Venezuela:”Sospecha de asesinato. Cómplices y verdugos”


sospecha de asesinato 2

Fue el mismo “occiso” antes de morir el que sembró la duda, y luego, cuando aún estaba tibio su cadáver dos hombres de su entorno más selecto, Nicolás Maduro y Rafael Ramírez retomaron  la tesis, “al presidente no los mataron”.

No es la primera vez que la desaparición física de un líder latinoamericano abre un debate acerca de las circunstancias del  fallecimiento. Salvador Allende y Omar Torrijos, por sólo mencionar dos, también promovieron semejantes reacciones.

Hugo Chávez tenía enemigos muy poderosos a los que con frecuencia provocaba, recuérdese su alusión al diablo en la sede de las Naciones Unidas que puso en ridículo a Georges Bush, o su estrecho vínculo con Mahmud Ahmadineyad que enloquecía al tenebroso Israel.

Cierto es también que desde momentos muy tempranos de su enfermedad destacadas voces oficiosas foráneas señalaron que el padecimiento era incurable y convocaron a una oposición incrédula a pensar una estrategia en una Venezuela sin Chávez.

En un mundo donde  los alcances de la tecnología nos sorprenden a diario imposible  dudar de que no se puedan gestar medios para inocular enfermedades cuyo mecanismo de aparición hasta el momento era sólo de carácter natural.

Pero todo eso es insuficiente sin evidencias, siendo las más sencillas de aportar las provenientes de las anomalías observadas en la evolución de la enfermedad que atacó a Chávez, ausencia de antecedentes, zonas afectadas, capacidad de reproducción, estragos causados y señales inquietantes arrojada por la autopsia.

Esos indicios sí pudieran ser aportados inmediatamente por el Gobierno de Venezuela a manera de respaldo de sus acusaciones. Sin embargo, demoran, lo aplazan.

Una razón es que la autopsia no haya revelado nada, con lo cual no se niega la hipótesis, pues  un “encargo” de esas características  no debe dejar huellas.

La segunda se asocia con que el oficialismo tendría que revelar información sensible acerca de la evolución del padecimiento del ex mandatario y entonces quedaría al desnudo que siempre supieron que estaba inhabilitado para ejercer el cargo, que no podía firmar decretos ni enviar twists y mucho menos entrar caminando al Hospital  Militar de Caracas y sostener reuniones de cinco horas con  subalternos.

Mientras dure la campaña no habrá intento alguno de aportar evidencias de carácter probatorio sobre el supuesto asesinato, al mismo tiempo que la acusación servirá de arma electorera. Posiblemente la defunción del mandatario fue por causas naturales, pero si no resultó así, como sostienen sus herederos,  significa que presenciamos una de esas ocasiones en que el oportunismo termina por ser cómplice.

Orestes E. Díaz Rodríguez

Marzo 16, 2013

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Acerca de orestesenrique

Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Guadalajara. El tema que luego devino en mi tesis doctoral, predicción de elecciones presidenciales, fue concebido, nació, se experimentó y arrojó sus primeros resultados, justo, en este blog...
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