“La segunda hora de Henrique Capriles”


la segunda hora

A veces la segunda oportunidad es casi imperceptible, solapada en circunstancias no  seleccionadas y en apariencia más desfavorables que  justificarían  abandonar la apuesta que sin embargo se toma. Es esa la situación de Henrique Capriles.

Meses atrás la interrogante clave a despejar en su participación electoral giraba en torno a si se podía triunfar sobre un mandatario que se presenta a su segunda reelección escudado, entre otras fortalezas, en una aureola de luchador contra una enfermedad terminal. El veredicto de las urnas fue explícito.

En la segunda hora los enigmas  son varios. En primer lugar, ¿a quién favorece la muerte de un presidente reelecto cuya desaparición física tiene lugar en el primer año del mandato? La experiencia indica que a sus herederos políticos son transferidos temporalmente  el crédito y  la compasión fruto de la ausencia definitiva.

La segunda interrogante apunta a si es posible quebrar en una contienda sumarísima  el fuerte vínculo emocional entre los votantes decisivos y el caudillo recién desparecido. Como regla es de esperar que no. El tiempo es escaso para el desgaste  y para  que  se impongan visiones desde las necesidades reales y falencias, mientras la sobrecarga emocional  es alentada desde el círculo de los herederos  haciendo uso de un sinfín de símbolos.

La última incógnita versa sobre si puede  un candidato opositor generar en el electorado expectativas  de mejores condiciones de vida a las creadas por un  oficialismo de tendencia marcadamente populista. Siempre que la sociedad no esté alertada, para que ello ocurra es necesario que las secuelas populistas maduraran de un modo que pongan seriamente en riesgo las dádivas recibidas. Hay indicios de que la nación avanza hacia ese punto, pero probablemente aún resulte insuficiente para el día de la definición.

Por tanto, es factible que el  respaldo que recibió el oficialismo en Octubre se conserve, mientras que la opción de la oposición sería empinarse   a cuenta de  los que no votaron en la anterior contienda, más de tres millones y medio de electores. La noticia es que  la mayoría de los abstencionistas recuperados o nuevos votantes en la elección de 2012 se inclinaron al lado opositor 2 232 799 contra     836 271, es decir, cada cien nuevos votos depositados en 2012 respecto a 2006,  73 fueron para Capriles y 27 para Chávez. La opción bolivariana crece más lento que el caudal de nuevos votantes. Ese es el punto fuerte de Capriles. Tendría que lograr que la participación creciera cuando menos un 10%. De por sí fue alta en Octubre, 80%. ¿Lo logrará?

Orestes E. Díaz Rodríguez

Marzo 19, 2013

Este sitio atiende solicitudes de colaboraciones (diazrguez@hotmail.com). Por el momento nuestros análisis cubren Estados Unidos, México, Centroamérica, Argentina, Chile,  Venezuela, Colombia, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Ecuador, Perú y España.

Este análisis estaría seguramente incompleto si no hubiera podido consultar a:

http://okrimopina.blogspot.mx/2012/10/elecciones-presidenciales-en-venezuela.html

¡Gracias!

www.orestesenrique.wordpress.com

 

 

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Acerca de orestesenrique

Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Guadalajara. El tema que luego devino en mi tesis doctoral, predicción de elecciones presidenciales, fue concebido, nació, se experimentó y arrojó sus primeros resultados, justo, en este blog...
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