La ira del Cólera


 

 

Después del sismo de enero en Haití la comunidad internacional no pudo impedir la multiplicación de las  condiciones propicias para brotes epidémicos: Escases de agua potable y medicinas, destrucción de la infraestructura pública,  cadáveres insepultos, miles de personas hacinadas en improvisados campamentos, pésimas prácticas de higiene, raquíticas raciones de alimentos diarias y debilitamiento silencioso de la ayuda externa.

A los sobrevivientes los asolaban posibles réplicas, el caos y también  los gérmenes del paludismo y la lectopirosis, el tifus y el dengue. Después de los primeros diez días círculos  médicos  no dudaron en presagiar una inminente epidemia. Sin embargo no se produjo. Hasta que diez meses más tarde una enfermedad inesperada se coló aparentemente por la retaguardia.

El cólera que se ha ensañado con Centroamérica y Sudamérica en tiempos recientes era  una enfermedad prácticamente desconocida en Haití donde en cien años no registró ninguna incursión importante. Lo sabía el Presidente René Préval,  a quien sorprendió tanto la noticia que  públicamente realizó cuestionamientos de los que quizás hoy se arrepienta.

Préval aseguró a fines de Octubre que el virus era importado, una declaración explosiva para una  sociedad duramente golpeada  por fuerzas no sólo  naturales.  La epidemia se propaga por  la geografía haitiana, toca las puertas de los campamentos de desplazados donde un millón de haitianos sobrevive en condiciones inhumanas. Doscientas mil personas podrían fallecer, cifra  próxima al número de víctimas ocasionado por el terremoto.

La epidemia también amenaza con afectar la credibilidad de la institución que garantiza la precaria estabilidad de Haití desde 2004. No será fácil contener a  los abrumados sobrevivientes tan cerca ahora de visualizar un chivo expiatorio de sus desgracias. Está por ver si  la cólera de los haitianos podrá ser contenida o  causará secuelas tan nocivas como los de la epidemia.

Mientras tanto es cuestión de tiempo que el virus cruce la frontera con República Dominicana y siguiendo los conductos comerciales se esparza por las demás islas emulando con los huracanes en la tarea de arrebatar vidas y asolar la principal actividad económica de la región. Extraña forma de recordarnos que las calamidades de nuestros vecinos en ningún caso pueden ser ajenas.

Mtro. Orestes E. Díaz Rodríguez, UDG

http://www.informador.com.mx/internacional/2010/249627/6/el-colera-se-extiende-a-republica-dominicana.htm

Noviembre 16, 2010

 

 

 

 

 

 

 

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Acerca de orestesenrique

Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Guadalajara. El tema que luego devino en mi tesis doctoral, predicción de elecciones presidenciales, fue concebido, nació, se experimentó y arrojó sus primeros resultados, justo, en este blog...
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2 respuestas a La ira del Cólera

  1. Eder dijo:

    Profesor Orestes, un verdadero maestro… los principales conocimientos técnicos de la ciencia política los obtuve de usted, mis conversaciones acerca de temas actuales de nuestra América se han visto permeadas de sus palabras.

    Un saludo Maestro Orestes.

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