Cataluña, el derecho a la separación y el referéndum “confirmativo”.


cataluña la crisis

 

Desde hace  años sostengo que el estado federal es una estafa, entre otras razones, porque  los estados signatarios del pacto de unión federal no tienen derecho a la separación. Ninguna constitución federal escrita lo contempla, salvo la de la extinguida URSS debido, precisamente, a que la maquinaria política, policial e ideológica del PCUS de facto garantizaba la permanencia “voluntaria” de cada república dentro de la Unión.

En el ámbito de la retórica académica sobre el federalismo, hasta se ha acuñado una terminología para enmascarar esa flagrante contradicción, así  los estados o federaciones disfrutan de autonomía pero no de soberanía. Como resultado, el federalismo es un contrato que las partes firmantes no pueden rescindir, lo que seguramente niega toda la teoría contractual jurídica contemporánea.

Si los estados federales, que tienen por origen un pacto o manifestación de voluntad, no admiten la separación de una de sus partes, ¿qué queda para los países unitarios donde ni siquiera se reconoce la existencia de unidades subnacionales?

Los teóricos han debatido durante los últimos treinta y cinco años qué tipo de estado es España, ¿unitario o federal? Una de las conclusiones comúnmente aceptadas es que se trataría de un estado autonómico o de un sistema federal con hechos diferenciales (Aja, 2003). De acuerdo con esa concepción España contiene los elementos esenciales de los federalismos actuales. Sin embargo, la calificación, fue puesta en duda en este mismo blog una vez que sometimos el estado español a la “prueba ácida” del índice de articulación federal que arrojó que el grado real de autonomía de sus comunidades es decididamente endeble  (“¿Quién es quién en cuanto al federalismo?”, octubre 2015, archivos). Pero aún si resultara cierta la perspectiva de Aja, no afecta para nada la visión y la práctica de sus autoridades con respecto al derecho a la separación.

La separación de Reino Unido de la Unión Europea ha sido posible debido a que esta última es sólo algo aun difuso en vías de integración, todavía con rasgos confederales muy fuertes. La confederación es la única forma de unión en que los estados que la integran conservan su soberanía plena y, por tanto, ha resultado una unión provisional y endeble, incapaz de soportar la dura práctica socio histórica. Como forma de estado, hoy es prácticamente inexistente.

En cambio, la separación de las repúblicas ex soviéticas de la antigua URSS, fue posible gracias a una crisis general del régimen. Ahí se vislumbra una de las hipotéticas salidas para los partidarios de la causa de la separación de Cataluña, una crisis de la monarquía constitucional española puede representar una oportunidad.

De no existir una crisis del régimen,  el derecho a la separación sin derramamiento de sangre, es factible sólo cuando existe voluntad política de las autoridades centrales de consultar y respetar la decisión que emane del electorado de la comunidad con aspiraciones independentistas.

La corona,  sin embargo, ha dejado suficientemente claro que ese punto no es negociable por una sencilla razón, evita exponerse a una fragmentación que termine por atomizar a España, reduciendo drásticamente su peso dentro de la Unión Europea y el mundo, al equivalente al del principado de Mónaco.  La “democracia” española, por tanto, manifiesta, cuando  menos  dos límites muy visibles o enclaves autoritarios, por una parte, no es posible que sus ciudadanos elijan al Jefe de Estado, por otra, tampoco es posible decidir en las urnas si una región con características históricas y sociológicas que podrían justificar la denominación de nación, debe proseguir siendo parte de España o tener derecho a formarse como estado independiente.

Una vez que las condiciones históricas favorecen un cambio de la voluntad general de las autoridades centrales, el instrumento clave que la concreta se denomina referéndum, una consulta donde la población mediante el voto decide su permanencia o independencia del marco jurídico en que se ha desenvuelto. Es lo que Reino Unido concedió específicamente en el caso de Escocia, pero habitualmente se olvida que no ha sido a su vez así para otros territorios donde existe también una expectativa creciente por la independencia.

Es llegado ese punto donde considero clave la introducción de una ligera pero decisiva reforma. Una vez que madura el cambio de la voluntad del poder central, algo que no sucede aún en España,  ¿por qué razón hay que hacer depender una decisión trascendental que afecta profundamente la vida de los que “se van” y de los que “se quedan” de una sola y exclusiva votación que puede estar fuertemente permeada por influencias pasajeras o temporales? El actual mecanismo es democrático, no lo dudo,  pero también es  decididamente ingenuo y temerario y por consiguiente dañino. La democracia necesita más que ningún régimen que sus pilares descansen sobre la sabiduría.

