“España, el milagro exorcizado” (III)


Mario Miguel Rodríguez Pantoja

Filósofo, profesor y analista

(Especial para este blog)

Por Mario Rodríguez Pantoja

A mediados de 2006, cuando en las Cortes españolas se presentó a debate un anteproyecto de ley  sobre reconocimiento y derechos de las víctimas de la Guerra Civil y de la dictadura franquista, la representación del Partido Popular recordó que en 1977 se había aprobado una Ley de Amnistía  según la cual los delitos cometidos antes de diciembre de 1976 por agentes del Orden Público en calidad de tales, quedaban extinguidos. A continuación la prensa afín a los Populares insistiría en lo irresponsable que era remover el tema de los fusilamientos, las fosas comunes, los muertos sin identificar, porque en este país el tránsito a la democracia se había alcanzado gracias a la reconciliación y olvido mayoritariamente consentido de esas zonas del pasado que terminaron recogidas en la ley sobre Memoria Histórica aprobada por el Parlamento en 2007.

De algún modo la derecha política y mediática no está del todo errada a este respecto. En una encuesta realizada por el diario Cambio 16 en el verano de 1983, el 73 por ciento de los encuestados respondió que la Guerra Civil era una época vergonzosa de la historia que preferirían olvidar, dato del que podría deducirse, como interpreta el profesor Walter Bernecker, que la política de silencio y olvido que condicionó la Transición contó con un soporte social considerable. Por otra parte, las fuerzas opositoras a las que se les otorgó la legalización concedieron al ala reformista de la dictadura mucho más que mero silencio.

Santiago Carrillo

 

El ejército, la policía y la judicatura franquistas apenas sufrieron modificaciones después de demolido el régimen de Franco. Algunos de ellos sólo cambiaron de nombre o vestuario. Gonzalo Wilhelmi considera que estos intocados aparatos de poder fueron actores determinantes del teatro de la Transición. Ya antes del primer Gobierno de Adolfo Suárez, el SECED había cooperado como tramoyista ayudando en la fabricación de un nuevo PSOE, moderado, o en el fomento de grupos paramilitares como el Batallón Vasco Español o los Guerrilleros de Cristo Rey, enfilados contra el republicanismo, el nacionalismo secesionista y determinadas vertientes del comunismo, que exigían la disolución de los órganos de poder ya mencionados o que al menos se les renovase profundamente. Como síntoma de la invariancia del Estado heredado por los “demócratas” de UCD puede citarse el que la amnistía de 1977 no impidiese que la Audiencia Nacional, sucesora del Tribunal de Orden Público (TOP), continuara durante un tiempo instruyendo y juzgando causas abiertas por este último contra opositores al régimen dictatorial, y que tanto el SECED como la Policía Armada, rebautizadas CESID y Policía Nacional respectivamente, aportaran a la democracia española una interminable lista de torturadores y expertos en guerra sucia -la Benemérita obsequió al nuevo sistema con pájaros de idéntica ralea pero sin cambiar siquiera su denominación de siempre-. Baste recordar los nombres de Roberto Conesa, José Antonio González Pacheco, Manuel Ballesteros, José Martínez Torres, Juan Antonio González García y José Manuel Matute, para hacernos idea de la sordidez con que suele amasarse el progreso de una nación.

Santiago Carrillo y el Rey

 

Con la maquinaria estatal del franquismo no sólo comulgó el PSOE de Felipe González, sino también el bien organizado y numerosamente importante PCE de Santiago Carrillo, que por las concesiones que hizo a los reformistas del régimen, en poco más de dos lustros pasaría a ser una fuerza políticamente insignificante. Pero en el momento de la Transición se le necesitaba y el PCE de Carrillo no se hizo de rogar. No en vano mereció los elogios del ministro de Interior Rodolfo Martín Villa, falangista reciclado de amplísimo historial. Recuerdo ahora que en una charla con lectores de el diario El Mundo, Alfredo Grimaldos citaba al abogado monárquico Joaquín Satrústegui que en 1973 escribía: “Hay que domeñar, a costa de lo que sea, a los comunistas sobre todo, y, más importante aún, hay que integrar a sus dirigentes en nuestro proyecto, para que sean ellos mismos los que controlen y eviten la violencia de las huelgas y de las revueltas estudiantiles, sobre las que tienen gran autoridad e influencia. Hay que evitar a toda costa que se proclame la República de nuevo”. Decía Grimaldos que Carrillo se lo aprendió a la perfección.

