La OEA y Haití


En cada uno de los eventos que exigen su atención el desempeño de la OEA deja insatisfacciones. El organismo acusa improvisación y embotamiento.

Las elecciones haitianas es sólo el último ejemplo. La OEA fue incapaz de prever que el proceso no contaría con las garantías mínimas tendiendo a desembocar en una grave crisis. El organismo se apresuró en respaldar los resultados brindados por la Comisión Electoral Provisional, estimulando las reacciones virulentas de los partidarios de los candidatos afectados por las irregularidades.

Corrigió su postura al enviar un grupo de expertos a investigar la dimensión de las anomalías. El informe final las confirma proponiendo como solución que el candidato oficialista Jude Celestin ceda su lugar al ocupante de la tercera plaza, Michel Martelly. La propuesta quizás sea técnicamente irreprochable, pero adolece de intuición política. Subestima la explosiva situación haitiana. Sería sorprendente que no degenere en nuevos enfrentamientos.

Existen dos opciones mejores. La primera apunta a consensuar el reconocimiento como ganadora de la elección presidencial a la candidata Mirlande Manigat y no llevar a efectos la segunda ronda. Manigat obtuvo 31,37 de los votos, superó al ocupante del segundo escaño por casi diez puntos porcentuales. El precedente le favorece. Cuatro años atrás René Preval tampoco alcanzó el umbral exigido para ser declarado ganador, pero dado que la votación lo favoreció claramente y se detectaron graves irregularidades, se consensuó que fuera reconocido presidente electo sin necesidad de convocar una segunda vuelta costosa y complicada.

La segunda opción consiste en consensuar que dada la exigua diferencia existente entre los candidatos Celestin y Martelly, atendiendo a las anomalías detectadas es factible declarar un empate entre ambos contendientes que acompañarían a la segunda vuelta a Mirlande Manigat. La presencia en la segunda ronda de los tres candidatos más votados tendería a distender el clima actual.

En los sesenta Carlos Puebla hizo popular un estribillo: “como no me voy a reír de la OEA si es una cosa tan fea, tan fea que causa risa”. Más lapidarias aún fueron las voces que la acusaron de ser ministerio de colonias yankee.

Entonces las cosas estaban más claras. Hoy difícilmente podríamos responsabilizar sólo a los norteños con las dificultades de la OEA. En su actuación errática una cuota cada vez mayor de responsabilidad recae en los propios gobiernos latinoamericanos.

Mtro. Orestes E. Díaz Rodríguez, UDG

http://www.informador.com.mx/internacional/2011/264008/6/aplazan-segunda-vuelta-electoral-prevista-para-hoy-en-haiti.htm

Enero 13, 2011

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Acerca de orestesenrique

Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Guadalajara. El tema que luego devino en mi tesis doctoral, predicción de elecciones presidenciales, fue concebido, nació, se experimentó y arrojó sus primeros resultados, justo, en este blog...
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