Lo  idóneo es que exista, desde luego, la figura del referéndum, pero para que la separación se concrete debe ser necesario que el “sí” se imponga, cuando menos, en dos consultas, mediando entre la realización de la primera y la segunda un  lapso de seis meses a un año, que obligatoriamente se constituiría en una etapa de reflexión colectiva sobre la decisión tomada.  Reino Unido, por ejemplo, se hubiera ahorrado los lamentos y las dudas del día después del “Brexit” si hubiera contado con una herramienta de esa categoría. A ese segundo referéndum  es el que denomino “confirmativo”.

Los que conocen la historia de la figura de la moción de censura podrán entender mucho mejor el punto. La moción de censura es una fórmula decididamente democrática de remover a los gobiernos, pero que más que estabilidad, estimula la inestabilidad de los sistemas parlamentarios. Hasta que en Alemania descubrieron la fórmula para que la figura dejara de ser un factor desestabilizador. Para ello, sencillamente, adicionaron a la moción de censura una segunda votación, no bastaría para remover al gobierno que una mayoría parlamentaria lo censure, sino también que esa misma mayoría sea capaz de designar a un líder sucesor. Surgió así la “moción de censura constructiva” y desde entonces los gobiernos parlamentarios fueron más estables, porque los opositores si bien rápidamente se ponen de acuerdo para remover un gobierno, no muestran casi nunca la misma eficiencia para lograr un consenso mayoritario sobre quién debe ser el sucesor. El instrumento democrático que hasta ese entonces era tosco e imperfecto, fue pulido y perfeccionado contribuyendo con ello a la gobernabilidad. Algo así necesita implementarse  también en materia de referéndum vinculado a temas trascendentales como el derecho a la separación. No tengo dudas.

Orestes E. Díaz Rodríguez

Tulum, 11 de Octubre de 2017

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La superpotencia… bananera y el renacer de la otra “Unión”


Trump meets with Merkel in the Oval Office at the White House in Washington

Con la urgencia que ya es habitual trataré dos temas que someto a tu consideración.

Se ha usado el calificativo de “república bananera” para designar, entre otras cosas, la inestabilidad o vaivenes  políticos de la mayoría de los países latinoamericanos. La falta crónica de políticas de estado, es decir, de decisiones del más alto nivel con las que están comprometidos los principales partidos y que no cambian aunque se produzcan alternancias en el poder, es uno de los rasgos de ese primitivo orden.

Pues bien, resulta que el arribo de Donald Trump  a la presidencia de Estados Unidos ha puesto de relieve algo que ya venía sucediendo, pero que probablemente nunca alcanzó un grado de notoriedad como el de hoy. Trump y en muchos casos también los los republicanos, se propusieron cambiar radicalmente la política migratoria, renunciaron al TPP, se alistan para asestar un golpe convencional o nuclear a Corea del Norte pues “la época de la paciencia estratégica terminó”, derogaron los decretos de protección del medio ambiente emitidos por la administración anterior, están a punto de liquidarse la  reforma sanitaria o Obamacare,  pujan por salirse del TLC con México y Canadá, no apoyan la relación forjada con los aliados de la OTAN, tienden a una relación “carnal” con Rusia, y por último, se salieron dando un portazo del acuerdo de París contra el cambio climático. ¡Todo ese viraje en menos de 120 días!

No recuerdo a  país latinoamericano alguno que exhibiera jamás semejante variación en la mayoría de sus políticas como resultado de un cambio de gobierno. Estados Unidos es muchas cosas, pero también una superpotencia bananera.

Y ahora vamos al otro asunto, sutilmente vinculado con el comportamiento “coherente y digno de la mayor confianza” de Estados Unidos. En los últimos años, el gran tema no resuelto por los europeos  era cómo conservar una unión que  se perfilaba como precaria. La salida del Reino Unido no hizo más que acentuar la dolencia. Se dice que la Unión va camino de tejer una arquitectura federal, pero el gran secreto del federalismo en todo el planeta, incluido los Estados Unidos de América,  es que los estados soberanos e independientes que pactan la asociación, luego no tienen derecho ni posibilidad de salirse. Es el contrato jurídico institucional más raro que he visto, los firmantes tienen pleno derecho a asociarse pero no a rescindir el pacto. En otras palabras, el federalismo es más viable en la medida en que sus estados miembro renuncian de derecho o de facto a la libre salida de la unión.

Precisamente con esa dificultad tropezaba la Unión Europea. Hasta hace tres meses parecía factible que cualquiera de los estados miembros podría en cualquier momento decir adiós. No había candados de derecho ni tampoco de facto a la separación. Era una unión extremadamente frágil. Hasta que las cosas cambiaron.

