Colombia: ¿Quien vive?


Colombia es uno de los mayores retos para el periodismo con intención de ser veraz. Nada y nadie son lo que aparentan. De todas las guerras que se libran allí,  contra el narcotráfico,  las bandas criminales, las fuerzas irregulares y las fechorías del gobierno anterior, la más colosal de todas es  por el dominio permanente de la opinión pública.

Su escenario principal es la interpretación de los nuevos hechos de violencia. Por su capacidad de reacción y recursos la guerra mediática la va ganando   el Estado, pero no del modo que pretende. No ha podido evitar golpes que menoscaban su credibilidad a un nivel casi semejante al que planea para sus contendientes y en especial  para la guerrilla. Los escándalos por las escuchas a congresistas y jueces, los homicidios a jóvenes inocentes para hacerlos pasar como guerrilleros abatidos en combate, el montaje de una supuesta desmovilización de una columna insurgente y la conversión en fugitivos de funcionarios de primer nivel del gobierno de Álvaro Uribe desnudan su verdadero rostro.

Se entiende entonces que un  conocido experto en seguridad de origen colombiano, que trabaja el tema de la mediación en conflictos, señale como premisa clave para dar inicio a un proceso interno serio de distención, que el Estado se disculpe, y lo hace sin siquiera tomar en cuenta ¡el último catálogo de excesos! Se comprende mejor también a la ex rehén de las FARC Ingrid Betancourt, recientemente declarando que la única persona que verdaderamente trabaja por la paz en Colombia es la ex senadora Piedad Córdoba.

Quienes se han apresurado en adjudicar  la autoría de los atentados a la guerrilla son los portavoces del gobierno. Pero la concatenación de los hechos, aún sin concluir, puede apuntar en otra dirección. Días antes de los sucesos la radio emisora Caracol informó que las FARC había desarrollado 132 ataques en tres semanas con los siguientes características, contra uniformados, torres eléctricas, oleoductos e instalaciones estratégicas. ¿Por qué de repente cambiarían el modus operandi tomando por blanco la población civil? ¿Esa orientación no hunde aún más a la organización ante la opinión pública? ¿Qué beneficio rinde anunciar la liberación unilateral de rehenes como gesto de paz mientras se planifica la muerte de civiles? ¿Para qué levantar precisamente ahora una cortina de humo frente al procedimiento judicial que se sigue contra altos funcionarios que defraudaron la confianza de la sociedad?

Para una organización que ha sobrevivido  40 años en las condiciones más complicadas la autoría de los atentados estaría indicando una conducta demasiado torpe. Más plausible es pensar que aprovechando su lentitud de reacción  se le está endosando a priori  la responsabilidad en hechos muy sensibles y de paso sustrayéndole la iniciativa que temporalmente ganaron con la promesa de nuevas liberaciones. En la guerra mediática colombiana primero se dispara y luego  si acaso se pregunta, ¿quién vive?

Mtro. Orestes E. Díaz Rodríguez

Febrero 16, 2012

www.orestesenrique.wordpress.com

 

 

 

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Acerca de orestesenrique

Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Guadalajara. El tema que luego devino en mi tesis doctoral, predicción de elecciones presidenciales, fue concebido, nació, se experimentó y arrojó sus primeros resultados, justo, en este blog...
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