¿Cómo se escribe un análisis?


analista

En cierta ocasión, el premio Nobel de literatura peruano Mario Vargas Llosa, se quejó de que en la época actual las noticias o historias que reflejan los diarios son como una especie de novela inconclusa. Su insatisfacción tenía que ver con que, con demasiada frecuencia, los medios abandonan abruptamente el seguimiento de la noticia e igualmente prescindían de la mirada lúcida entrenada en develar los orígenes aparentemente inciertos del suceso y sus secuelas a mediano y largo plazo. El producto final entonces se asemeja a un enorme almacén de historias incompletas e inconexas que complica sobremanera la compresión del mundo no sólo por el ciudadano raso.
El señalamiento sigue siendo válido aún hoy, muy a pesar de que el análisis está cobrando una importancia cada vez mayor, como refleja el acierto de los diarios más influyentes que siempre incluyen en la cobertura de los sucesos importantes la correspondiente interpretación. Incluso, no en pocas oportunidades  aparece de forma autónoma sin necesidad de la compañía de la noticia que lo motiva, y sobre todo, porque los vanguardistas se dan el lujo de publicar simultáneamente varias interpretaciones del mismo suceso brindando una envidiable oportunidad al lector de no amarrarse a un único punto de vista.
El análisis no es un fenómeno reciente, y si lo fuera, sería en el sentido que alguna vez Gabriel García Márquez puso en boca de uno de sus estrafalarios personajes, “lo nuevo es lo viejo olvidado”. El análisis es una actividad intelectual que está ligada al hombre desde sus orígenes y que ha sido vital para su supervivencia y prosperidad en todas las áreas, económica, militar, política, cultural, tecnológica, etc. Sin análisis es improbable que el sujeto, sea el individuo, el Estado o la organización, pueda comprender la especificidad de su situación dentro de un entorno y deslizarse con eficacia entre los numerosos obstáculos que acechan su desplazamiento.
Lo que quizás sea relativamente nuevo es la irrupción del análisis y el peso que toma en la prensa escrita, radial y televisiva. Probablemente el hecho esté asociado no sólo con el crecimiento del volumen de información debido a los procesos tecnológicos que tienen que ver con la informática y la globalización, sino sobre todo, con los avances, aún tímidos e insuficientes, de la trasparencia y la democracia en ciertas regiones del planeta, reclamados por las organizaciones de toda índole en las que milita el ciudadano raso. Sin transición y democratización, sin la presencia de gobernantes electos en comicios libres y trasparentes, y sin una clara protección por parte del Estado de ciertos derechos como el de la libertad de expresión, el momento mágico, el despegue del análisis es impensable.
Ello obedece a que los regímenes autoritarios mantienen un férreo control, una versión oficial sobre las causas de los diferentes sucesos  defendida a rajatabla a través de la represión física o sutil. Esa situación, por supuesto, no es del todo exclusiva de esos regímenes. Aún en democracia, hay no pocos temas que los grupos dirigentes y poderes fácticos se esfuerzan por mantener vedados a la opinión pública y en las que el trabajo del analista independiente no sólo no es bienvenido sino que también es sujeto de coacción sutil o manifiesta. La razón de esa conducta tiene que ver con la misma esencia de la labor, el analista saca a la luz demasiadas veces aquello que otros desean tener bien oculto bajo la alfombra, él explica por qué suceden las cosas que pasan, él desnuda, él genera estados de ánimo, fomenta conductas y reacciones que ponen en riesgo a ciertos intereses especiales.
La importancia del análisis se comprende mejor cuando conocemos que teóricos del periodismo reconocen dos aspectos clave asociados con ese ejercicio: 1) Los análisis tienen una innegable repercusión política. 2) El análisis tiene que ver con el desiderátum del periodismo (¡y de la política!, adiciono) porque va dirigido a explicar por qué suceden las cosas que pasan.
Pero en la medida que el análisis gana apoyos y seguidores al mismo tiempo nos damos cuenta que sabemos muy poco sobre él, es decir, prácticamente desconocemos íntimamente el proceso de creación de ese producto, cuáles laberintos transita esa “composición”, en fin, cómo se escribe un análisis (continuará).

Nota: La continuación de esta reflexión la contienen los artículos siguientes: “El background del principiante”, “Mostrando las herramientas”, “Hoja de ruta” y “Guiándote al abismo”. Saludos

Orestes E. Díaz Rodríguez

Guadalajara, Enero 20, 2015

Acerca de orestesenrique

Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Guadalajara. El tema que luego devino en mi tesis doctoral, predicción de elecciones presidenciales, fue concebido, nació, se experimentó y arrojó sus primeros resultados, justo, en este blog...
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