Trump decidió que Estados Unidos dejaba de comprometerse con la defensa de cualquier país de la OTAN que resultara atacado. Europa está más sola que nunca. Si tiene un conato con alguna otra potencia expansionista, como por ejemplo, la poderosa Rusia, tendrá que enfrentarlo con sus propias fuerzas. Con el autoaislamiento de Estados Unidos y la distancia que tomó Reino Unido, la única forma de sobrevivir que tienen los países europeos ante la eventualidad de un ataque externo es manteniéndose muy unidos. El peligro externo hace la unión, la misma regla de oro  que una vez funcionó para la conformación de los Estados Unidos de América ahora es una potente fuente de estímulo de la unidad trasatlántica. En estas épocas de turbulencia, se corre un riesgo muy grande apostando por la supuesta placidez de la vida ermitaña. Reino Unido quizás puede darse todavía ese lujo porque tiene su propia defensa nuclear. Pero, en el continente, esa calidad de armamentos sólo la tiene Francia.

De modo que mientras mayor es el distanciamiento de Estados Unidos de la OTAN y  de los países de Europa, mayor es la necesidad de que los países de esa región integren una unión sólida.

Si faltaba algún otro estímulo adicional, sin dudas tenía que ver con la condición de hacer prácticamente inviable cualquier intención de abandono. Sencillamente significa retomar lo que está en el ADN del federalismo, no a la libre separación. La oportunidad la brindó la salida de Reino Unido, quien deberá pagar la suma de 100 000 mil millones de euros por la afectación que conlleva su salida unilateral  de la Unión Europea o de lo contrario ese reclamo irá a parar a los tribunales.

La noticia ni debe pasar por alto, ni debe pensarse que tiene por principal destinatario sólo a Reino Unido. Todo lo contrario. Significa, ante todo, que en el futuro cualquier salida de la Unión por parte de un estado miembro tiene un costo tan elevado, que es impracticable. La puerta de escape ha sido sellada, entraña un altísimo riesgo de no sobrevivir y a su vez un desembolso económico incosteable.

Así fue como en la misma medida que la superpotencia norteña mostraba su más entusiasta perfil bananero, en cambio, la otra gran unión pudo haber dado el paso sustantivo hacia su integración.

Orestes Enrique Díaz Rodríguez

Tulum

Junio 2, 2017

 

 

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¿De qué depende la caída de Maduro y el estallido de la guerra en Corea?


maduro y kim jon un

La percepción general es que tanto la eventual caída de Maduro como el desencadenamiento de una nueva guerra en Corea, se encuentran esta vez mucho más cerca que en cualquier situación de tensión anterior.

¿Pero de qué depende que ambos acontecimientos se produzcan y cuál de los dos tiene mayores probabilidades de suceder?

Comenzando por Caracas, la probable caída de Maduro siempre dependió  de cuan monolítico pueda mantenerse el chavismo ante la exacerbación de los reclamos y protestas. En ese sentido, no se ha aclarado aún si la postura de la fiscal general en contra de la anulación de la Asamblea Nacional decretada por el poder judicial,  respondió a una estrategia cupular o fue la primera expresión manifiesta de una fractura dentro del oficialismo. Si fuera lo segundo, crecerían las probabilidades de que esa grieta se ahondara ante la agudización actual de los   enfrentamientos.

Tampoco se ha confirmado que la oposición tomara la iniciativa de proponer un pacto a las fuerzas armadas o viceversa. En la mayoría de las ocasiones, la salida desde un régimen autoritario o semi autoritario en Sudamérica  no se produce si al menos, coyunturalmente, no quedan protegidos ciertos intereses creados en el seno de la institución castrense. 

Por otra parte, es posible que si se oficializa la convocatoria de elecciones regionales, por parte del gobierno, la inminencia de salida extemporánea de Maduro quede en suspenso y se supedite entonces a los tiempos electorales.

Resumiendo, no se ha podido corroborar una escisión dentro del oficialismo, no existen tampoco indicios de la existencia de una política de negociación con las fuerzas armadas desde la oposición para un eventual escenario post maduro, mientras la posible convocatoria de elecciones regionales podría contribuir a desactivar gradualmente la vía exprés de reemplazo. Las variables de las que podría depender una caída inminente (en días o semanas), por el momento, no se manifiestan de manera diáfana.

¿Ocurre lo mismo con el caso coreano? ¿De qué depende el estallido?

La inminencia de una guerra en Corea la favorece tanto la debilidad política interna de Donald Trump, como su personalidad, más inclinada a imponerse que a dialogar. Luego de la demostración de fuerza en Siria, los beneficios de “disciplinar” a Corea resultan muy tentadores para el objetivo de consolidar al magnate.

Pero el problema reside en que es prácticamente imposible realizarlo a través de una acción de tipo preventiva, al estilo de lo implementado con Asad. No hay garantía alguna de que los norcoreanos no respondan destruyendo a Seúl o incluso alcancen también a afectar a Japón. ¿Cuál es el saldo político favorable para la presidencia de Trump si como consecuencia de sus decisiones uno de sus dos aliados en la región es prácticamente destruido? De aquí que una acción de guerra contra Pyongyang tendría que ser de aniquilamiento total impidiendo que devuelvan parcialmente el golpe.

