Cuba: “El cuarto de Tula no coge candela”


 

Después de catorce años volvió a celebrarse un congreso del partido comunista cubano. Según su liderazgo la misión del evento era aprobar la actualización económica del modelo. Pero la intención más importante era otra.

Como es costumbre los medios oficiales intentaron darle la menor importancia al “detalle fundamental”. El sexto Congreso formalizó  el traspaso oficial del poder partidario a manos de Raúl Castro. Un acto solapado además por las últimas “revelaciones” de  su hermano Fidel  en la que, a contrapelo de los hechos,  sostuvo  que desde 2006 había renunciado al máximo cargo de la sociedad.

Informados de las idas y venidas de Fidel  durante su rehabilitación y de su descomunal predisposición al control del poder, en el extranjero se mofan del cuento de hadas del Comandante. Pero una vez más el contenido de sus actos va dirigido  al consumo interno. El mensaje dibuja un líder desprendido y  relativiza la importancia del poder. Curiosamente el instrumento esencial para emprender cambios en la sociedad cubana, privilegio exclusivo de la familia Castro desde el lejano 1959.

La clausura sirvió también para intentar acallar  rumores sobre  tensiones en las relaciones entre los dos hermanos. El rasgo que identificó a Fidel fue  su afinidad por   introducir  cambios en el modelo económico cubano  que lo hicieran más centralista y rígido. ¿Por qué apoyaría ahora fervientemente reformas orientadas en una dirección opuesta y que dejan al desnudo sus fallas?

La realidad es que durante todo el proceso de rehabilitación el Comandante se mostró reticente a las reformas.  Se resigna a apoyarlas  porque ya no tiene forma de impedirlas a menos que ponga en riesgo la precaria supervivencia del modelo.

El congreso confirmó los rasgos controvertidos del  liderazgo que ejerce Raúl:   relativo bajo perfil  y  gradual traspaso de todo el poder a su persona, abundante empleo de la iconografía fidelista y desmantelamiento de su modelo, búsqueda de formas sucesorias efectivas y concentración del poder en manos de los históricos, interés de renovar  y negación de aperturas en frentes claves como libertad de información, viajes y  formas de asociación política.

Una cosa es segura, los ritmos de la transición isleña  contrastarán con los tiempos de los procesos globales. Sus líderes continúan aferrados al siglo XX como tabla de salvación.

Mtro. Orestes E. Díaz Rodríguez, UDG

abril 19, 2011

http://www.informador.com.mx/internacional/2011/286608/6/el-renovado-partido-comunista-conserva-la-vieja-guardia.htm

www.orestesenrique.wordpress.com

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Acerca de orestesenrique

Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Guadalajara. El tema que luego devino en mi tesis doctoral, predicción de elecciones presidenciales, fue concebido, nació, se experimentó y arrojó sus primeros resultados, justo, en este blog...
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