Venezuela: Certezas de la incertidumbre


La espesa incertidumbre que envuelve la elección presidencial venezolana no ha  impedido divisar varias certezas. El Presidente Hugo Chávez no ha podido recuperarse de su grave dolencia. La evolución de la enfermedad que lo aqueja eclipsará temas decisivos de la contienda. Un eventual retorno apenas garantiza que realice una campaña moderada. El oficialismo no revelará la línea sucesoria a fin de conservar la cohesión de sus huestes.

El líder opositor Henrique Capriles tiene a su favor la juventud, la visión moderada, su apuesta por conservar los programas sociales, y también, ser propulsado por internas en las que participaron casi tres millones de votantes. Pero tiene un contendiente que cuenta con fondos casi ilimitados, que sigue al pie de la letra la máxima fidelista de  hacer lo que resulte necesario para mantener el status quo y después veremos, que está arropado por la batalla singular que libra contra su padecimiento, y que además, no estaría dispuesto a reconocer un resultado adverso.

Capriles debía evitar a toda costa contender con Chávez en su situación actual. Él alcanzaría mejores resultados ante un contrincante sano o su sustituto. Puede derrotar a un adversario “terrenal”, pero no a una figura mítica. El mandatario enfermo o a media máquina, es un adversario aún más formidable. Lo idóneo sería solicitar a la autoridad electoral que aplace por tiempo prudencial las elecciones.  Con ello al menos  envía al votante el mensaje de que  le interesa enfrentar a un oponente en su mejor forma.

En Venezuela los tiempos electorales los maneja el Gobierno. No aceptarán la propuesta. En ese caso al candidato opositor sólo le queda promover alguno de los escenarios post electorales que más le favorecen.  Una victoria indiscutida sería un resultado sorprendente. Más viable parece ser lograr  un resultado tan reñido que obligue al chavismo a proclamar un triunfo ilegítimo, o vender tan cara la derrota que a efectos de la contraparte constituya una victoria pírrica.

Será también particularmente difícil alcanzar cualquiera de los últimos dos escenarios. La extensa etapa en que el oficialismo ganaba elección tras elección sin necesidad de recurrir a artimañas fue enterrada. Es de esperar que siguiendo el guión nicaragüense la maquinaria oficialista se encuentre lista también para producir un resultado electoral que evidencie un triunfo abrumador de su candidato. Pero eso sólo puede hacerse por medio de irregularidades. La oposición deberá por tanto estar lista para documentar  y denunciar con agilidad la presencia de maniobras  encaminadas a distorsionar la voluntad del votante.

La apuesta del momento es no desorientarse por la neblina. Insistir en que el proceso  está lleno de incertidumbre  paraliza la disposición creativa cayendo en las redes del contrincante. A fin de cuentas la incertidumbre no es un obstáculo infranqueable, a lo sumo un nivel en que las certezas resultan más difíciles de captar, y también, menos sencillas de aceptar.

Orestes E. Díaz Rodríguez

Febrero 25, 2012

http://www.informador.com.mx/internacional/2012/359960/6/chavez-con-un-bache-rumbo-a-la-reeleccion.htm

www.orestesenrique.wordpress.com

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Acerca de orestesenrique

Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Guadalajara. El tema que luego devino en mi tesis doctoral, predicción de elecciones presidenciales, fue concebido, nació, se experimentó y arrojó sus primeros resultados, justo, en este blog...
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