Pero ahora mismo, existe otro asunto más espinoso,  ¿la comunidad de inteligencia de Estados Unidos tiene la total certeza de que Corea no tiene posibilidad alguna de alcanzar con un misil intercontinental el territorio de Estados Unidos? Si se equivocaran en esa apreciación, aun destruyendo a Pyongyang, Estados Unidos podría salir también “tocado” de semejante aventura.

Entonces, si bien existe  la inclinación  de “aleccionar” a Corea del Norte, aprovechando al máximo el relativo éxito del ataque preventivo a Siria,  al parecer no hay manera de hacerlo parcialmente, al menos por la vía militar.  El daño colateral parece inevitable y habría que asumirlo. Mientras la opción del aniquilamiento sorpresivo y total del adversario, puede que disminuya drásticamente las posibilidades de un contragolpe, pero conllevaría un genocidio probablemente insostenible ante la opinión pública global. Como consecuencia, pareciera desvanecerse la posibilidad de un estallido inminente de ese conflicto.

Sin embargo, observando cómo  manejan la crisis las partes involucradas, en este conflicto es alarmante que las formas que emplean los protagonistas pueden pesar más que los acuciantes problemas de fondo. Así todo el mundo fue puesto al tanto de las bravuconadas de Trump, como también del hecho de que Corea recogió el guante. ¿Puede una personalidad como la del magnate moderarse ante semejante desafío sin dejar de pensar que hará el ridículo?

En la península de Corea el inminente estallido del conflicto parece depender más de los egos y la escalada retórica que de las posibilidades reales de que alguna de las partes, y especialmente Estados Unidos y sus aliados, logren salir ilesos material y moralmente. Por consiguiente, en apariencia, hoy 16 de abril de 2017 luce más inminente la perspectiva de una guerra en Corea que el reemplazo intempestivo en Venezuela de Nicolás Maduro.

 Orestes E. Díaz Rodríguez

Tulum, 16 de abril de 2017

 

 

 

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Trump y EPN, ¿cerca o lejos de la destitución?


Trump-y-EPN

Desde el pasado 8 de noviembre afloraron tantas temáticas que vivimos meses muy convulsos. Temas trascendentes estallan y se extinguen en un mismo día, silenciados por otros que ocupan su lugar e inmediatamente corren similar suerte. Ese comportamiento ligado a múltiples obligaciones me han distanciado una y otra vez de este blog. Pero haré un alto y dibujaré brevemente los trazos de una temática que me apasiona, las variables que determinan la destitución presidencial y el modo de calcularlas. Es un tema del mayor interés para Estados Unidos, México, Perú y Argentina, entre otros. ¿Cuál combinación de variables determinan la caída del ejecutivo y qué probabilidades expresan su comportamiento actual en esos países?

Ya se me “escapaba” también ese asunto, pero afortunadamente hoy los medios globales han anunciado la destitución de la presidente surcoreana Park Geun-hye (http://internacional.elpais.com/internacional/2017/03/10/actualidad/1489114908_588046.html?rel=lom) y he corroborado una vez más que pese a la diferencia en los detalles, culturas y ubicación regional, se conjugaron allí esencialmente las mismas variables que condujeron a la destitución en Paraguay de Fernando Lugo, en Brasil de  Dilma Rousseff y en Guatemala de  Otto Pérez Molina, sirviendo la noticia, finalmente, de catalizador  de estas  líneas.

Son cuatro, cuando menos, las variables que tienen que conjugarse para que se produzca una destitución, reemplazo extemporáneo o renuncia presidencial. Aunque las expongo por separado se trata sólo de un vicio o herramienta analítica, se encuentran en realidad tan conectadas que seguramente lo más adecuado es hablar de una sola variable que atraviesa por cuatro momentos.

En resumen, tiene que haber de trasfondo una importante filtración o escándalo, una caída más allá de lo común de la aprobación presidencial, un retiro de apoyo en el legislativo por parte del propio partido del mandatario o de los partidos con los que gobernaba en coalición y finalmente, una unidad o coincidencia temporal  de estos con los opositores tradicionales. Visto así la fórmula es la siguiente: DP=Es+Dp+Pal+Ut

Puedo sentirme atraído a demostrar la viabilidad de esa fórmula para explicar los casos de destitución ya mencionados, pero es mucho mejor dedicar el escaso tiempo a intentar comprender qué tan cerca o tan lejos se encuentran de la destitución los presidentes de EE.UU y México, aunque tenga que aplazar a  Perú y Argentina para otra ocasión.

