“90 millas”


Una duda razonable sobrevuela las modificaciones anunciadas por La Habana al regimen migratorio, ¿constituyen cambios reales fruto de una nueva visión del país o se trata de un ejercicio más de gatopardismo, donde todo tienen que cambiar para que no cambie nada?
La eliminación de la carta de invitación y el permiso de salida en apariencia apuntan en la dirección de flexibilizar la realidad migratoria, pero podría ser  legítimo concluir que para los sectores no favorecidos se trata sólo de un acto cosmético. El decreto introduce un filtro diferente al tradicional,  otorga al Estado la prerrogativa de decidir a qué ciudadano le reponde favorablemente su petición de obtener un pasaporte.

Los artículos 23 y 25 del texto no permiten dudar al respecto. Señalan nueve causales en las que el Estado puede ampararse para negar la solicitud de pasaporte realizada por un nacional. Tan patetente es la voluntad del legislador de dejar clara la prerrogativa que el inciso “h” destaca como causal, cualquier razón de interés público que determinen las autoridades facultadas. Es de esperar que tenga un uso intensivo frenando las intenciones de viajar de los segmentos a los que el regimen les ha vedado permanentemente la posibilidad. Nada cambia para ellos.
Los sectores favorecidos con las modificaciones serían aquellos a los que incluso el viejo texto no les impedía salir al exterior, debido a que la eliminación del permiso y la carta entraña un importante ahorro de hasta 800 usd por viaje en salidas no definitivas. Se trata de personas que tienen familiares residendo en el exterior o de nacionales que mantienen estrechas relaciones con ciudadanos o empresas  extranjeras.

Otra novedad del decreto es que por ningún lado se percibe la anterior restricción a que los niños puedan salir al exterior.
Resumiendo, el decreto elimina por anacrónicas dos figuras jurídicas contrapuestas con la práctica migratoria mundial que facilitaban la crucificación del modelo cubano, el permiso y la carta de invitación, pero en esencia no afecta la tradicional usurpación  por parte del Estado del derecho a decidir que ciudadano será el que viaje. Por otra parte, trae aparejado un mejoramiento para aquellos grupos que ya participaban del flujo migratorio. Por consiguiente,  profundiza la división interna del ciudadano isleño entre aquellos que pueden viajar con relativa libertad y aquellos que están obligados a abstenerse del uso de ese derecho.

Mtro. Orestes E. Díaz Rodríguez, UDG

Septiembre 17, 2012
http://www.orestesenrique.wordpress.com

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Acerca de orestesenrique

Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Guadalajara. El tema que luego devino en mi tesis doctoral, predicción de elecciones presidenciales, fue concebido, nació, se experimentó y arrojó sus primeros resultados, justo, en este blog...
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