Colombia: “Sin coordenadas”


 “Vamos por los que faltan”, escribió Piedad Córdoba en twitter una vez que el primer rehén fue liberado. Dejó entrever además su confianza en que todos los secuestrados  en poder de las FARC serán liberados y que la paz en Colombia no tiene reversa.

Piedad Córdoba tiene vocación humanitaria, pero no hay ninguna razón para suponer que se cumplirá lo que ha dicho. La dificultad no tiene que ver exclusivamente con las motivaciones de la organización insurgente, sino con el entorno, con ¿quién es el verdadero rehén de la violencia?

La liberación del grupo de cinco rehenes no es un acto de paz. Es sólo el contragolpe de las FARC a la controvertida sanción de inhabilitación para desempeñar cargos legislativos impuestos a la ex senadora por la Procuraduría y el Congreso colombiano. El enfrentamiento, la animadversión mutua continúan. Cambió sólo el área.

¿Qué suerte correrán el resto de los secuestrados? ¿Qué pasa con las demás condiciones que exige el Gobierno? Un indicador al respecto es que mientras se preparaba el operativo de las liberaciones, a las FARC se le atribuyen nuevos secuestros. ¿Estamos ante una renovación de “inventarios”? se preguntan los colombianos. Hasta el último momento el mandatario Santos estuvo tentado a suspender las liberaciones.

En Colombia la violencia también proviene del gobierno. El período uribista está salpicado por el escándalo de los casi dos mil falsos positivos, el espionaje a magistrados y líderes opositores y los nexos con los paramilitares. Mientras el Presidente Santos está más cerca de ser un halcón que una paloma. No sólo porque siendo Ministro de Defensa dirigió la incursión extraterritorial del Ejército colombiano, sino porque recientemente se valió del invierno para expedir 37 decretos con fuerza de ley, equivalentes a una abultada agenda sobre los temas más variados cuya aprobación habría sido imposible en seis meses. ¿No evidencia una inclinación a imponerse?

 

Pero la verdadera noticia es que las FARC dejaron de ser la amenaza fundamental en materia de seguridad. La violencia abrió un nuevo frente con las masacres que cometen las “bacrim” o el nuevo paramilitarismo. Asolan los departamentos, trafican con drogas y siembran el terror.

A Colombia le urge reubicar sus propias coordenadas. Dejar de ser rehén.

Mtro. Orestes E. Díaz Rodríguez, UDG

Febrero 10, 2011

http://www.informador.com.mx/internacional/2011/270282/6/santos-rechaza-doble-moral-de-las-farc.htm

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Acerca de orestesenrique

Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Guadalajara. El tema que luego devino en mi tesis doctoral, predicción de elecciones presidenciales, fue concebido, nació, se experimentó y arrojó sus primeros resultados, justo, en este blog...
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