Así por ejemplo, sobre Donald Trump pesa el escándalo de la conexión rusa que aún no concluye y que ha dañado a algunos de sus colaboradores más cercanos, pero su magnitud aun no es suficiente para afectar decisivamente la aprobación presidencial que se sigue manteniendo próxima al 40%. Potencialmente el mandatario es proclive a perder el apoyo de su partido en las cámaras debido a su condición de out- sider y a sus conatos con los líderes republicanos (Ryan, McCain, por ejemplo), pero básicamente aun eso no ha ocurrido, por consiguiente, tampoco se consuma una unidad temporal entre antiguos partidarios y opositores tradicionales (demócratas). Por todo esto, las posibilidades de que Trump sea desplazado o destituido hoy son bajas,  aproximadamente entre un 20% y un 25%.

En cuanto a Enrique Peña Nieto su situación es diferente, sobre su mandato pesan al parecer suficientes escándalos y el deterioro de su aprobación popular roza el  12%. Sin embargo, dos importantes variables no dan, por el momento, muestras visibles o indicios de conjugarse, el retiro del apoyo de su propio partido y la coincidencia temporal entre opositores y ex partidarios. Las probabilidades de que sufra un proceso de destitución son mayores que las Trump, pero decididamente insuficientes. Estaríamos calculado entre un 40 o 45 por ciento de probabilidades.

Nos quedan Pedro Pablo Kuczynski y Mauricio Macri, pero también se nos agotó el tiempo. Volveremos.

Orestes Enrique Díaz Rodríguez

Tulum, 10 de marzo de 2017

 

 

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“Un mal director para la orquesta”


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Por Ernesto Daniel Barcena, politólogo                 ernesto-daniel-barcena
El poderío estadounidense se ha colocado como la nación que ha encabezado la política mundial al final del siglo pasado e inicio del actual, si para entender las relaciones internacionales pudiéramos ver a Estados Unidos como el director de la gran orquesta que sería conformada por cada país del planeta, esto sería útil para entender los efectos globales que tienen las decisiones de su sociedad y su elite política.
Para comprender la efervescencia general con la cual da inicio el año 2017  tenemos que analizar cómo se han desarrollado los últimos acontecimientos en el reacomodo de la política y la cultura en E.U.A. El poder político y económico encuentran en el poder ideológico su principal sustento. En el caso del hecho más relevante, la presidencia de Donald J. Trump es un claro ejemplo de ello.
Era una figura pública que contaba con años de reconocimiento por parte de la sociedad estadounidense, forjando un talante en la industria y medios de comunicación, esto le sería suficiente para tomar desprevenidos a muchos y alzarse  de manera progresiva y decisiva con la investidura del ejecutivo en dicho país.
Desde hace tiempo cuando Joseph Nye acuñó el término “soft power” se miró claramente que al usar como medios la cultura, la historia e ideología se puede conseguir determinados objetivos políticos y económicos. Trump y su equipo lo entendieron muy bien ya que toda su estrategia electoral así como su actual comunicación social y relaciones públicas plasman esa intención. Logrando atraer con fuerza magnética las cámaras y micrófonos a la figura del hoy mandatario.
Su antecesor Obama es como logró concluir su último periodo con los más altos niveles de aprobación esto pese a no haber logrado movimientos o acuerdos de trascendencia histórica. El punto era que todo el mundo quería al humano, al esposo, al padre y amigo Obama olvidando muchas veces que era el presidente.
En un escenario así podemos esperar que Trump mantendrá dentro de sus estrategias un amplio enfoque en las tácticas de comunicación. Los medios noticiosos y de difusión masiva les será inevitable quitar la vista del maestro en la prestidigitación mediática. Sosteniéndole en el cargo inclusive para un segundo periodo, pero esto no le garantiza tener “el poder”.
La situación puede tener dos efectos o consecuencias. El primero que puede afectar con amplitud al orbe, es la volatilidad que se generará en los mercados mundiales y la especulación abusiva so pretexto de lo que haga el presidente Trump o lo que reporten que hizo y cómo repercutió en los supuestos interés de tal o cual actor. Este es el mayor riesgo a corto plazo que representa la gestión de la actual administración en posesión de la Casa Blanca.
La segunda situación, que puede generar ventanas de oportunidades es en sí la fortaleza institucional de E.U.A. El equilibrio de poderes en el que está fundamentado su sistema democrático garantizara que Trump tenga un freno y una contención a las arbitrariedades en que incurra. Muestra de ello su decreto en el que intentaría quitar el permiso de residencia a quienes profesaban determinado credo, que solicitaron asilo a su país y a horas de hacerlo efectivo, un juez lo echaría atrás por una demanda general. Este hecho es uno de tantos que seguiremos contemplando, con gracilidad se puede esperar que el legislativo actuará como lo ha hecho el judicial.
Otros de los efectos nocivos del mandato Trump es uno a mediano y largo plazo, su intención de revertir todo avance del cuidado medioambiental y la descomposición de las políticas de seguridad medioambiental. Declarándose un escéptico del calentamiento global y un impulsor de la industria sin importar lo depredadora que sea. Es posiblemente uno de los frentes que los activistas y sus detractores dejarán descuidados; Trump astutamente ha abierto muchos, tampoco podremos culpar que incurran en esos descuidos cuando él está vulnerando derechos humanos.
Apropósito de lo ya expuesto teniendo en cuenta esa idea fijada en el imaginario del ciudadano estadounidense promedio de inseguridad maximizada. Ha sido un nicho de oportunidad para encender diversos debates por parte del primer mandatario. Considerando como objetivos principales musulmanes y latinos propiciando una intensa división en el seno de la sociedad norteamericana con diversos efectos en el “doble juego” en términos de política doméstica y exterior que está empleando Trump, llevando la tención a nodos internacionales.
Dicho esto podremos esperar el aislamiento gradual autoimpuesto por Trump, donde países pequeños y débiles serán atraídos por potencias con voluntad y recursos, naciones repensaran sus alianzas y opciones, donde se generará una multipolaridad completamente distinta en la geopolítica, lo cual podría afectar el papel preponderante de EUA.
El último riesgo real al que nos enfrentamos como aldea global es al “hard power” o poder nuclear puesto en manos del primer mandatario. No es muy probable el que se presente un escenario como el de la Guerra Fría puesto que se han deshielado las relaciones con Rusia, sin embargo no podemos decir lo mismo con China o países de Medio Oriente.
Finalmente para México definitivamente el escenario es aún más complicado pues al gobierno que desde hace tiempo se le señala de corrupto e inepto por la opinión pública, se encontrará en una posición de dificultad con un adversario que seguramente no contemplaba al inicio de su sexenio, esto podría acelerar la alternancia en el poder para México, junto con profundas adversidades en la economía del país.
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“El efecto Trump”


