La otra campaña


 

El apoyo de la jerarquía partidista, la asesoría de su esposo y hasta las simpatías del electorado resultaron insuficientes a Hillary Clinton para hacer valer su condición de favorita y no ceder ante Barack Obama la candidatura demócrata a Presidente de los E.U.A.

 

No hay dudas, la actual secretaria de estado sabe atraer los reflectores, pero ¿tiene la sensibilidad necesaria para identificar las necesidades de sus interlocutores? ¿Su intuición capta con agilidad las variaciones sutiles que obligan a modificar las líneas estratégicas? Tampoco demostró esas habilidades cuando siendo primera dama fracasó estrepitosamente  en la gestión de reformar el sistema de salud norteño.

 

En la semana que concluye, Hillary emprendió una nueva campaña. A más de un año de ser confirmada en el cargo realizó su primera gira regional. Cumpliendo una atropellada agenda en  cinco días visitó seis países y  se reunió con una docena de mandatarios. Durante el periplo no tuvo contacto con los que Estados Unidos  considera sus dos más valiosos aliados latinoamericanos, Colombia y Panamá. Lejos de enturbiar, ese hecho aclara los propósitos del viaje: Ratificar el curso de jóvenes alianzas bilaterales (Uruguay), reactivar lazos con antiguos aliados que pronto serán fuerza gobernante (Chile), encontrar puntos de coincidencia con quienes no asumen posturas recalcitrantes (Argentina y Brasil), señalar y fustigar al adversario (Venezuela) y relanzar desde un consenso centroamericano y caribeño (Costa Rica, Panamá, El Salvador, Guatemala y República Dominicana) la normalización de las relaciones interamericanas de Honduras.

 

La campaña de reactivar los lazos con Latinoamérica la facilita que, pese al “desliz” de Honduras, Obama mantiene niveles importantes de popularidad en la región y la posición de su país en el continente ha mejorado de un año a la fecha.  Ahora cuenta con  aliados en Sudamérica, la región Andina y Centroamérica. ¿Bastará con eso para detener el anunciado avance de Latinoamérica hacia la concertación y la integración?

 

Los descalabros anteriores de la señora Clinton permiten entrever algo; no ha destacado por ser una política capaz de capitalizar las ventajas formidables con las que ha contado.

Es una buena noticia para Latinoamérica, urgida de avanzar en el proceso de unidad. No para deteriorar aún más sus relaciones con Estados Unidos, sino para mejorarlas. La unión es imprescindible no para confrontar con alguien, sino para una defensa más eficaz de nuestros propios intereses.

 

La agenda apretada de Hillary Clinton podría además indicar que, como siempre, los intereses extracontinentales reclaman la atención de Estados Unidos. Muy pronto podrían disolverse los efectos del periplo. Latinoamérica quedará nuevamente a solas con sus propios demonios. Uno de ellos, casualmente, es el desinterés de Norteamérica por las dinámicas regionales.

Maestro Orestes E. Díaz Rodríguez

Universidad de Guadalajara

Marzo 6, 2010

http://www.informador.com.mx/internacional/2010/183628/6/honduras-se-quita-el-peso-del-aislamiento.htm

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Acerca de orestesenrique

Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Guadalajara. El tema que luego devino en mi tesis doctoral, predicción de elecciones presidenciales, fue concebido, nació, se experimentó y arrojó sus primeros resultados, justo, en este blog...
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