Colombia: Máxima prioridad, lista de espera


Ingenuas o exageradas resultaron las expectativas generadas a raíz del abatimiento del ex número uno de las FARC “Alfonso Cano”. Más de treinta meses de persecución imposible  a través de inhóspitas selvas y riesgosas cumbres, con sacrificios de toda índole, permitieron por primera vez al ejército colombiano truncar  la vida de un jefe insurgente supremo, pero al mismo tiempo quedar en deuda con  propósitos de mayor jerarquía.

La guerrilla asimiló la contundencia del golpe. Varios indicios apuntalan esa deducción. Realizó ágilmente el cambio cupular, promoviendo a un mando cuyo paradero es un enigma. Arreció el número de operaciones hormigas. Mantuvo en un perfil alto la retórica en la web. Logró sembrar la duda sobre la corresponsabilidad del adversario en el traumático desenlace de los uniformados cautivos.  Pero la confirmación más inesperada  llegó a través del  testimonio del sargento Luis Alberto Erazo, sobreviviente de las ejecuciones de rehenes, “la muerte de “Cano”- contó- fue algo normal para las FARC”.

De escaso impacto hubiera sido que las únicas expectativas traicionadas hubieran sido las de la opinión pública, hambrienta de mejores noticias e inclinada a visiones imprecisas. Lo grave es que el cálculo erróneo fuera fruto también de los fríos estrategas del ejército, la inteligencia y el poder ejecutivo. Cuando decidieron ir a toda costa por “Cano” visionaron como  escenario resultante la desmoralización  de la insurgencia. Muy lejos de  las reacciones reales del adversario, algo contraproducente si la meta es poner término a un conflicto.

La otra deducción legítima es que calcularan de antemano que el descabezamiento no necesariamente conducía al ocaso de la guerrilla, pero a cambio rendía una inestimable aprobación mediática. Una meta tentadora, pero  a todas luces insuficiente.

La prueba de la visión cortoplacista es que inmediatamente que alcanza su objetivo el plan cede su lugar a otro de supuestas pretensiones estratégicas. Lo que no varía en ambos proyectos es la idea central. Claro está, “la puerta de la negociación no está completamente cerrada”, como suele afirmar el presidente Santos, el detalle es qué inclinación es la que conserva abierto todos los accesos  de par en par.

A Colombia le aguarda más de lo mismo, más confrontación, mayor conflicto. La misma apuesta renovada  sigue en pie. En cambio, la anhelada paz conserva su ambivalente condición: máxima prioridad, lista de espera.

Orestes E. Díaz Rodríguez

Diciembre 13, 2011

www.orestesenrique.wordpress.com

 

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Acerca de orestesenrique

Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Guadalajara. El tema que luego devino en mi tesis doctoral, predicción de elecciones presidenciales, fue concebido, nació, se experimentó y arrojó sus primeros resultados, justo, en este blog...
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2 respuestas a Colombia: Máxima prioridad, lista de espera

  1. Cesar Rodriguez dijo:

    Cuando una institución como las FARC se mantiene viva por mas de 50 años seria una ingenuidad pretender hacer creer que con la muerte de su líder (como tantos que han habido) las cosas se pondrán a favor del gobierno, siempre habrá uno o unos reemplazos que hagan que la táctica guerrillero se mantenga.

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  2. Muy cierto amigo César, muy cierto. Feliz año!, Saludos

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