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Por Pedro Miguel Enciso, politólogo                                                      enciso

Análisis enviado el 14 de noviembre de 2016 a la convocatoria del concurso auspiciado por el blog  “Certezas de la Incertidumbre”

El reciente triunfo del candidato republicano Donald Trump ha generado, una incertidumbre mundial sobre la dirección política de Estados Unidos y el impacto que está tendrá sobre la economía del globo. Si bien una gran parte de la población apoyaba a la candidata Hillary Clinton, esto no fue suficiente para garantizar el triunfo de la demócrata, para sorpresa de su equipo de trabajo un porcentaje mayor de latinos a los que apoyaron a Romney en 2012, voto por Trump. Pese a su discurso anti-migratorio y misógino, sectores claves para asegurar el triunfo como lo fue Florida con su alta población de cubanos y puertorriqueños, el estado de California o Nevada, dieron la sorpresa apoyando al candidato Trump, todo esto sin contar al voto blanco al que estaba dirigida su campaña.

Pero ¿porque ocurrió esto? algunos analistas comentaron la poca homogeneidad de la población latina, si bien existe un porcentaje muy amplio de latinos viviendo en estados unidos, no todos están bajo las mismas condiciones, una parte considerable son nacidos allí a los que una campaña basada en políticas migratorias no es del mismo interés, como lo son la cuestión económica. Hay que recordar que la población americana ejerce el voto de castigo, el cual que le fue impuesto al Partido Republicano tras el mandato del presidente Bush, mismo voto que se restó del Partido Demócrata tras la crisis económica que afecto el mandato de Obama. También se presentó una abstinencia electoral por parte de las comunidades latinas, afroamericanas y en la población joven, fue el electorado mayor y blanco quien más participación tuvo en los comicios electorales, a pesar de eso Clinton presento una mayoría de voto popular, pero fue el sistema del colegio electoral lo que le genero el triunfo a Trump.

La campaña de Hillary baso su marketing en la integración del sector migrante al mercado laboral, proponiendo la regularización documentaria. Esto represento un conflicto de interés con la población legal del país, la cual apoya en una parte considerable la deportación. La reciente crisis humanitaria de Haití y la búsqueda de los haitianos por cruzar las fronteras de México y E.U., genero una preocupación por parte de la población americana, por que existiera la posibilidad de que un gran número de migrantes cruzaran y generaran desempleo.

El triunfo de Trump además de dejar en descubierto la falla sistemática que tiene el sistema electoral de E.U. donde un candidato puede ganar sin la necesidad de representar una mayoría, fue un ejemplo de una corriente nacionalista que se ha ido gestando en Europa. Desde 2012 comenzaron brotes en distintas partes del mundo: como lo fue el caso de Grecia y la aparición del partido de ultraderecha Golden Dawn, quien en la actualidad representa la tercera fuerza política del país, tras las crisis económicas de Grecia y su papel participativo en la unión europea, la sociedad griega se inclinó a favor de la política nacionalista que buscaba la salida de Grecia de los Países del bloque europeo; La intensificación del conflicto en Siria y la llegada de miles de Refugiados a generado descontento por parte de la población europea. Lo que ha generado un incremento en el discurso racial y una oleada de discriminación a la comunidad musulmana culpándola de la serie de atentados provocados por el grupo terrorista DASH o ISIS; La salida de Reino Unido (Brexit) de la unión europea.

