Barack Obama y la reelección


Si una tendencia sobresale desde 1901 a la fecha en las contiendas electorales en Estados Unidos en las que toma parte un presidente en funciones es que los mandatarios tienden a imponerse, o dicho de otro modo, a agenciarse las preferencias electorales del votante.

Asi lo hicieron Teodoro Roosevelt (1901-1909), Woodrow Wilson (1913-1921), Calvin Coolidge (1923-1929), Franklin Delano Roosevelt (1933-1945), Harry Truman (1945-1953), Dwigth Eisenhower (1953-1961), Lyndon Johnson (1963-1969), Richard Nixon (1969-1974), Ronald Reagan (1980-1988), Bill Clinton (1992-2000)  y George W.  Bush (2002-2010), sumando un total de doce ocasiones, pues Roosevelt lo hizo dos veces.

Ello obedece a las ventajas del presidente saliente, es más conocido que su adversario, tiene un acceso privilegiado a los medios y para su campaña se apoya en los poderosos recursos de la maquinaria federal.

Pero existe, sin embargo, otro dato duro a tomar en cuenta para el mismo lapsus de tiempo que analizamos, los mandatarios norteamericanos que aspiran a reelegirse, a pesar de su ventajosa posición, no siempre lo consiguen. Tal es fueron los casos de William Taft,  Herbert Hoover, Gerald Ford y  más recientemente Jimmy Carter y George Bush (padre). Taft no pudo reelegirse porque su partido se había hecho añicos. Hoover debido a que el país se hallaba en plena recesión. Ford era un sobreviviente de una administración perseguida por el fantasma de Watergate y tenía una tasa de desempleo de 7,8. Carter no pudo liberar a los rehenes de Irán y tenía la tasa de paro  en 7,5, mientras George Bush padre  exhibía al momento de la elección una tasa de desempleo de 7,4.

De modo que la reelección es el resultado de una ecuación integrada por las ventajas de la posición de presidente saliente con otros factores como que los mandatarios gocen del apoyo de su partido, un desempeño satisfactorio de la economía, tasa de desempleo inferior a 7 puntos y que el votante perciba que la seguridad de la nación ante las amenazas del exterior se encuentre garantizada.

Por su origen, carisma y moderación Barack Obama cuenta con un respaldo casi unánime fuera de Estados Unidos, pero internamente el actual mandatario, salvo el apoyo de su partido, tiene  en zona de duda o  cuestionados los requisitos que tradicionalmente  favorecen la reelección de un presidente. Sumémosle su desempeño en el primer debate y quedará claro por qué las encuestas no le sonríen decisivamente a sólo dos semanas del desenlace.

Mtro. Orestes E. Díaz Rodríguez, UDG

Octubre 21, 2012

www.orestesenrique.wordpress.com

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Acerca de orestesenrique

Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Guadalajara. El tema que luego devino en mi tesis doctoral, predicción de elecciones presidenciales, fue concebido, nació, se experimentó y arrojó sus primeros resultados, justo, en este blog...
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