“El laberinto bolivariano”


laberinto

Apenas dos meses después de celebrar comicios generales, Venezuela se encuentra a la expectativa de la convocatoria de nuevas elecciones presidenciales.

El escenario es resultado tanto de la táctica oficialista de presentar un candidato presidencial prácticamente inhabilitado,  como de la técnica jurídica reflejada en la constitución de 1999.

En 1985 el presidente electo brasileño Tancredo Neves falleció antes de asumir la presidencia, su lugar fue ocupado por el vicepresidente José Sarney. Veintidós años antes, cuando varios disparos segaron la vida del presidente John F. Kennedy, su lugar fue ocupado por el vicepresidente Lyndon B. Johnson. Pese a que el régimen político venezolano es también presidencial,  no aplica el mismo procedimiento.  El constituyente bolivariano  decidió que el vicepresidente del país no es electo en la misma fórmula con el presidente, sino designado por este, por lo que carece de legitimidad ante el electorado  para reemplazarlo si este no pudiera tomar posesión o faltare de manera absoluta  en los primeros cuatro años de su mandato. En cambio, le reconoce la potestad de concluir el período, si el reemplazo tuviera lugar en los dos años finales del mandato.

Luego que en dieciocho meses el presidente fuera sometido a cuatro intervenciones quirúrgicas, y teniendo en cuenta el mensaje que precedió la actual operación y los partes médicos, de respetarse la letra constitucional, en 2013 Venezuela tendrá nuevamente comicios generales.

El calendario electoral recogido en la carta magna también es singular. No sólo porque el mandato del presidente se prolonga por seis  años,  a pesar de que puede presentarse a reelección indefinidamente, sino porque las elecciones legislativas y las regionales no coinciden con las presidenciales.  La idea del constituyente era evitar que la elección general  afectara los otros procesos, pero en la situación actual el objetivo está en entredicho.

Las elecciones de gobernadores constituirán, en primer lugar, una interna o primaria para la oposición, de la que podría emerger el futuro candidato a la presidencia. Mientras para el chavismo deviene en una oportunidad de cuantificar, de cara a la elección decisiva, el impacto que el alejamiento involuntario del mandatario tiene en el voto oficialista.

Así es el embrollo, destinadas en esta oportunidad a ser colofón del proceso electoral, las elecciones regionales se han transformado en inesperado preámbulo del mismo.

Orestes E. Díaz Rodríguez

Diciembre 15, 2012

www.orestesenrique.wordpress.com

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Acerca de orestesenrique

Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Guadalajara. El tema que luego devino en mi tesis doctoral, predicción de elecciones presidenciales, fue concebido, nació, se experimentó y arrojó sus primeros resultados, justo, en este blog...
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