México: ¿Para qué sirve una reforma política?


Sólo el romántico o el ingenuo podían esperar que el curso de la reforma política no tomara la ruta dorada que suelen transitar los proyectos de ley importantes para la viabilidad del país: añejamiento, discusión electorera, amputación, escándalo y promulgación castrada o congelación definitiva.

En una nación semiparalizada por el divorcio entre el Ejecutivo y el Legislativo y cuyo entorno socio económico, moral y político se deteriora agresivamente, la reforma no incluye las opciones que podrían contribuir a la cooperación entre los poderes y la provisión de políticas públicas eficaces. Al contrario, refrenda fórmulas abandonadas por la mayoría abrumadora de los países de la región debido a sus efectos perversos: elección presidencial por mayoría simple, elecciones intermedias con mandato presidencial excesivamente extenso, ausencia de incentivos institucionales para la formación en las cámaras legislativas de mayorías oficialistas heterogéneas y estables (coaliciones) y prohibición de la reelección presidencial.

Claro está, la idea originaria de la reforma no es favorecer la gobernabilidad sino la representatividad. Se debe avanzar gradualmente. De lo que se trata es de redimir al ciudadano con la política, abriendo puertas que han estado sistemáticamente clausuradas. Justo por ello omitieron, y luego denegaron, la figura más anhelada por el votante, la revocación de mandatos, y se opusieron a poner en sus manos la posibilidad de reelegir o no a sus representantes, bajo el alegato de que en su momento organizarán una consulta popular de carácter excepcional para preguntarle al famélico si tiene hambre.

Para despejar dudas sobre las verdaderas motivaciones, la viabilidad de figuras aprobadas como las candidaturas independientes, será definida en redacción futura de su ley reglamentaria, lo que garantiza que no habrá equidad en el financiamiento y el acceso a medios de los postulantes ajenos a la partidocracia.

La clase política tomó la decisión de exhibir sus miserias en lugar de, como en otras ocasiones, aplazar indefinidamente la discusión. La decisión obedece a que existe una oportunidad electoral, consistente en hacer pagar los costos de una reforma mutilada al ala del partido que mayores chances tiene de hacerse con el control del poder político en los comicios de 2012.

La alevosía se echa a ver desde el momento en que deciden permitir la discusión de la reforma, sólo cuando pueden hacer pasar como responsable de sus omisiones y mutilaciones escandalosas, al subgrupo que les aventaja en la lucha por el poder. La invocación del ciudadano como meta de las reformas persigue dos objetivos en dependencia del grupo que lo haga. Para unos es la forma desesperada de ganar espacios en la nueva configuración del poder que se vislumbra. Para otros es la manera de ocultar su intención de disponer del poder sin acotaciones fastidiosas.

Hace tiempo que dejó de ser un enigma dónde obtiene la partidocracia el crédito para maniobras que constantemente la desnudan de la peor forma. Aparte de tener secuestrada la democracia, le ayuda sobremanera la proverbial indiferencia mexicana por la acción colectiva y la exportación anual hacia Estados Unidos hasta el año 2009, de un ejército de cuatrocientos mil inconformes que adicionalmente, a través de las visiones de la migración y las remesas, ablandan el activismo político de otros miles que aún no se marchan. Pero si semejantes ases resultaran insuficientes, quedaría aún como carta fuerte la reproducción de la ignorancia a una escala que conmueve.

Orestes E. Díaz Rodríguez

http://www.informador.com.mx/mexico/2011/333504/6/reforma-politica-esperara-hasta-retornar-del-asueto.htm

Octubre 26, 2011 

http://www.orestesenrique.wordpress.com

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Acerca de orestesenrique

Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Guadalajara. El tema que luego devino en mi tesis doctoral, predicción de elecciones presidenciales, fue concebido, nació, se experimentó y arrojó sus primeros resultados, justo, en este blog...
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Una respuesta a México: ¿Para qué sirve una reforma política?

  1. Yonatan lizalde Mtz dijo:

    ¿Acaso será la idiosincrasia del político mexicano?, ¿los limites y/o candados constitucionales?, ¿esa nula visión de gobiernos de coalición?, ¿debilidad del ejecutiva más gobierno dividido? Creo que la batalla por el poder, el futuro por posicionarse el partido que alguna vez fue hegemónico (que recordemos que los candidatos de éste dominan tanto uno la cámara de diputados y otro la del senado) o el mantenimiento de otro por representar de nuevo al Ejecutivo y mientras la oposición, la izquierda, está en un veredicto en el aire, al también tener dudas sobre quien será la cabeza del proyecto; aunado la aproximación de las fechas para campañas y elecciones serán de nuevo la gran trinchera que divida el futuro de la reforma. Siento yo. hasta que se posicione el nuevo gobierno, con una posible mayoría en el Congreso que se hará una Reforma Política (nada tonto Peña Nieto al querer reformar esa parte para modificaciones constitucionales), pero ahora, no. El tiempo no se los permite.

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