Diferencias entre parlamentarismo y presidencialismo. Segunda parte.


MerkelBarack Obama Campaigns In Virginia   Por razones que alcanzo a explicar muy vagamente y contrario a  mis propias expectativas, el artículo “Diferencias entre parlamentarismo y presidencialismo”, publicado en este blog  el 18 de septiembre de 2012, se ha convertido en uno de los que con mayor frecuencia es consultado. Diariamente, personas de zonas geográficas tan disímiles como España, Colombia, Argentina, Puerto Rico e incluso Estados Unidos entran al  sitio con el  propósito común de revisar ese texto. Para ser franco, en el artículo mencionado, sólo expuse las diferencias tradicionales que suelen señalarse cuando se realiza un ejercicio comparativo de ambos regímenes democráticos. Pero, en modo alguno, el tema se agota con ellas. Existe otro grupo de diferencias  que raramente son examinadas y que, sin embargo, conducen a una comprensión más profunda del funcionamiento, y por qué no, de las potencialidades de rendimiento de ambas formas de gobierno. Iré al grano. Las diferencias a las que me refiero tienen que ver con: 1.- Los poderes legislativos de los ejecutivos en uno u otro régimen. (Presidente en el presidencialismo y Primer Ministro en el parlamentarismo). 2.- Las formas de disolución del poder ejecutivo. 3.- Los escenarios de apoyos partidarios en los que actúan los ejecutivos en uno u otro régimen. Los poderes legislativos son un conjunto de facultades constitucionales que le permiten al Ejecutivo liderar la formulación políticas públicas, influir de manera decisiva en el proceso de conversión de una iniciativa en ley. Constituyen las herramientas institucionales más importantes con las que pueden modificar el status quo y dar cumplimiento a sus promesas electorales. (Véase en este mismo sitio, Presidencialismo: “Los poderes legislativos del presidente”). En el caso del régimen presidencial se distinguen hasta seis tipos de poderes legislativos que otorgan las constituciones a los ejecutivos: 1) decreto, 2)veto, 3)capacidad presupuestaria, 4) agenda o urgencia, 5) poder de convocatoria de consulta popular, 6) iniciativa legislativa exclusiva. Lo importante aquí es que, curiosamente, dentro del propio régimen nos encontramos con presidentes bien dotados, es decir, que la constitución de su país los habilita para el empleo de la mayoría de esas facultades y otros que, en cambio, carecen de algunas o varias de esas herramientas de gestión. Por sólo citar el ejemplo más actual, como está demostrando el pulso que sobre el techo de la deuda federal mantienen en Estados Unidos republicanos y demócratas, que llevó incluso al cierre parcial del gobierno y elevó el riesgo de insolvencia, el presidente de ese país no cuenta de forma automática con capacidad presupuestaria, situación que entorpece y limita extraordinariamente el alcance de su gestión. Pero nuestro propósito primigenio es dejar sentadas las diferencias  con respecto al régimen parlamentario. Entonces, ¿con qué poderes legislativos están comúnmente dotados los ejecutivos de los regímenes parlamentarios y cuál sería la diferencia en este aspecto con sus colegas presidencialistas? Debido a que en el régimen parlamentario, como regla, el primer ministro goza del respaldo de la mayoría del parlamento, los poderes de urgencia, capacidad presupuestaria y veto fuerte  son intrínsecos a su cargo o responsabilidad. En otras palabras, esas importantes facultades son inherentes a su condición de gobernante o de representante máximo de la mayoría. Contrario a lo que sucede frecuentemente en el presidencialismo,  no encontraremos en este régimen un ejecutivo que carezca de esas herramientas. La situación no es similar para el caso de la capacidad de convocar consulta popular, el decreto o la iniciativa legislativa exclusiva que sí dependen en cada país de lo que la constitución o la práctica constitucional material establezcan al respecto. Hay que recordar a su vez que la otra diferencia radical, en el aspecto que nos ocupa, es que además al primer ministro de ciertos modelos  parlamentarios tiende a reconocérsele capacidad para disolver el parlamento y convocar nuevas elecciones, facultad que ningún presidente por poderoso que sea