Ecuador: “Enemigo público número 1”


La consulta popular ecuatoriana  confirma lo que relevaban los debates y las tensiones entre la Asamblea Nacional y el poder Ejecutivo durante 2010 y las interpretaciones  del motín policiaco del 30 de septiembre.

El Presidente Rafael Correa goza de respaldo popular, pero está lejos de ser hegemónico,  y  en ciertos temas le cuesta alcanzar holgadamente la mayoría relativa o rebasar el umbral del cincuenta por ciento. Por consiguiente, el conjunto de las fuerzas que se le oponen  tiene una magnitud casi similar a la de Alianza País. La sociedad está  dividida en dos bandos.

Las 10 preguntas de la consulta intentaron surcar esa contrariedad. Cada una fue rigurosamente precedida por una formulación que inducía al votante hacia el sí. Pero además, siete preguntas abordaban temas que difícilmente podrían reprobarse y que contribuían a ablandar posibles suspicacias: aplicar medidas sustitutivas de prisión preventiva sólo a delitos menores, cambiar plazos de la prisión preventiva en presuntos comisores, tipificar el delito de enriquecimiento privado injustificado, prohibir espectáculos públicos donde se maten animales, considerar delito la no afiliación al seguro social de trabajadores en relación de dependencia, prohibir los juegos al azar y prohibir a los grandes accionistas del sector financiero y comunicacional  invertir en otras áreas.

El verdadero plato fuerte estaba disimulado en apenas en dos preguntas que otorgan al Ejecutivo la posibilidad de moldear a su antojo a la prensa y el poder judicial, claro está, para evitar excesos e ineficiencia.

Y justo allí se manifestó de forma más aguda la división de la actual sociedad ecuatoriana.

Contabilizados el 40% de los votos, en las preguntas “blandas” el sí gana con una ventaja promedio de casi 4 puntos porcentuales. Mientras en las interrogantes “duras” la ventaja del sí es de apenas de 0,4.

La oposición habla de un empate técnico. El gobierno hizo un festejo anticipado y habló de goleada. Ha tenido que reconocer que la victoria será más reñida.

Todo indica que podría ser hasta pírrica, lo que evidencia  que el principal enemigo  de la “revolución ciudadana” no es la CIA sino la terquedad.  

La sociedad ecuatoriana quiere contrapesos y consensos.  No desea visiones maximalistas ni “iluminados”. ¿Escuchará esta vez la revolución al ciudadano?

Mtro. Orestes E. Díaz Rodríguez, UDG

mayo 9 , 2010

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Acerca de orestesenrique

Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Guadalajara. El tema que luego devino en mi tesis doctoral, predicción de elecciones presidenciales, fue concebido, nació, se experimentó y arrojó sus primeros resultados, justo, en este blog...
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