España, el milagro exorcizado (I)


Franco y el Rey

(Especial para este blog)                                                   Por  Mario Miguel Rodríguez Pantoja

España, el milagro exorcizado (I)

El Estado social y de derecho disfrutado por la sociedad española en las últimas décadas no es sólo reverso del franquismo, sino además resultado de la dinámica de dicho régimen. Con frecuencia el progreso de una nación no excluye antagonismos y regresiones como en el caso de España, en la que la larga dictadura de Francisco Franco, por ejemplo, es una fase no limitada en sus contenidos a la brutalidad con que se suplanta el orden republicano y a la tenebrosidad de un prolongado régimen sin libertades.

Al término de la Guerra Civil la iniciativa privada no podía restablecer el funcionamiento del aparato productivo de la nación y hubo de ser sustituida por la iniciativa pública. Dicho de otro modo, el mecanismo del mercado fue reemplazado por una reglamentación casi completa de la actividad económica bajo condiciones que podrían identificarse como de “fascismo en un solo país”.

Como todos los comienzos, el de la autarquía franquista contó con fallos y severas complicaciones. Pero una concreción de la política planificadora y proteccionista como el Instituto Nacional de Industrias (INI) culminará con un balance más que satisfactorio. Tanto fue así, que ya en la segunda mitad de los años cincuenta y particularmente en los sesenta, la iniciativa privada ofrece signos de inequívoca recuperación mientras el aislamiento internacional va dejando de ser.

El crecimiento económico espectacular enmarcado en el Plan de Estabilización elaborado por tecnócratas del Opus Dei en 1959, creó al mismo tiempo un marco de modernización y consumismo simbolizados por el paulatino acceso masivo a bienes como el televisor y el automóvil. Puede decirse, pues, que fueron las políticas económicas de la llamada era de Franco las que prepararon la transición democrática, así como la llegada del Estado del Bienestar.

El extenso e importantísimo sector público empresarial con que en situación de auténtica autarquía el franquismo consiguió salvar de la desintegración y el caos, e incluso desarrollar la economía productiva del país hasta colocarla en condiciones de traspasarse a sí misma e ir más allá, cumplió su propósito de reforzar el proceso de acumulación de capital, crear oportunidades para la ulterior inversión privada, así como procurarse una mano de obra suficientemente productiva y de adecuada calificación. De ahí el moderado impulso franquista a la legislación protectora del trabajador y sus tímidas políticas sociales en vivienda, sanidad, educación, no discordantes con el interés de los grupos en el poder. Se dice que las cotizaciones a la seguridad social desempeñaban una función primordial dentro del sistema, como fuente de financiamiento de la industria y como fuente de pasivo para el sector bancario que obtenía sin apenas coste, dinero para sus operaciones de crédito. También se ha afirmado que el Plan de Estabilización de 1959, marcado por la “edad de oro” de la economía española, trajo consigo un aumento de la productividad, del empleo y de la masa de población activa, con un caída del paro que en los años 60 llegó a ser del 4%.

Gracias al plan de Estabilización, diferentes regiones se convierten en campo de inversión de empresas multinacionales, animadas en parte por la precariedad comparativa de los derechos laborales (la industria del ocio está entre las que despegan gracias a la participación de grandes inversores). No obstante, señal de la paulatina desmilitarización de la vida cotidiana será la reaparición de la huelga como instrumento de lucha de la clase obrera a la que el régimen, no únicamente en beneficio de los trabajadores, concede la Ley de Convenios Colectivos en 1958 y, en 1962, fija también por ley el salario mínimo interprofesional.

Durante el franquismo de los años cincuenta y sesenta ocurren cambios igualmente significativos en el ambiente literario y cultural en general. Para sólo hacernos una idea, en estos momentos crean sus primeros monumentos cinematográficos no precisamente en el exilio sino dentro de España, directores como Luis García Berlanga, Carlos Saura o Mario Camus, y un escritor como Rafael Azcona puede empezar a ver sus primeros guiones plasmados en la gran pantalla.

 

Mario Miguel Rodríguez Pantoja, Filosofo, profesor y analista

Marzo 13, 2013

Este sitio atiende solicitudes de colaboraciones (diazrguez@hotmail.com). Por el momento nuestros análisis cubren Estados Unidos, México, Centroamérica, Argentina, Chile,  Venezuela, Colombia, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Ecuador, Perú y España.

 

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Acerca de orestesenrique

Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Guadalajara. El tema que luego devino en mi tesis doctoral, predicción de elecciones presidenciales, fue concebido, nació, se experimentó y arrojó sus primeros resultados, justo, en este blog...
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3 respuestas a España, el milagro exorcizado (I)

  1. Hola Mario, creo que aquí apuntas a derrumbar una primera creencia muy difundida en el exterior acerca de que el “milagro español” se gestó durante la transición a la democracia, la génesis del posterior “milagro” se fraguó con las políticas económicas del franquismo, nos guste o no. Ése es el trabajo del analista, desmontar mitos! Muy bien!

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