Guatemala: “Jugando a la ruleta rusa”


¿Puede un ex militar con un pasado controvertido  llegar a ser el garante de la seguridad de un país? Cuatro años atrás, cuando el General retirado Otto Pérez Molina contendió  por la presidencia blandió por primera vez  la consigna de “combatir la violencia con mano dura”.   El votante, recelando de un protagonista de los años  de la represión militar, se inclinó por la propuesta del ingeniero   Colom, “combatir la violencia con inteligencia”.

Pero la propuesta de Colom resultó ser un eslogan de campaña. No contaba con un plan en específico. Ante el agravamiento de la violencia intentó girar hacia la mano dura con magros resultados. El asesinato de Facundo Cabral no fue un hecho aislado,  las instituciones de seguridad y justicia del país centroamericano están prácticamente colapsadas y son incapaces de proteger a los ciudadanos ante la extendida criminalidad.  Con apenas 13 millones de habitantes, en Guatemala  mueren de forma violenta más de 6500 personas por año, mientras las regulaciones constitucionales resultan inadecuadas para proteger a los ciudadanos  de las bandas criminales no estatales.  Por otra parte,  la política social del  gobierno quedó en entredicho por  falta de trasparencia, clientelismo y  excesivo protagonismo de la primera dama, que se lanzó como candidata presidencial pese a la prohibición constitucional al respecto.

En el prontuario del General Pérez Molina consta que fue formado en la Escuela de las Américas de recuerdo funesto, fue comandante de la región donde se registraron las tácticas de “tierra arrasada” a comienzos de los 80, fue Jefe de la Inteligencia Militar entre el 1991-1993, jamás revela las fuentes de financiamiento de sus campañas y tuvo relación con una poderosa familia de la región del Petén vinculada  al narcotráfico. Pero a juzgar por las encuestas, el desespero  lleva a los guatemaltecos a poner el acento en  aspectos como su oposición al golpe militar de Ríos Montt en 1982 y al autogolpe del Presidente Jorge Serrano Elías,  su papel como firmante de los acuerdos de paz con la guerrilla en 1996 y su ascendente carrera política desde 2001.

Algo es seguro, el General Molina no dará batalla al crimen organizado estrictamente dentro de los marcos impuestos por la ley. Guatemala lo percibe, pero no le importa. Al menos por ahora.

Orestes E. Díaz Rodríguez

Septiembre 9/ 2011

http://www.informador.com.mx/internacional/2011/321432/6/preven-tranquilidad-en-comicios-guatemaltecos.htm

www.orestesenrique.wordpress.com

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Acerca de orestesenrique

Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Guadalajara. El tema que luego devino en mi tesis doctoral, predicción de elecciones presidenciales, fue concebido, nació, se experimentó y arrojó sus primeros resultados, justo, en este blog...
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