El último Faraón


Aún cuando los procesos que puedan derivarse de “la caída de Egipto” están sólo en embrión, no hay dudas que sus repercusiones serán globales.

Ello responde a la lógica de la globalización. El mundo está más interconectado que nunca. No existe acontecimiento  remoto. Los que no son protagonistas directos  son espectadores activos de las imágenes de su propio devenir.  En los sucesos “lejanos” tienden a madurar  puntos de vistas y  métodos de acción que llegado el momento contribuirán decisivamente a  encarar la historia propia.  El escenario local está integrado  al laboratorio global. La táctica y el desenlace de hoy son el manual de la futura acción.

Aún tratándose de civilizaciones y religiones diferentes, ciertas condiciones socio económicas y políticas son equivalentes. Ciertas categorías sobrevuelan los límites regionales, tienen contenido universal: régimen autoritario, militarización, carestía de la vida, represión, impunidad, hastío,  clases medias urbanas, protestas, elecciones dignas, alternancia, democracia, movilizaciones, redes sociales, trasparencia.

América Latina no está ajena. Las tendencias autoritarias que  desarrollan  algunos países de la región difícilmente podrán pasar por alto  que los pueblos están visualizando como ningún régimen por poderoso que sea puede detener una  movilización ciudadana  total que se decida a cambiar un status quo al que sólo  justifican  los delirios de un autócrata.

Bolivia fue un antecedente. Antes que los sucesos de Túnez, los bolivianos salieron a la calle y además de llantas “incineraron” la popularidad del Presidente Evo Morales y le dieron un ultimátum que se apresuró en obedecer.

Nada es desechado en el aprendizaje. La importancia de  internet, la comunicación celular y las redes sociales. La empatía nacional e internacional de la movilización cuando no está contenida por los intereses de la partidocracia local. La estrategia de los de arriba para aferrarse al poder, promesas de última hora, cambios acelerados de gabinete, corte de las comunicaciones, promoción del caos y el vandalismo para atemorizar a la sociedad y justificar su permanencia.  Hasta el retiro de los apoyos al régimen por parte de sus antiguos aliados y sostenedores, incapaces de conservar el  doble discurso generado en intereses geopolíticos.

No sólo el Faraón egipcio vive sus últimas horas.

Mtro. Orestes E. Díaz Rodríguez, UDG

Enero 30, 2011

 

 

 

 

 

 

 

 

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Acerca de orestesenrique

Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Guadalajara. El tema que luego devino en mi tesis doctoral, predicción de elecciones presidenciales, fue concebido, nació, se experimentó y arrojó sus primeros resultados, justo, en este blog...
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