La victoria de Trump género que la postura de muchos políticos en el mundo se definiera implementando un discurso que sería mal visto en los países democráticos. Políticos como Marine Le Pen por parte de Francia, Geert Wilders por parte de Holanda, Viktor Orban por parte de Hungría, son solo algunos de los nombres de políticos que han dado iniciativas en contra de la postura migratoria de la unión europea. Por su parte Nigel Farage quien es el principal impulsor del Brexit expreso su interés de participar políticamente con Trump.

Pudiéramos suponer que el panorama económico que se avecina es el de una cooperación entre E.U. y Reino Unido como frente para frenar el crecimiento económico de China. En el cual tendrían lugar los países que tuvieran una propuesta política similar como lo son Francia, Holanda, España. Por su parte la relación política entre México y E.U. se redefiniría a partir de las modificaciones al TLC y los tratados internacionales que E.U. tiene con otros países, para mantener relaciones comerciales América Latina tendría que aceptar las condicionantes impuestas por el nuevo bloque económico euro-americano sobre políticas migratorias y comerciales. Esto podría llevar a pensar en la posibilidad de incrementar relaciones entre México, Canadá, Colombia y Brasil, pensando en la posibilidad de tener una relación comercial más estrecha con las economías orientales que están en ascenso como lo son China e India.

Por el tema de la deportación de indocumentados se espera que surja un incremento en la demanda laboral, el presidente Trump declaro que planea sacar a 3 millones de indocumentados si esto ocurre podría traer consigue un incremento en los índices de desempleo no solo para México, sino también para algunos países de América Latina. Por otro lado, tenemos la aceptación y cooperación entre Rusia y E.U. lo que podría generar una integración comercial en Cuba y el proceso de democratización de Venezuela, lo que cambiaría la Geopolítica impuesta tras la Guerra Fría.

 

Fuentes de consulta:

http://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto-europeo/Amanecer-Dorado-lado-oscuro-Grecia_0_360115034.html

http://www.radioformula.com.mx/notas.asp?Idn=604455&idFC=2016

http://www.elconfidencial.com/mundo/2016-11-13/le-pen-trump-victoria-nuevo-mundo_1288843/

http://expansion.mx/mundo/2016/11/09/por-que-donald-trump-gano-la-presidencia-de-estados-unidos

http://expansion.mx/mundo/2016/11/09/las-razones-por-las-hillary-clinton-perdio-las-elecciones-presidenciales

http://www.univision.com/noticias/elecciones-2016/el-voto-latino-que-favorece-a-trump-y-apoya-las-deportaciones-segun-estudio-de-csula

http://www.independent.co.uk/news/uk/politics/isis-brexit-news-eu-referendum-result-praises-response-islamic-state-daesh-political-crisis-crusader-a7109781.html

http://www.lasexta.com/programas/mas-vale-tarde/noticias/las-fuerzas-ultraderechistas-europeas-celebran-la-victoria-de-donald-trump_2016110958236edb0cf24962cc1e3454.html

http://www.elmundo.es/internacional/2016/04/20/5717a52e268e3e24718b45dc.html

http://es.reuters.com/article/topNews/idESKCN0QZ0DC20150830

https://actualidad.rt.com/actualidad/214481-migracion-refugiados-viktor-orban-union-europea-hungria

http://www.elmundo.es/internacional/2016/10/02/57efa243ca474100518b462c.html

http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/12/151221_llamativos_piropos_trump_putin_parecidos_bm

http://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/04/160428_eeuu_trump_atraccion_rusia_putin_men

 

 

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Cuba: La muerte de Fidel y la sucesión


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Ahora que con la llegada de la segunda quincena de diciembre temporalmente he terminado con mis obligaciones  y también se han calmado un poco las agrias disputas en torno al legado de Fidel Castro (¿no será esa también la herencia?), es un momento oportuno para considerar con tranquilidad y sin sesgos las  pistas que sobre la Cuba que viene  arrojaron su muerte y el funeral.

La primera certidumbre es que  la muerte del líder histórico origina que, por encima de todos los asuntos, gane el mayor relieve el tema sucesorio, por más que los altos representantes del régimen lo encubran, cosa en la que además tienen probada experticia.

