Cuba: “Estrenando rostro”


Estrenando rostro

 

 

Cincuenta y cuatro años fueron necesarios para que La Habana anuncie por primera vez que ha colocado en la línea sucesoria a un individuo que no proviene de la generación histórica.

Comienza un quinquenio decisivo para los veteranos. Incluso el propio General- presidente ha declarado que es su último mandato, pero teniendo en cuenta que al finalizar el mismo contaría con casi 87 años, no constituye un desvarío pensar que pudiera no llegar a término o de hacerlo podría no encontrarse en condiciones.

Las probabilidades de que la biología continúe siendo magnánima disminuyen aceleradamente. Así lo ha entendido La Habana, por ello se adelanta a un vacío de poder que conduzca a decisiones apresuradas o exacerbe luchas intestinas. Simultáneamente intenta enviar una señal más de cambio, desde un universo que se sigue percibiendo petrificado.

El modelo soviético de sucesión basado en la antigüedad y el carácter vitalicio finalmente fue desechado a favor del patentado por los chinos con mejores resultados, líderes más jóvenes, cargos temporales y dedazo.

Pero el traspaso generacional por el momento es sólo un esbozo, un trazo. En el Consejo de Estado el elegido está flanqueado por dos históricos, Ramiro Valdez y Machado Ventura. La Asamblea Legislativa está bajo el resguardo de un veterano dirigente partidista, Esteban Lazo. No quedó claro si los movimientos se extenderán  al decisivo buró político donde la vieja guardia mantiene el control absoluto. Y ni se diga con relación a las fuerzas armadas y los organismos de inteligencia. De modo que Díaz Canel ha recibido una promesa, pero estaría muy lejos de controlar  los resortes más importantes  si las circunstancias impulsaran una sucesión sobre la marcha, pudiendo incluso quedar aún bajo la sombra de uno de los hermanos.

Díaz Canel creció en las estructuras creadas por el régimen, eso es lo que lo asemeja a potenciales candidatos de  coyunturas anteriores como Carlos Lage. No tiene la complicidad del demiurgo con su creación, sino la expectativa del reformador que emerge involuntariamente de la propia trayectoria a través de los conductos precarios del régimen. A no ser que sea una anomalía, un individuo de generación más joven pero especialmente sensible al adoctrinamiento, un maniquí. Mientras que su diferencia principal es sólo una, es un hombre de la cosecha de “Mi General” y no un fruto de la huerta de su hermano.

Dada la importancia de las áreas que han quedado vedadas al traspaso y la imposibilidad de saber quién es realmente el sucesor  designado, nada de campanas al aire, prudente es tomar sólo nota, el viejo régimen tiene un nuevo rostro.

Orestes E. Díaz Rodríguez

Febrero 24, 2013

www.orestesenrique.wordpress.com

 

 

 

 

 

 

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Acerca de orestesenrique

Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Guadalajara. El tema que luego devino en mi tesis doctoral, predicción de elecciones presidenciales, fue concebido, nació, se experimentó y arrojó sus primeros resultados, justo, en este blog...
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