le está constitucionalmente concedida. En cuanto a las diferencias en las formas de disolución del ejecutivo se manifiestan en que en el régimen presidencial estas pueden ser de dos tipos y ambas son poco frecuentes o extraordinarias: el juicio político y la revocación de mandato. De hecho, la segunda vía es aún más atípica que la primera, pues la figura, pese a ser un mecanismo de democracia directa, sólo está incorporada en unos pocos países como, por ejemplo, Venezuela. Por su parte, en el parlamentarismo, la remoción del ejecutivo sigue una ruta diferente denominada moción de censura que tiene lugar cuando en temas considerados claves el ejecutivo pierde el respaldo de la mayoría parlamentaria. Este tipo de remoción es mucho más frecuente que la prevista en el mecanismo presidencialista y debido a que, en determinadas coyunturas históricas, se convirtió en causal de inestabilidad gubernamental dio origen a una variación practicada especialmente en Alemania y luego extendida a otros países como España, la moción de censura constructiva. La diferencia entre una y otra consiste en que, la segunda, exige como condición para remover al primer ministro no sólo que la mayoría no lo apoye sino que sea capaz  simultáneamente de respaldar un sustituto. Por último nos queda el tema de los escenarios de apoyos partidarios en los que actúan los ejecutivos de uno y otro régimen. En este caso la diferencia es abismal. Mientras la gestión de un primer ministro parlamentario como regla se produce  dentro de cuatro escenarios,  sus colegas presidencialistas tienen que lidiar con hasta 14 escenarios potenciales. Relacionaré los escenarios propios del parlamentarismo atendiendo al nivel de frecuencia. 1) Primer ministro apoyado por partido que alcanza la mayoría absoluta (tradicionalmente Reino Unido y España). 2) Primer ministro apoyado por coalición menor a tres partidos que alcanza la mayoría absoluta (tradicionalmente Alemania). 3) Primer ministro apoyado por coalición igual o mayor a tres partidos que  alcanza la mayoría absoluta (tradicionalmente Italia). 4) Primer ministro apoyado por partido o coalición que no alcanza la mayoría parlamentaria (escenario poco frecuente, cuyo exponente fundamental ha sido Canadá) En cambio, algunos de  los escenarios más frecuentes de apoyos partidarios del ejecutivo del régimen presidencial son: 1) Presidente en minoría o soledad parlamentaria combinado con  sistema de partidos comparativamente indisciplinados. 2) Presidente con coalición gobernante de partidos  que no alcanzan la mayoría parlamentaria combinado con sistema multipartidista con partidos comparativamente disciplinados. 3) Presidente con coalición gobernante de partidos que no alcanzan la mayoría parlamentaria combinado con sistema multipartidista con partidos comparativamente indisciplinado. 4) Presidente con  contingente parlamentario  combinado con sistema bipartidista con partidos comparativamente indisciplinados. 5)  Presidente con contingente  en las cámaras en sistema multipartidista con partidos comparativamente indisciplinados. 6) Presidente con coalición de partidos garante de mayoría parlamentaria en sistema de partidos comparativamente indisciplinados. 7) Presidente con coalición gobernante de partidos que no alcanzan la mayoría parlamentaria en sistemas de partidos comparativamente disciplinados. 8) Presidente con coalición gobernante de partidos   garantes de mayoría parlamentaria en sistema de partidos comparativamente disciplinados. 9) Presidente con mayoría parlamentaria en sistemas de partidos multipartidista comparativamente indisciplinados. 10) Presidnte con  mayoría parlamentaria en sistema de partidos  disciplinados. 11) Presidente con partido gobernante  disciplinado que alcanza mayoría calificada en las cámaras Orestes E. Díaz Rodríguez Octubre 29, 2013, México               

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Acerca de orestesenrique

Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Guadalajara. El tema que luego devino en mi tesis doctoral, predicción de elecciones presidenciales, fue concebido, nació, se experimentó y arrojó sus primeros resultados, justo, en este blog...
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