Cuba: “Les dejo el tiempo”


 Ininteligible fue el último mensaje del poeta isleño Eliseo Diego. “Les dejo el tiempo”, escribió en un trazo de papel antes de morir en 1994. Ninguna alusión a esencias más palpables que lo abandonaban en su minuto final, la vida, las ilusiones, los proyectos inconclusos. Sólo una incomprensible mención al tiempo como legado. Fue todo.

El pasar de los años fue lo que ayudó a descifrar la misiva. Contrario a lo que creemos el tiempo es en realidad una unidad aún más finita que la propia vida. Una etapa dramáticamente breve en la que disponemos de  energía para aprovechar ciertos condicionamientos al encarar cruciales metamorfosis. Despilfarrarlo es la génesis del patetismo, aparentas que puedes cuando ya no es posible.

Es el drama de la elite cubana. Algo de vida aún les resta, pero carecen de tiempo. Lo despilfarraron con sus temores y estrecheces, en las ambiciones y la autocomplacencia.

Carecen de tiempo, por ejemplo, para encarar sin reservas los riesgos y secuelas de reformas profundas e imprescindibles que trastornarán su hábitat.

Carecen de tiempo, por ejemplo, para enfrentar las tensiones y quiebres de paradigmas de la renovación del liderazgo.

Carecen de tiempo incluso para rectificar porque conduce a poner al desnudo sus propias falencias.

Las pretendidas reformas serán ralentizadas. La renovación tantas veces aludida será insoluble. La impotencia, imperceptible en el discurso y los gestos, podrá descubrirse solapada entre la retórica bravucona, el lenguaje grandilocuente, los continuos aplazamientos y el avance mezquino.

Más visible será en el escandaloso encanecimiento de la cúspide, el andar cansino y en la plaga que asumirá formas de enfermedades terminales.

 Sin tiempo la verdadera apuesta es la supervivencia. El refugio final y frágil que quiebran los campanazos del reloj biológico, si no se escuchara antes el rugido que anuncia  los despertares. Malgastar el tiempo degenera el músculo. Lo hace incompatible con las tensiones y desafíos de la metamorfosis.

Secuestrados durante medio siglo en la dinámica de sus líderes los isleños aún se conforman con poco. Vagan en el limbo, al compas impuesto desde lo alto, muertos vivos, sombras de lo que pudieron ser, referentes de algún momento muy remoto, aflicción de hoy.

“Les dejo el tiempo”, avisó Eliseo. Nunca lo escucharon.

Mtro. Orestes Enrique Díaz Rodríguez,UDG

Abril 23, 2011

http://www.orestesenrique.wordpress.com

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Acerca de orestesenrique

Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Guadalajara. El tema que luego devino en mi tesis doctoral, predicción de elecciones presidenciales, fue concebido, nació, se experimentó y arrojó sus primeros resultados, justo, en este blog...
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