sido su temática central?

¿Qué podría hacer para mejorarlo?

El día antes de la presentación será la rifa y daré a conocer el nombre de los tres ganadores.

¡Gracias!
PD: Si no resides en México, te lo hago llegar a la dirección postal que me indiques.

Orestes Enrique Díaz Rodríguez

 

 

Publicado en Uncategorized | 1 Comentario

EVO


EVO

 

 

El domingo 10 de noviembre Evo Morales renunció a la presidencia de Bolivia. El anuncio nos tomó desprevenidos, Evo parecía inamovible. Llegó al poder en 2005 a fuerza de encabezar protestas que infringían los límites de lo establecido. Él y sus partidarios, hambrientos de justicia, llegaron a ser temidos.  El sistema político contra el que se confrontó era famoso por su debilidad institucionalidad, pobreza extrema, marginalidad exacerbada, poder concentrado en élites blancas, elevada corrupción y de remate, por convocar más o menos periódicamente elecciones para legitimar ese orden. En toda extensión una democracia fallida . El asalto final de Evo al poder se produce luego que la protesta de turno acorrala al mandatario de entonces, Carlos Mesa, obligándolo a renunciar. El domingo pasado cuando Evo renuncia, los roles se han invertido. Ahora es Evo el que se encuentra acorralado, mientras el exmandatario Carlos Mesa, probablemente sea quien termine ciñéndose esta vez la banda presidencial siempre que el clima actual de violencia cese y lleguen a convocarse elecciones.

La renuncia de Morales de inmediato abre la lucha entre dos relatos: ¿Hubo o no un golpe de estado en Bolivia? Es el propio Evo quien genera la primera versión de los sucesos al denunciar que fue objeto de un golpe cívico y policial. ¿Hubo elementos con los cuales se puede configurar una intentona golpista en Bolivia? Sí. La policía se amotina y permite obrar al ala violenta de los que protestan contra el oficialismo. El Ejército rechaza hacerse cargo del orden interno postura que, por cierto, perfiló desde 2006. Por último, el jefe del Ejército, después de que Morales convocó a nuevas elecciones, le sugiere que renuncie para facilitar la pacificación del país.

Sin embargo, otros elementos apuntan a que la causa de la renuncia es el fraude electoral. El 20 de Octubre con el 83% del escrutinio se avizoraba que Morales no sería reelecto en primera vuelta y tendría que ir a la segunda a contender con todas las fuerzas opositoras ahora sí unidas donde le aguarda una derrota segura. En ese momento el sistema dejó de trasmitir los resultados durante 24 horas y cuando regresó la tendencia era inversa, Evo ganaba en primera vuelta. Estalló la protesta que fue paralizando ciudades.  El mandatario solicitó a un agente externo (OEA) una auditoría de la elección. El dictamen del auditor fue demoledor, era improbable estadísticamente que Morales hubiera ganado la reelección en primera vuelta. En la mañana del domingo Evo anunció la separación del cargo de los miembros del Tribunal Electoral y convocó a nuevas elecciones como le reclamaban desde el 20 de Octubre. Con ese acto implícitamente reconoce que los resultados eran fraudulentos. Tuvo  la oportunidad de decir que desconfiaba de la imparcialidad del dictamen, pero no lo dijo. Tampoco hubo autocrítica.

Una vez que se supo el contenido del dictamen y la convocatoria de nuevas elecciones, en voz del mismo responsable último del fraude, el ala violenta de los manifestantes decidió que Morales no podía estar al frente del proceso hacia las nuevas elecciones ni tampoco participar en la selección de los nuevos integrantes del tribunal electoral. Para lograr el propósito queman casas de altos funcionarios del gobierno, amenazan o toman de rehenes a sus familiares empujándolos a renunciar. Hay otros ministros que renuncian porque esperaban que el dictamen del auditor reivindicara la transparencia gubernamental. Eso no sucedió. Durante todo el día se va produciendo la renuncia escalonada y masiva de ministros, diputados y senadores del partido en el gobierno, hasta que Evo anuncia a su vez la suya.

