El silencio es una algarabía


Una minuciosa operación tiene lugar en la isla. Hombres con sotanas contactan a los presos, aclaran su disposición a disfrutar de inmediato la libertad bajo otros cielos, mientras la policía política concentra en algún punto a los familiares de los que aceptan y resuelve de forma ágil  trámites migratorios tradicionalmente lentos.  

Expresos y parientes se ven las caras  minutos antes de abordar los vuelo. Hay varios excarcelados pero ninguno está en las calles ni tampoco tienen oportunidad de contactar con sus compañeros libres. La  prensa mundial tiene lista sus primeras planas para el suceso, pero hay lo de siempre, hermetismo y  sorpresas.

De repente el mismo día que tienen lugar las primeras excarcelaciones y vuelos “La Voz”  regresa de las catacumbas tras  años de silencio.

“La Voz” no es la misma que cincuenta años antes, cuando pocos creían que era posible, había develado las vías ocultas que conducían al Cambio y que había conducido a la población en el voraginoso camino de las transformaciones. El tono, el ritmo y las pausas son  incapaces de ocultar las cicatrices de  cuarenta y ocho meses batallando con la ayuda de los “Caballeros de blanco”. Pero sea por tradición o morbo,  conserva algo de su antiguo don. Lo sabe. Con eso le basta.

“La Voz” denunció la autoría por parte del adversario de un peligroso hundimiento en las lejanas costas de Asia.  “La Voz” alertó de un inminente conflicto bélico de proporciones incalculables. Nada distinto argumentó a lo que había estado esgrimiendo desde un mes antes en sus escritos y mucho menos  se refirió a la situación interna que mantiene los reflectores sobre la ínsula. ¿A qué obedece entonces su repentino regreso?

El Juego del Mundo ha concluido. Comienza a desvanecerse la distracción que absorbía el impacto de cualquier otro suceso por importante que fuese. Hace falta un nuevo amortiguador que disminuya los decibeles de la verdadera noticia y que enfoque los reflectores hacia un lugar distante. Hace falta un  paraguas que brinde sombra a los resortes de la operación que se despliega en la isla  y que ratifique que el mando de los de siempre se mantiene inalterable.

De momento el efecto se logra. Las primeras planas de casi todo el mundo recogen su intervención escamoteando espacio y difusión a la noticia “espuria”.

Sólo a la mirada atenta no escapará que la reaparición y  las omisiones  indican que lo que está sucediendo adentro no es pequeño. El silencio es una algarabía.

Orestes E. Díaz Rodríguez

Maestro UDG

Julio 13, 2010

http://www.informador.com.mx/internacional/2010/217887/6/disidentes-cubanos-inician-nueva-vida-con-el-reto-del-desempleo.htm

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Acerca de orestesenrique

Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Guadalajara. El tema que luego devino en mi tesis doctoral, predicción de elecciones presidenciales, fue concebido, nació, se experimentó y arrojó sus primeros resultados, justo, en este blog...
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