Carta de Caracas


Sin congeniar con visiones de motivación sospechosa, el Bicentenario es una fecha que los latinoamericanos no debemos pasar por alto. Conmemora el momento en que trescientos años de dominación y extravío generan un fruto inesperado. Es también el instante fundacional de nuestra búsqueda: ¿acaso podemos llegar a ser nosotros mismos en lugar de simples imitadores de culturas colonizadoras?

Es legítimo esclarecer  las visiones emanadas de los festejos por el Bicentenario en Caracas, sin que  entrañe envilecer el recuerdo y el  aprecio a la gesta de nuestra propia historia.

El gobierno venezolano ha estado sometido en los últimos meses a un llamativo proceso de erosión interna que continuó minando su imagen exterior. La pomposidad de la ceremonia de Caracas  reflejaría no sólo los rasgos mesiánicos de un liderazgo  concentrador de un poder excesivo, sino que intentaría lanzar  una cortina de humo sobre las vulnerabilidades internas  y promocionar una imagen de fortaleza dirigida hacia los dos principales adversarios continentales.

Llamó la atención la ausencia entre los invitados de los líderes de izquierda regionales  propensos a asumir posturas moderadas, así como que el orador extranjero principal no fuera uno de los Presidentes de los países afiliados al ALBA. La responsabilidad  recayó en otro ejecutivo que enfrenta una inocultable erosión de sus bases de apoyo y cuya cercanía con el anfitrión es más pragmática que ideológica.

La sorpresiva presencia del Presidente dominicano Leonel Fernández, encargado de limar las asperezas en las relaciones entre estados vecinos, sería una oportunidad de sensibilizarlo con el respaldo unánime de los miembros del ALBA a las visiones de su liderazgo.

Lo que aflora de la celebración de Caracas es que el bloque más ideologizado dentro de los procesos de integración regionales, se declara listo para desempeñar un rol protagónico. De modo que para el éxito de la unidad  será importante el aporte de los líderes proclives a posiciones en las que prevalezca el dialogo, los entendimientos y consensos. Pero ellos, justamente, no viajaron a Caracas.

21 abril, 2010

Maestro Orestes E. Díaz Rodríguez

UDG

http://www.informador.com.mx/internacional/2010/195365/6/carta-de-caracas.htm

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Acerca de orestesenrique

Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Guadalajara. El tema que luego devino en mi tesis doctoral, predicción de elecciones presidenciales, fue concebido, nació, se experimentó y arrojó sus primeros resultados, justo, en este blog...
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