Entonces, qué sucedió allí. Lo que interpreto es que el fraude electoral cometido por el oficialismo y la intentona de remover al Ejecutivo se entrelazaron, aunque el fraude y su confirmación fue el detonante de los actos encaminados a remover al presidente. No vi a manifestantes pacíficos o agresivos reclamando o promoviendo activamente la renuncia de Evo antes de producirse el evento de fraude. Tampoco veo a Evo ni a ningún otro mandatario en su lugar renunciando al poder de no haber sido pillado cometiendo fraude. El fraude y luego el resultado contundente de la auditoría es quien deslegitima a Evo ante dos actores fundamentales, los cuerpos armados y la oposición dejándolo en una situación de desgaste moral y vulnerabilidad extrema. Simultáneamente, los excesos del ala violenta de la oposición, la actitud sediciosa de la policía y la “sugerencia” del mando castrense provocan su salida extemporánea. Esos actores le brindan la oportunidad dorada de victimizarse y posicionar una narrativa más conveniente con su situación. Evo ya era un cadáver político en el momento en que con el anuncio de nuevas elecciones queda reconocido el fraude. Todo lo que vino después fue innecesario y condenable. Simplemente, sus más acérrimos antagonistas cegados por sus pasiones e intereses fueron incapaces de poner el freno ante ciertos límites. En todo caso, juzgando por la historia del país, el comportamiento parece estar codificado en lo más profundo del ADN boliviano. En un bando y en el otro.

Por último, habría que tener en cuenta que el primer intento de Evo por aferrarse al poder fue en 2013. Entonces  logró que el tribunal constitucional dependiente de su partido lo habilitara, en base a una interpretación libérrima que contradecía la propia prohibición  de la Constitución, para contender por una segunda reelección. El segundo intento fue cuando en 2016 convocó a un referéndum para que los bolivianos decidieran si le permitían presentarse a una tercera reelección presidencial. La mayoría de los bolivianos respondió negativamente. El tercero, fue cuando en 2017 nuevamente acudió al tribunal constitucional para que en una novísima interpretación lo habilitara para contender ahora de forma ilimitada por nuevos mandatos, aunque pisoteara la voluntad popular. El cuarto fue el fraude electoral. Tantas veces fue el cántaro a la fuente…

Orestes Enrique Díaz Rodríguez

Tulum, 11 de noviembre de 2019

 

 

Publicado en Uncategorized | Etiquetado , , | 5 comentarios

¿Quién gana y quién pierde en el Cono Sur? Pronóstico, aprendizaje y correlación de fuerzas.


Tabare y Macri

 

Efectuadas las elecciones en Bolivia, Argentina y Uruguay corresponde verificar cuan acertado fue el pronóstico, cuál aprendizaje se deriva y qué nuevo contexto emerge en el cono sur en el sentido de qué fuerza política ganó y cuál resultó perdedora.

Los resultados de las tres elecciones demostraron la fortaleza de nuestra variable anticipativa por excelencia, la popularidad presidencial. La trazabilidad que permite hacer hasta el eventual resultado electoral, con independencia de las campañas, continua siendo vigorosa.

En Bolivia se dieron los dos resultados esperados, la victoria de Evo Morales en la primera vuelta y la ambigüedad en torno a si una sola fase sería insuficiente para su reelección. Pudimos habernos apoyado en lo que ya conocemos acerca de qué es lo que determina que un candidato pueda imponerse  en primera vuelta (ver archivos, “¿Cómo ganar en primera vuelta?”). Desde esa perspectiva Morales no tenía chance alguno de hacerlo. Pero fue acertado no desgastarnos en ese análisis en virtud de que se trata de un presidente que contiende por su tercera reelección. En ese escenario los mandatarios hacen uso de herramientas no legítimas. Ese es precisamente el comportamiento que debe esperarse. La “victoria” de Evo, lamentablemente, tiende a demostrar que los líderes populistas continúan dispuestos a respetar el resultado electoral siempre que les favorezca, de lo contrario no tienen reparos en  meter las manos y acomodarlo conforme a sus intereses.