Ahora ha quedado en La Habana sólo un Castro “histórico”.  Sea cual sea el sucesor, un relevo sin sobresaltos y controlado, sólo tiene posibilidades de concretarse con relativo éxito, con Raúl  monitoreando personalmente el proceso, sobre todo intermediando en la compleja relación del sucesor designado con los jerarcas militares, los históricos que han sobrevivido,  la estructura del partido y la propia familia Castro.

Raúl Castro anunció desde tiempo antes que se retiraría en 2018. Ese anuncio hay que examinarlo detenidamente. Tiene varias aristas.

Primero, no parece incluir, al menos  en su etapa de arranque, la jefatura del partido comunista.  Alcanzaría, por el momento, sólo el cargo de presidente del consejo de estado, subordinado jerárquicamente al del primer secretario del partido, el verdadero nicho decisorio de la isla.

Segundo, 2018 es temporalmente muy lejano para alguien que tiene 85 años. Será toda una verdadera ruta crítica biológica la que tendrá que atravesar Raúl para poder llegar a traspasar personalmente la parte menos decisiva del mando que hoy controla.

Erróneamente consideramos que si Fidel y Ramón Castro murieron a los 90 y 91 años, a Raúl le quedan aproximadamente cinco años activos. Tal apreciación es falsa. Aunque Fidel murió a los 90, prácticamente la biología lo desactivó a la edad de 80 años, y  a falta por el momento de más datos, tenemos en cambio el valioso testimonio  de 2004, de  Ricardo Pascoe Pierce, ex embajador de México en La Habana, de que  Ramón Castro, el hermano mayor, para esa fecha se le notaba abiertamente la predisposición alcohólica, por lo que es factible suponer que su “desactivación” también tuvo lugar muchos años antes de que finalmente feneciera.

Lo que quiero decir es que nadie puede asegurar que a Raúl le queden cinco años en activo, sino que lo único verdaderamente cierto es que  él ha permanecido más tiempo en activo que sus hermanos, por lo que su eventual desactivación está mucho más cerca de lo que se piensa y el tramo que tendrá que recorrer hasta mediados de 2018 no se puede dar por hecho. Puede que lo recorra, pero seguramente existe una probabilidad muy similar de que no alcance a completarlo, al menos en plenitud de condiciones.

El problema reside en que el régimen necesita un Raúl Casto activo o con un nivel satisfactorio de condiciones físicas y psíquicas para que monitoree la sucesión y garantice que pueda llegar a feliz término.

Desde que percibí que Donald Trump podría ser el sucesor de Barack Obama en la Casa Blanca, con todo lo que ese acto significa para La Habana, pensé que la postura de Raúl sería reconsiderar su decisión. Llegué a pensar que la llegada de una administración norteamericana con un discurso beligerante contra la reciente aproximación con la isla,  le daba el pretexto perfecto para adjurar de su anuncio y  conservar el doble cargo de presidente y primer secretario.

Si pudiera creo que Raúl los conservaría, pero el problema es que carece de tiempo, sabe muy bien que el plan de sucesión previsto tiene mayores posibilidades de concretarse, si  él personalmente puede controlar el proceso en vida.

Quiere decir, que abandonará, sólo en parte, el primer plano y controlará la ejecución del libreto. Primero, directamente, luego, si la biología y la situación operativa lo permiten, tras bambalinas. La idea es que los auditorios externos y sobre todo interno, comiencen gradualmente a acostumbrase a que las cosas pueden seguir el mismo rumbo o parecido sin necesidad de que él se encuentre al frente. Es más probable que la mayoría, tanto en la cúspide como  en la base, respete y se acostumbre a la nueva rutina, si saben que él está de alguna forma presente, al pendiente de la ruta, los posibles forcejeos y de los detalles espinosos. Así que no hay opción, comenzará a ejecutarlo por parte en 2018 o incluso no sorprendería que fuera antes.

Tercero, el nivel de planificación milimétrico y sigiloso mostrado en la organización de las honras fúnebres  nos dice que ese mismo será el estilo de la sucesión. El manejo de los tiempos y de los símbolos que alcanzó el régimen no dejó escapar ningún detalle, ni siquiera el día del deceso, así Fidel muere “fortuitamente” el día en que debía morir, justo cuando se conmemoran sesenta años de la partida de México del yate Granma.  

Nadie lo dude, no habrá lugar a la improvisación. Existe, como es habitual en la jefatura del estado mayor del  ejército,  un plan  con acceso absolutamente restringido que ya arrancó, y un procedimiento que establece  tiempos, fechas, responsabilidades, posibles distracciones a ejecutar para desorientar al  adversario, y además, una discreción y una discrecionalidad total. Todo deberá acontecer  sin que parezca que nada importante haya acontecido. ¿Acaso esa no fue siempre, por encima de cualquier otra consideración, la divisa máxima? (continuará).

Orestes Enrique Díaz Rodríguez

Tulum, diciembre 14, 2016

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