Obama: Otras 72 horas


espejismos

Cuando  el ex presidente Fernando Enrique Cardoso  solicitó a Hillary y Bill Clinton que influyeran en diferir el viaje de Barack Obama a Brasil,  para que la entonces candidata oficialista Dilma Rousseff no capitalizara en el ballotage los efectos de la visita,  la gestión coincidió con fisuras en la relación Washington – Brasilia. Las posturas divergentes ante Honduras e Irán habían enfriado las simpatías mutuas que jamás ocultaron  sus líderes.

Difícil era imaginar que el segundo intento tendría lugar en un escenario mundial “secuestrado” por la emergencia nuclear japonesa y   la aventura en conjunto de la comunidad internacional en Libia.

Brasil es importante para Estados Unidos. Tiene una economía en expansión atractiva para las exportaciones, organizará los “Juegos del Mundo” de 2014 y 2016 que demandan licitaciones  millonarias, su influencia en el liderazgo de Latinoamérica  y su vocación global es creciente. ¿Podrá concretar Obama una buena relación con la potencia emergente que desafía el  liderazgo de Washington en la región? ¿Conciliará el interés en ser el primer exportador de bienes y servicios a la pujante economía carioca, sin apoyar su reclamo a un puesto en el Consejo de Seguridad? Es el tipo de desafío que suele motivar al actual inquilino de la Casa Blanca.

El periplo incluye una visita a Chile. Será un reposo en la agenda. El arribo sólo persigue  certificar ante el continente que E.E.U.U avala como modelo la experiencia de consolidación democrática chilena. Allí el pragmatismo del liderazgo ha redundado en mejores cosechas que cualquier atrincheramiento ideológico.

El mayor enigma de la agenda es el final elegido. ¿Por qué  Obama escogió a El Salvador? Centroamérica es la zona de mayor riesgo “sísmico”.  Honduras está aislada. En Nicaragua  la retórica del oficialismo es  jurásica y  ha abierto un proceso de reelección anticonstitucional. Guatemala esta institucionalmente colapsada. Costa Rica vive un litigio fronterizo y no es factor de integración. En cambio en El Salvador un  gobierno de izquierda trabaja por superar  visiones polarizadas, fortalecer la institucionalidad y conducir al país hacia reconciliación y el progreso.  La gestión del Presidente Mauricio Funes merece un espaldarazo.

El periplo de 72 horas evidenciaría también que pese a avances la región aún no alcanza un peso relevante en la agenda global de su vecino.

Mtro. Orestes E. Díaz Rodríguez, UDG

http://www.informador.com.mx/internacional/2011/279309/6/lula-agita-la-gira-de-obama-por-brasil.htm

marzo 19, 2011

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Acerca de orestesenrique

Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Guadalajara. El tema que luego devino en mi tesis doctoral, predicción de elecciones presidenciales, fue concebido, nació, se experimentó y arrojó sus primeros resultados, justo, en este blog...
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