Doña Laura, ¡pura vida!


 Los días finales del gobierno de Oscar Arias dejaron ver a un Presidente saliente preocupado por trascender. Llegó al extremo de situar placas en obras inconclusas, de poner primeros ladrillos en proyectos que aún no se inician y de declarar que los logros de su gobierno dejan “la mesa servida” a su sucesor.

Arias fue el artífice de conducir por primera vez a una mujer a la presidencia. “¿Bueno qué, te vas a lanzar?”, le dijo hace más de dos años a una sorprendida Laura Chinchilla, cuando en los más íntimo ella aún no había comenzado a procesar la esperanza.

Arias no está apostando a una tutela desde las sombras, es sólo la forma en que concibe la retirada un hombre cuyas señales dicen que le está costando controlar su ego. Laura Chinchilla le está tan agradecida como segura en un par de asuntos: su gobierno tendrá un sello propio y la mesa no está servida. La Presidenta costarricense se parece más a Michelle Bachelet que a Cristina Fernández, muestra su agradecimiento pero enfrentará los retos con voz propia. Otra cosa será la relación con Rodrigo Arias, hermano del ex presidente con quien nunca tuvo un vínculo tan estrecho y que tiene la vista fija en el 2014. Pero esa es una subtrama, puede esperar.

 Con la firma del TLC con Estados Unidos y China, Oscar Arias montó los carriles por los que se deslizará el país en la década que comienza, pero su gobierno deja importantes temas en manifiesto retroceso. La protección del medio ambiente, la seguridad y la pobreza son materias pendientes. El nivel de fragmentación política en el Congreso también creció (3,47 en 2006 a 3,78 en 2010) y Chinchilla no cuenta allí con mayoría absoluta.

No tardó en mostrar sus fortalezas la Presidenta, en los decretos que anunció el día de la asunción y en el pacto de dos años tejido con la principal fuerza opositora en el Congreso, el Movimiento Libertario que cuenta con 10 escaños. Sumados a los 24 curules del partido oficialista el acuerdo amplia los márgenes de gobernabilidad. Ha atenuado el impacto de uno de los jugadores institucionales con veto más importante en un país donde la tradición unicameral y unitaria, la compactación del ciclo electoral, la presencia de una burocracia satisfactoriamente competente y la todavía moderada fragmentación de su órgano representativo lo hacen tener un índice de complejidad institucional (ICI) bajo (26,85) de los más propicios de la región. Las condiciones institucionales son favorables para cumplir la agenda presidencial.

 Como Bachelet, Chinchilla no se dedicará a construir poder propio. Veremos una presidenta centrada en la solución de las prioridades ticas. Es posible que decaiga la influencia directa de Costa Rica en los temas regionales. La Presidenta aún no muestra la misma vocación que caracterizó a su antecesor. Pero si sus políticas internas dan resultado llegará por su propio camino a lo segundo. Costa Rica continuará siendo un referente democrático regional.

 Maestro Orestes E. Díaz Rodríguez

 UDG

mayo 9, 2010

http://www.informador.com.mx/internacional/2010/200111/6/presidenta-chinchilla-por-nueva-forma-de-hacer-politica.htm

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Acerca de orestesenrique

Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Guadalajara. El tema que luego devino en mi tesis doctoral, predicción de elecciones presidenciales, fue concebido, nació, se experimentó y arrojó sus primeros resultados, justo, en este blog...
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