“Humala y Lula”


Modales moderados, abierta inclinación hacia el legado de Lula, fue el perfil que Ollanta Humala mostró para distanciarse de su propia imagen. El complemento fueron fotos familiares, visitas a autoridades eclesiásticas y prendas de vestir de colores claros.

No es posible saber si sirvió de ayuda. Obtuvo un respaldo casi similar al de hace cinco años. ¿El apoyo es producto de su nueva imagen o de que sus votantes confían en que no hay un nuevo Humala?

¿Puede un individuo con antecedentes radicales devenir en un líder democrático?

Los condicionamientos no favorecen esa perspectiva. Humala fue criado en un hábitat espiritual proclive al resentimiento ideológico. Su padre les dio nombres incas a todos sus hijos, que crecieron escuchando su prédica sobre la supuesta superioridad de un tipo de raza. Una reacción a 500 años de marginación y abusos, pero a fin de cuentas extrema.

Si faltaba algún ingrediente, a la edad de 20 años ingresó a la vida castrense, un torno donde la personalidad le fue moldeada para el ordeno y mando, la intolerancia y el espíritu de cuerpo. Hacia fines del segundo mandato de Fujimori, fue protagonista de un levantamiento militar y durante la administración de Alejandro Toledo respaldó inicialmente una intentona similar liderada por su hermano Antauro.

Muchos peruanos tienen dudas. En 2006 Daniel Ortega después de tres intentos infructuosos se presentó ante el electorado nicaragüense con una imagen conciliatoria. Sin embargo durante su mandato no tardó en reaparecer el líder autoritario de prácticas mezquinas e intenciones oscuras.

El programa de gobierno de Humala desdice su metamorfosis. En él se hace un diagnóstico virulento que justifica el cambio constitucional y “la gran transformación”. Ahí se distancia de los pasos de quien proclama seguir. Los beneficios del mandato de Lula fueron sin modificar la Constitución y sin polarizar la sociedad.

A Lula lo identificó su apuesta por el dialogo, respeto de la disensión y sensibilidad para comportase como primero entre iguales. Humala y su entorno proyectan otras percepciones.

Los peruanos ganarían con hacerlo esperar otros cinco años. Lula tuvo que encabezar la oposición por más de doce para llegar a ser un líder fiable. Pero Perú carece de tiempo. No puede esperar a que el fruto madure.

Mtro. Orestes E. Díaz Rodríguez, UDG

Abril 14, 2011

http://www.informador.com.mx/internacional/2011/286143/6/humala-se-desmarca-de-la-campana-de-miedo.htm

http://www.orestesenrique.wordpress.com

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Acerca de orestesenrique

Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Guadalajara. El tema que luego devino en mi tesis doctoral, predicción de elecciones presidenciales, fue concebido, nació, se experimentó y arrojó sus primeros resultados, justo, en este blog...
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