CELAC: El primer paso


En un contexto internacional en que dos potentes bloques regionales, EE.UU y Europa, atraviesan una interminable etapa de dificultades económicas y financieras,  mientras, por primera vez, América Latina no es parte del problema sino de la solución, los países de la región apuestan por crear un instrumento de  concertación política al más alto nivel que abarque a todas sus naciones.

El nuevo espacio  no es un hecho totalmente inédito,  la OEA,  las cumbres iberoamericanas y los numerosos subloques regionales (SICA, UNASUR, CAN) permiten semejante aproximación. Lo novedoso es que se trata  de un espacio exclusivamente latinoamericano y caribeño que los reúne a todos y al que no fueron convidados a formar parte, Estados Unidos, Canadá, España y Portugal.

CELAC es un nivel de concertación política sin presencia de agentes externos, fundamentalmente ex metrópolis.  Una idea legítima y provechosa.

Las complicaciones en la concepción y primeros pasos de la criatura provienen de la diferente situación y propósitos de sus múltiples progenitores. CELAC surge en una comunidad fragmentada en varias subregiones y prioridades: México, absorbido por sus relaciones con Estados Unidos y su tradicional apatía hacia el Sur; Centroamérica, agobiada por el narcotráfico, las calamidades naturales y dependiente de la cooperación internacional; el  Caribe anglófono y centroeuropeo, culturalmente distante; Haití, una avanzada subsahariana transformada en bomba de tiempo; Cuba,  un vestigio del siglo XX, y los países del ALBA, marcados por una visión ideológica sesgada, sectaria y conveniente; las naciones del Mercosur lideradas por Brasil,  buscando  sustentabilidad  y proyección social y global para su prosperidad económica; Guayana, Surinam y Belice, con una mayor integración con sus antiguas metrópolis; y los outsiders, Chile, Panamá, Colombia y Costa Rica, siempre recelosos de las visiones integracionistas de sus vecinos.

Es cierto, ante tan variopinto panorama será  difícil consensuar posiciones. Pero en los cónclaves pre existentes,  específicamente, OEA e Iberoamérica,  perturbados por visiones ajenas y traumas pasados,  la tarea era aún más peliaguda.  

CELAC es sólo el primer paso, vacilante, inseguro, insuficiente de una criatura que apenas está dejando de gatear. Una espinada trayectoria esta en el horizonte, inconmensurables obstáculos se yerguen y hay más dudas que certidumbres sobre su futuro. ¿Podría ser de otro modo?

Orestes E. Díaz Rodríguez

http://www.informador.com.mx/internacional/2011/342184/6/america-cuenta-con-un-nuevo-bloque-regional.htm

Diciembre 4, 2011

www.orestesenrique.wordpress.com

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Acerca de orestesenrique

Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Guadalajara. El tema que luego devino en mi tesis doctoral, predicción de elecciones presidenciales, fue concebido, nació, se experimentó y arrojó sus primeros resultados, justo, en este blog...
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