“Central do Brasil”


en jaque

 

 

Una misma pregunta se formula desde hace diez días una y otra vez en cada  punto cardinal del planeta. Una misma preocupación conecta de forma inédita a la clase política global con intelectuales, aficionados y atletas. ¿Qué ocurre en Brasil?

No han pasado tres años desde que la nación sudamericana fue premiada como sede de eventos de jerarquía. Entonces, le avalaron su ascendencia geopolítica, el crecimiento, las conquistas en la redistribución, su maduración democrática  y personalidad emergente.

Pero ante el primer gran reto el gigante sorpresivamente tambalea. Las protestas  intensas hacen temer por  la culminación de un evento que es sólo el preámbulo de otro mayor.

La situación brasileña tiene que ver con la globalización de la protesta, destacado como el suceso del año 2012, pero responde ante todo a desencadenantes regionales y sobre todo internos.

Un año antes, Chile, supuestamente el único país latinoamericano en vías de ingreso al primer mundo, fue escenario de gigantescas manifestaciones.

Esta semana se difundió que  la pacífica y paradigmática Costa Rica también avanza hacia los estallidos.

¿Qué existe de común entre estos países? Dos cosas. Son  naciones donde  la clase política nativa y los intelectuales  han coincidido en promocionar “con  éxito” el relato de que se encuentran prácticamente en la antesala del paraíso. Mientras la segunda similitud tiene que ver con que diferentes actores sociales de esos países, para los que la realidad cotidiana continúa estando muy lejana del preconizado sueño, están decididos a abortar el relato y a obligar a sus autocomplacientes líderes a que vuelvan a poner los pies en la tierra.

Lo que destaca del caso brasileño es que  la intención de quiebre logra vincularse con una circunstancia privilegiada. Brasil es el centro de la atención mediática por el torneo de la FIFA. La clase política se disponía precisamente a encumbrarse,  un nuevo nivel del show. Pero los insatisfechos se adelantaron, son los verdaderos protagonistas, ¡menuda lección!

El próximo estallido de protestas en la región, no hay que esperarlo en México o Guatemala. La realidad allí es tan adversa que la clase política no se atreve a desmentirla promoviendo un edulcorado relato oficial. En cambio, Uruguay podría constituir el próximo candidato, sólo que allí parece alzarse un obstáculo, la sabiduría, trasparencia y sencillez de Pepe Mujica. Ahí, precisamente, podrían encontrar los líderes brasileños   claves para resolver su propia situación.

Orestes E. Díaz Rodríguez

Junio 27, 2013

 

 

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Acerca de orestesenrique

Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Guadalajara. El tema que luego devino en mi tesis doctoral, predicción de elecciones presidenciales, fue concebido, nació, se experimentó y arrojó sus primeros resultados, justo, en este blog...
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