Marzo 23, 2013

Este sitio atiende solicitudes de colaboraciones (diazrguez@hotmail.com). Por el momento nuestros análisis cubren Estados Unidos, México, Centroamérica, Argentina, Chile,  Venezuela, Colombia, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Ecuador, Perú, Cuba, el Caribe  y España.

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Acerca de orestesenrique

Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Guadalajara. El tema que luego devino en mi tesis doctoral, predicción de elecciones presidenciales, fue concebido, nació, se experimentó y arrojó sus primeros resultados, justo, en este blog...
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9 respuestas a “España, el milagro exorcizado” (III)

  1. Mauro dijo:

    El Sr. Rodríguez Pantoja descubre la pólvora a estas alturas de la película escribiendo obviedades.
    ¿Acaso alguien desconoce que Carrillo hizo grandes concesiones en pos de un entendimiento entre fuerzas políticas en el marco de la transición española?
    Lo que es de traca y hacen falta muy pocas entendederas para sostenerlo, es decir que los comunistas se hicieron casi invisibles en el panorama político español porque Carrillo claudicó en ciertos aspectos. Es vergonzoso.
    Los comunistas en España no tenían nada que hacer porque no contaban con apoyo popular. Simplemente eso. En aquel momento menos aún que en la pre-guerra civil porque tras la debacle económica en los países del Este, todos repito TODOS los partidos comunistas europeos habían girado hacia posiciones mucho más moderadas, integradas casi todas en el llamado eurocomunismo del que formaron parte por ejemplo políticos como el ínclito ex-ministro de cultura socialista ya fallecido, Solé Tura.

    Los más inteligentes de las filas comunistas ya habían moderado posiciones y se habían acercado al socialismo o social democracia.

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    • Mario Rodríguez Pantoja dijo:

      Estimado señor Maura, ¿qué hay de malo en reinventar la pólvora? Sin embargo sulfurarse sí que es perjudicial, se lo aseguro. Tal vez alguna región del público desconozca las “grandes concesiones” hechas por Carrillo y usted ha desaprovechado la oportunidad de enumerarlas por temor a la pólvora, supongo. También pudo usted decir si esa actitud conciliadora de Carrillo tuvo alguna consecuencia electoral. O quizá referirse a si hubo práctica del terrorismo de Estado. No sé si usted se ha leído un libro de Ortega y Gasset en que analiza el languidecimiento de la musculatura de Castilla y la relación directa de esto con los nacionalismos, particularente los de Cataluña y el País Vasco. Usted que es tan listo y sabio debe estar enterado de que esos problemas incluso hoy siguen tensando a España y seguramente también sabrá que contra los independentismos y el republicanismo el Estado tardofranquista (y el que le sucedió) empleó el terrorismo de Estado. Si usted cree que es mejor no tocar esa cuerda por aquello de que la pólvora ya se descubrió, pues asunto suyo, señor Maura. El otro tema relacionado con el terror de Estado es el de la continuidad del aparato represivo y de la judicatura, pero parece que es un tema que tampoco gusta a usted.

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  2. Mauro dijo:

    Y dicho sea de paso también, hoy renace lo peor de la extrema izquierda de la mano de una penosa y casposa organización política bolivariana, PODEMOS.
    Lo que no es comprensible es que ciertos cubanos, huidos hace no mucho de regímenes miserables tan extremistas que el mismo PODEMOS, pretendan implantar ahora en suelo patrio la misma basura de la que ellos renegaron hace no mucho. Pero típico en vagos como el que publica este pseudo-artículo y al que no se le conoce actividad productiva alguna en nuestro país desde hace décadas.
    Dígamos Sr. Rodríguez, ¿a qué se dedica usted? ¿de qué ha vivido estos casi 20 años en Mallorca? Si tanto le gusta el socialismo, VUÉLVASE A CUBA que nadie lo necesita aquí.

    Todos los que pretenden vivir del cuento, forman partidos patéticos como PODEMOS.
    Afortunadamente en España tiene más futuro el sentido común.