En Argentina el mandatario asediado por una crisis económica y mal evaluado fue derrotado en primera vuelta aunque contendía por su reelección sucesiva. En este caso sí era relativamente más factible visualizar previamente de que el ganador cumplía con la condición fundamental para hacerlo. Alberto Fernández, claramente se erigió en portavoz de un movimiento de cambio en el que coincidían los más diversos sectores: dejar atrás la gestión neoliberal. En este caso, los resultados de las primarias aportaron evidencia incuestionable al respecto. La intensa campaña oficial no pudo revertir ese resultado aunque al parecer si fue efectiva para evitar una debacle total del proyecto macrista, algo que podía haber acontecido en caso de que en la primera vuelta los resultados del oficialismo hubieran sido similares a los que alcanzó en las elecciones primarias. En un primer momento el repunte pareció más vigoroso, el oficialismo redujo la distancia con respecto al ganador en un 50% en apenas dos meses. Sin embargo, leía ayer que en el conteo definitivo la reducción sería mucho menor, el macrismo terminaría a 9 o incluso 10 puntos porcentuales de diferencia. No obstante el avance final no debe subestimarse, le permitió constituirse en la primera mayoría de la cámara de diputados.

En cuanto a Uruguay podemos decir que seguramente fuimos los primeros que alertamos de que era presumible esperar el fin de la continuidad del Frente Amplio en el poder. Desde agosto de 2019 lo anunciamos. Luego de la elección del 27 de Octubre, todos los medios locales y globales reconocen esa posibilidad.  Según nuestro pronóstico las dos condiciones  indispensables podían concretarse: una votación del Frente Amplio por debajo del 40% y la unidad de los tres partidos de derecha. Ambas premisas cuajaron no más concluir la jornada electoral. La misma herramienta que empleamos siempre evidenció nuevamente su potencia para trazar las posibilidades de éxito o derrota incluso de un oficialismo precedido por dos mandatos presidenciales exitosos.

El aprendizaje general no en términos de lucha política sino analítico fue la necesidad de dar espacio en el pronóstico a los escenarios inesperados o de ruptura. Tal fue el caso de lo acontecido en Bolivia con la muy posible manipulación del escrutinio por parte del oficialismo y en Argentina con el segundo aire del macrismo luego de las primarias. Lo preocupante es que para el caso uruguayo aun no visualicemos ese escenario. En realidad, ¿todo está realmente decidido allí?

Por último, habría que definir quién gana y quién pierde con los resultados que se dieron. Tanto la izquierda como la derecha regional recibieron golpes contundentes. Si bien la centro izquierda obtiene un valioso triunfo en Argentina, sus dos más importantes santuarios en la región se ven afectados. Evo Morales queda, cuando menos, fuertemente cuestionado mientras Uruguay debe perderse. A primera vista la derecha sale ligeramente ganando. Sin embargo, curiosamente puede decirse que simultaneamente tuvo lugar una cuarta elección en el cono sur que apunta a equilibrar el balance final. Me refiero al “plebiscito” sobre la gestión de Sebastián Piñera en Chile. El mandatario ícono de la derecha continental fue vapuleado por un estallido social sin precedentes en ese país. El gobierno de Piñera ha quedado totalmente deslegitimado. Entonces, el balance regional de fuerzas tiende a resultar en un empate, quedando solo por esclarecer el enigma de qué es lo que está afectando por igual a gobiernos de izquierda como de derecha en la región hasta el punto de volverlos vulnerables y prescindibles.

Orestes Enrique Díaz Rodríguez

Tulum 30 de Octubre de 2019

 

 

Publicado en Uncategorized | Etiquetado , , , | Deja un comentario