“Santos, Uribe y Tolstoi”


tolstoi

 

 

En un análisis importa sobremanera hacerse las preguntas correctas. De lo contrario no se llega a parte alguna. Y con relación a los inminentes comicios presidenciales colombianos, la pregunta imprescindible es ¿puede perder un presidente en funciones que se presenta a su reelección? ¿Puede perder Juan Manuel Santos?

Desde que Daniel Ortega perdió la elección presidencial en el remoto 1990 en circunstancias irrepetibles, ningún presidente en funciones de un país de América Latina que optó por reelegirse fracasó en su propósito. Desde Fernando Henrique  Cardoso hasta Rafael Correa, pasando por Carlos Menem, Cristina Fernández, Luis Ignacio Lula da Silva, Evo Morales, Hugo Chávez, Álvaro Uribe y Leonel Fernández. La generalización es obvia, presidente en funciones que aspira a reelegirse lo consigue la mayoría abrumadora de las veces, salvo que su mandato resultara una catástrofe notoria o durante la campaña cometiera  graves errores.

El mandato de Juan Manuel Santos sin dejar de tener tropiezos en áreas como la salud, infraestructura, el campo y algunos indicadores de seguridad, ha estado lejos de resultar catastrófico. Colombia exhibe indicadores macroeconómicos satisfactorios, la popularidad promedio del mandatario ronda el 50% y tiene abierto un proceso de negociación con las FARC que podría llevar a poner término al conflicto armado más prolongado del que se tenga memoria en el continente. La campaña tiene rasgos similares, sin deslumbrar por sus propuestas tampoco ha sido cualitativamente inferior a la mediocridad desplegada por sus principales adversarios. Sin embargo, las últimas encuestas dan como ganador en primera vuelta al candidato opositor Oscar Iván Zuluaga y confirman una importante apatía entre los votantes. ¿Puede perder Santos?

Definitivamente, tomemos nota, las encuestas  son el último  instrumento sobre el que puede descansar el análisis. Sólo habría que rememorar como en las elecciones presidenciales de 2010 daban como casi seguro ganador de la primera vuelta a Antanas Mockus, y Santos terminó imponiéndose por más de ¡25 puntos! Pero tampoco significa que el mandatario tiene asegurada la victoria. Ni una cosa ni la otra, sino todo lo contrario. Santos puede estar sujeto a una decisión reñida en primera vuelta, incluso desfavorable debido a la sutil combinación de dos circunstancias, el peso específico del principal adversario  que enfrenta y la tendencia del comportamiento del votante ante comicios cuya decisión tiene lugar en una segunda instancia.

Las dificultades de Santos tienen que ver, ante todo, con el hecho de que, en la práctica, su adversario es un peso pesado, un ex presidente, nada menos que Álvaro Uribe. El candidato Oscar Iván Zuluaga, es en realidad  una marioneta, un recurso. Se trata entonces de una lid que introduce una circunstancia muy particular, probablemente inédita, en lugar de la tradicional y  relativamente desequilibrada contienda entre Ejecutivo en funciones vs. Candidato X, que suele inclinarse a favor del primero,  la pugna es entre un presidente en funciones contra un ex presidente reciente y exitoso,  desde hace años el político con mejor imagen en Colombia, en una lista en la que el propio Santos ocupa el sexto lugar. Un escenario diferente al que enfrentaron los demás presidentes que de 1990 a la fecha retuvieron su corona.

Otro elemento que favorece una contienda reñida en primera vuelta, es la percepción del votante de que el desenlace sólo tendrá lugar en la segunda instancia. La tendencia del voto será a dispersarse, es decir,  no pocos optarán por apoyar a otros candidatos aunque no tengan chances reales de imponerse, o sencillamente no acudirán a un evento que difícilmente les librará no sólo de una segunda y decisiva convocatoria, sino de una continuación de campañas que promete ser  aún más sucia y agresiva.

Es de esperar por tanto que, en primera vuelta, las candidaturas de Santos y Uribe sumen la mayor cantidad de votos, sin descartar un triunfo preliminar del segundo cuyos apoyos deben expandirse  nutriéndose de los insatisfechos  con la gestión del actual mandatario, mientras simultáneamente los potenciales aliados del primero (verdes, izquierda y conservadores) enfrentarán esa instancia de forma independiente. Es el momento del ex presidente, si sabe aprovecharlo, porque es seguro que en la segunda vuelta cambie por completo la dinámica.

En efecto, si la singularidad de la elección colombiana en primera vuelta es el enfrentamiento  entre un mandatario en funciones y un ex mandatario exitoso, responsable de un escenario inédito con pronóstico reservado en un terreno donde la mayor parte de las veces siempre predominó la certeza,   la segunda vuelta también promete reunir rasgos muy específicos. Al punto que anticipa que la elección principal del votante no será entre dos candidatos sino entre su respaldo o no a un tema. La elección se diluye, cede lugar a otro fenómeno. Así ocurre en contadas ocasiones, cuando más que del apoyo a una u otra candidatura, como eje de la contienda deviene de forma natural el respaldo o no a  una temática central de la sociedad que divide al electorado entre partidarios del “sí” y del “no”. No hay dudas, la segunda vuelta trata de un plebiscito, una consulta sobre la  negociación de paz que por razón de los tiempos electorales se adelanta y tendrá lugar cuando aún no se cierra el acuerdo, pese a que sus promotores la visualizaban después.

Se ha señalado con razón que temas como salud, infraestructura y seguridad constituyen en la actualidad los más preocupantes para el ciudadano colombiano. Pero difícilmente, ante una eventual segunda vuelta entre Santos y Uribe, no pase a un primer plano un tema hasta el momento sorprendentemente desplazado.

En Colombia pocos se engañan, el eventual manejo de las riendas del poder por  Álvaro Uribe significaría en la práctica la cancelación de las negociaciones de paz con la guerrilla, la pérdida de todo lo avanzado en el dialogo con las FARC. En cambio, la victoria de Santos es la apuesta por la culminación del proceso. Guerra y paz. Otra reedición latinoamericana de la más famosa temática de León Tolstoi.

Orestes Enrique Díaz Rodríguez

Tulum

Mayo 21/2014

 

 

 

   

 

 

 

Anuncios

Acerca de orestesenrique

Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Guadalajara. El tema que luego devino en mi tesis doctoral, predicción de elecciones presidenciales, fue concebido, nació, se experimentó y arrojó sus primeros resultados, justo, en este blog...
Esta entrada fue publicada en Uncategorized y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s