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    • Mario Rodríguez Pantoja dijo:

      Estimado Mauro, si me permite el consejo, vendría bien que evitase la caspa del “suelo patrio” porque, mire usted, no sólo los Castro se han pasado la vida sobando el sonsonete retórico ése, sino también el “líder máximo” de Podemos, señor Pablo Iglesias, orgulloso de los héroes españoles de la guerra y zarandajas por el estilo. Donde hay patriota hay traidor, apóstata y demás figuras con que suele justificarse la persecución y la represión de los demás, señor Mauro. Las brigadas de respuesta rápida en Cuba son consideradas patrióticas. Por eso yo humildemente le recomiendo que se olvide del “penoso” “suelo patrio” que más que penoso es un “follao” porque como ya dijo quien lo dijo, el patriotismo es la virtud de los depravados.
      Ah, señor Mauro, y no sea exagerado. ¿Quién soy yo para “implantar” Podemos en su “suelo patrio”? Yo ni estoy entre los fundadores de Podemos ni milito en esa organización porque no tengo claro que coincida con ellos en puntos de extrema importancia para mí. Pero sí me queda claro que a Podemos lo inventó la sociedad española en su conjunto y que no es un mero capricho de dos o tres. No obstante, si resulta vital para usted hallar responsables, eche la culpa de que haya Podemos a los cabecillas del PP, del PSOE, de CIU, del sistema financiero español, porque, señor Mauro, yo sí que no tengo nada que ver con el hecho de que quienes han dirigido este país o “suelo patrio” suyo lo hayan hecho y continúen haciéndolo fatal. La mala gestión, el choricerío o ambición vulgar de quienes gobiernan son el polvo del lodo que tanto molesta a usted, señor mío.

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    • Mario Rodríguez Pantoja dijo:

      Oiga, ¿y cómo es que cree conocerme tan bien? A ver si resulta que es usted un polícia castrista que me sigue los pasos. ¿A lo mejor alguna vez me negó, o intervino para que se me negase un empleo (la posibilidad de publicar en una revista, por ejemplo) y la conciencia ahora le escuece? Yo me dedico a escribir, entre otras cosas. Y como veo en usted una inquietante atención hacia mi persona, tal vez esté usted familiarizado con alguno de estos trabajos
      http://paideia-amauta.blogspot.com.es/2014/01/libertad-y-verdad-en-el-mundo-unipolar_4639.html
      http://paideia-amauta.blogspot.com.es/2013/07/montaner-en-su-laberinto-o-el-marxismo.html

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  3. Mauro dijo:

    Y prueba de que el PCE-PSUC no contaba con apoyos populares significativos en la España de la transición es que en las elecciones del 77 apenas consiguieron 22 escaños frente a los 118 del PSOE por ejemplo y frente a la victoria rotunda de UCD.
    http://www.caum.es/CARPETAS/cuadernos/cuadernospdf/libro3/transicion.pdf

    Si el autor pretende hacer propaganda comunistoide que vaya a hacerla al sitio del que nunca debió haber salido, CUBA.

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    • Mario Rodríguez Pantoja dijo:

      Gracias, señor Mauro, por dedicar parte de su precioso tiempo a leer y comentar mi artículo. Créame que lamento mucho el malestar que le he causado por ponerlo a su alcance. En adelante tendré muy presente su hígado de usted si se me ocurriese opinar nuevamente sobre la transición española. Ah, y gracias por recomendarme Cuba como lugar de estancia. Aveces echo de menos mi tierra.

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    • Mario Rodríguez Pantoja dijo:

      Estimado señor Mauro, aquí le dejo un enlace del tipo de “propaganda comunistoide” a la que aveces me entrego con placer. No es que quiera alentar sus despotriques, créame http://eichikawa.com/2011/06/notas-sobre-el-%C2%ABcomunismo-de-guerra%C2%BB-iv-final.html

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    • Mario Rodríguez Pantoja dijo:

      Como usted sabrá, señor mío, la palabra comunismo ha llegado a perder sentido y precisamente por eso significa cualquier cosa, y así es que usted la usa para designar la propaganda que según usted yo realizo. Déjeme decirle al menos que no tengo la menor simpatía hacia el castrismo y que todo lo que he llegado saber sobre la historia del comunismo español unido a nombres como Vittorio Vidali, André Marty, Ramón Mercader y otros, así como su presente de solidaridad con un régimen como el de La Habana, determina que el comunismo español no me guste para nada. Eso quiero dejárselo bien claro.

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