La Habana, ¿no aguanta más?


Algo está cambiando en La Habana. Semanas atrás el Presidente cubano recibió a la jerarquía de la iglesia católica y dejó entrever un posible abandono de caminos trillados. Días después un referente de la disidencia fue sentenciado no como era habitual a purgar 20 años en una mazmorra, sino a ¡prisión domiciliaria! Doce presos políticos fueron trasladados a cárceles cercanas a sus lugares de origen y otro resultó excarcelado. Por último se acaba de anunciar que habrá una excarcelación masiva de disidentes.

El cambio es en la estrategia de enfrentamiento. De momento, La Habana desactiva la política de responder a la palabra discordante una y otra vez con el puño. Apuesta por un reblandecimiento de los procedimientos.

 Dos individuos son los responsables inmediatos de la metamorfosis. Nunca vivieron en Miami o Madrid, nunca vistieron sotanas y tampoco jamás formaron parte de la elite. Los despojos mortales de uno de ellos descansan en algún cementerio de la isla. Se apedillaba Zapata. Lo que queda del otro agoniza en una sala de terapia intensiva del pueblo donde una vez se gestó otro inicio.

 Durante cincuenta años La Habana ha calificado a la disidencia interna como mercenarios al servicio de una potencia extranjera. Seguramente habrá los que tienen merecida esa etiqueta. Pero, dónde se había visto que un “mercenario” elija morir de hambre por defender un ideal. ¿Cómo es posible que un proceso que cambió todas las relaciones sociales a su antojo no tenga, tras medio siglo, una voz discordante legítima? A esta altura no hay otros mercenarios que el cínico y el incauto. Orlando Zapata y Guillermo Fariñas demostraron además que La Habana puede seguir acosada por el desabastecimiento crónico, pero no resiste otra huelga de hambre. Los inconformes encontraron el arma pacífica más poderosa, la violencia contra sí mismos, enmudeciendo a los que agitan el puño.

 La Habana no está considerando una restitución del derecho a la disensión. Sencillamente el costo de la represión política se ha vuelto muy alto. Los inconformes están dispuestos a morir antes de renunciar a la palabra. Es un mensaje muy poderoso para no intentar atenuarlo.

 Maestro Orestes E. Díaz Rguez

 UDG

http://www.informador.com.mx/internacional/2010/216280/6/cuba-liberara-a-todos-los-disidentes-presos.htm

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Acerca de orestesenrique

Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Guadalajara. El tema que luego devino en mi tesis doctoral, predicción de elecciones presidenciales, fue concebido, nació, se experimentó y arrojó sus primeros resultados, justo, en este blog...
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