Amores perros


 Una cosa es segura, desde hace tiempo Bogotá tenía evidencias de que Caracas brinda refugio logístico a los insurrectos. La antaña cooperación recibió impulso cuando del tratado de operación de bases militares emergió Colombia como portavión norteño enclavado en el corazón de la Amazonia.

 ¿Por qué Álvaro Uribe decidió emplear esa información a escasos días de su despedida?

Dos son las posibles respuestas. Uribe que ha dirigido con un consenso sin precedentes y que esperaba continuidad en sus políticas, se ha sentido agraviado por las primeras decisiones de su delfín, especialmente por el vitoreado interés en recomponer las maltrechas relaciones con Quito y Caracas. Aún sin abandonar Nariño está viviendo una aguda revisión de sus políticas y la aproximación de sus críticos más acérrimos a puestos medulares. Le ha incomodado que el traspaso tenga más el sabor de una alternancia que el de una sucesión. El último escenario garciamarquiano que le diseñaron fue recibir en la ceremonia de asunción nada menos que al Innombrable. Su decisión fue torpedear el espectáculo. Denunciando a Caracas y calculando de antemano las reacciones los vínculos vuelven a ser ríspidos y deja instalada una cuña que no podrá desprender con facilidad el nuevo gobierno.

 La segunda hipótesis es que la relación entre Santos y Uribe evolucionó desde la acostumbrada posición univoca a la complementación de roles. Ahora mientras el primero tiende la mano con un discurso conciliatorio, al segundo corresponde el “trabajo desagradable”, resaltar el punto que necesita ser superado para un mejoramiento efectivo. Uribe se marcha, pero deja situado el listón. Santos llega, tiene un mensaje renovado, pero concretarlo entrañaría salvar ante todo el obstáculo.

La estrategia funciona, en Caracas se enojan, desisten en asistir a la celebración, rompen relaciones, pero dejan entrever que la distensión puede iniciarse una vez que Santos llegue a la presidencia. Hay más, se logra que Caracas envíe a los de la selva un inusual mensaje, políticamente incorrecto según los cánones insurgentes, en un momento en que abundan informes de agotamiento y desesperanza en la guerrilla. El nuevo episodio de confrontación tiene su origen probablemente en los motivos que enuncia la primera hipótesis. Pero dada la articulación de intereses entre Uribe y Santos, no es de extrañar que al menos en el tema Venezuela ambos den por concluido los desencuentros. Un debilitamiento de la actividad extrafronteriza de los insurgentes y una recomposición de las relaciones con un país que comercialmente es importante en el esquema de crecimiento económico colombiano ameritan que ambos se complementen.

Faltaría ver si Caracas traga todo el señuelo. Allá son toscos pero no tienen un pelo de tontos. Les agrada la idea de una Bogotá light en medio de su zona de intereses, pero mientras perciban el rugido de los motores del “buque” es de esperar que lo único que tiendan es a pasar la relación bilateral de un compartimiento de la heladera a otro.

 Maestro Orestes E. Díaz Rodríguez

Julio 25, 2010

http://www.informador.com.mx/internacional/2010/220989/6/chavez-ve-posible-ataque-a-venezuela-desde-colombia.htm

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Acerca de orestesenrique

Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Guadalajara. El tema que luego devino en mi tesis doctoral, predicción de elecciones presidenciales, fue concebido, nació, se experimentó y arrojó sus primeros resultados, justo, en este blog...
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