La ecuación mexicana


Dadas las características de la ecuación institucional mexicana actual y los resultados satisfactorios que acompañan la gestión ejecutiva en países de la región  donde se favorece la cooperación política (Brasil, Chile, Colombia), tardó en demasía que el eje de debate en México fuera la urgencia de las coaliciones gubernamentales. La tardanza  obedece a que el margen de maniobra con que cuentan en el país los partidos y la clase política, antes de tocar fondo, es comparativamente mayor.

La tendencia originaria hacia la conservación excesiva del status quo y la parálisis que caracteriza al modelo de frenos y contrapesos, en México se potencia. El régimen presidencial mexicano cuenta con un Ejecutivo con poderes legislativos intermedios, incapacitado para que sus iniciativas políticas se analicen con la debida urgencia en las cámaras y con un discreto poder de decreto. El respaldo partidario que consigue el presidente en las cámaras a lo sumo llega al nivel de contingente parlamentario, tendiendo a debilitarse  hacia el segundo período del mandato debido al efecto de las elecciones intermedias, con el inconveniente adicional de que al resultar electo por mayoría simple, cuando la contienda es reñida,  no consigue una legitimidad indiscutida.

La debilidad que arrastra el Ejecutivo se exacerba al enfrentar a un sistema bicameral simétrico y  a una estructura político territorial que dejó de ser un federalismo débil  y donde aparecen actores  estatales con recursos y autonomía suficientes para oponerse exitosamente a las políticas nacionales de la presidencia.

Como colofón el sistema consagra un equilibrio negativo entre poderes.  No tanto porque prohíba la reelección presidencial de al menos un período, sino porque impide la reelección legislativa sucesiva. El último aspecto fortalece la tendencia a la disminución de políticas públicas, al despilfarrar el capital fundamental con que cuenta el poder Legislativo para  producir leyes  con agilidad y calidad, la experticia de sus miembros.

En resumen, la ecuación institucional mexicana es dentro de América Latina la que cuenta con  mayores contrapesos, impidiendo que la gestión ejecutiva centrada en un solo partido pueda resultar satisfactoria.  La situación se conservará independientemente de quien gane la presidencia en 2012, si no se impone la idea de la coalición gubernamental. ¿Le quedará aún entonces a México margen de maniobra para no tocar fondo de manera definitiva?

Orestes E. Díaz Rodríguez

Octubre 14, 2011

www.orestesenrique.wordpress.com

 

 

 

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Acerca de orestesenrique

Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Guadalajara. El tema que luego devino en mi tesis doctoral, predicción de elecciones presidenciales, fue concebido, nació, se experimentó y arrojó sus primeros resultados, justo, en este blog...
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