¡Guiándote al abismo! *


guiandote al abismo III

Después de la definición preliminar del título, que en esa etapa de arranque constituye sólo nuestra brújula, toca el turno a la referencia noticiosa, escalón imprescindible pero efímero que inmediatamente se desvanece ante la potencia de lo que sobreviene, la recreación de la incertidumbre.

La referencia noticiosa tiene por característica ser breve, apenas un par de renglones o a lo sumo un párrafo muy corto. Su misión es enmarcar el análisis. Su rol es acotar. El universo de noticias que van y vienen es inconmensurable, contradictorio y caótico. La referencia separa la noticia que importa, del mismo modo que el cirujano aísla el órgano que va a intervenir dejándolo al descubierto por una abertura que tiene la sábana con que cubre el resto de la anatomía del paciente.

En efecto, la referencia no es todavía nuestro objeto, sino el marco. Lo que la distingue del primero es que tiene el rasgo de ser firme, indiscutida, relaciona hechos o eventos que están teniendo lugar, sobre los que no existen dudas sobre su existencia. El contenido de la referencia es por consiguiente la certeza, se refiere a eventos materiales que acaban de suceder o que están sucediendo y que por su importancia están siendo cubiertos por los diferentes medios. Es el montículo, tierra firme o isla mínima de la que parte el navío del análisis para de inmediato adentrarse en su verdadero hábitat, las aguas turbias e inquietas, el remolino, la tromba.

Para ilustrar retomemos por ejemplo un análisis conocido acerca de las motivaciones del cambio de la política de Estados Unidos hacia Cuba. Tenemos el título: “De la congeladora al microwave” y el contenido de los dos primeros párrafos es prácticamente referencia noticiosa (la libertad de escribir en un blog permite esa licencia, no así los rigores de la edición impresa de un periódico siempre exigentes de la síntesis y las pocas palabras) .
Lo que sigue en adelante es la presentación de la incertidumbre, la indeterminación, la perplejidad que generan los nuevos eventos contenidos en la referencia noticiosa. Para el especialista no debe existir problema en la visualización de la incertidumbre porque el antecedente que posee le permite identificar con agilidad cuál es con exactitud el espacio ignorado, el “territorio ignoto” gestado por el nuevo evento.

Es al principiante, que tiene que introducirse en un área casi totalmente desconocida, a quien le puede costar identificar la incertidumbre fundamental, aquella que debe ser objeto de análisis. Por ello con frecuencia el “maestro carpintero” es quien plantea el problema, es decir, quién muestra la dimensión de la incertidumbre generada por los nuevos hechos y además estaría obligado a esbozar también una hoja de ruta que ayude a los iniciados a aproximarse al esclarecimiento o incluso a realizarlo definitivamente.

La fórmula que se emplea para ayudar a visualizar la incertidumbre es muy simple. Se relacionan ciertos antecedentes y se destaca como la llegada de nuevos hechos o eventos ponen en predicamento las certezas que anteriormente teníamos sembrando el desconcierto y la duda. Luego se les provee la metodología idónea para que puedan resolver el conflicto.

Antes de concentrarnos en la metodología que hemos utilizado, es menester detenernos un poco más  en el momento de la recreación de la incertidumbre.

guiandote al abismo

La referencia a la incertidumbre en un texto de análisis con frecuencia es muy directa, al punto que muchas veces la contiene el propio título, siempre que se trate de un enunciado interrogativo. Pero en otras ocasiones, sobre todo cuando el enunciado reúne otras características, se suele “recrear”. Su introducción se prepara con dos objetivos, que no queden dudas hacia qué punto se dirigirá el análisis, y de paso, motivar un poco más al lector.

En un análisis la incertidumbre juega el mismo rol que el crimen en una novela policial. El homicidio de inmediato da lugar a las preguntas de quién fue y cuál es la motivación del asesino, aspectos que se investigarán y dejarán en claro a lo largo de la obra. La incertidumbre opera de similar forma, es “nuestra escena del crimen”, el verdadero hecho que impulsa la investigación y sobre el que deberá discursar y esclarecer el analista, eso sí, no en ocho o diez largos capítulos, sino a lo sumo en ocho o diez relativamente breves párrafos.

¿De dónde proviene la incertidumbre? La incertidumbre es contenido esencial de ciertos hechos que aparentan una desconexión con el pasado o que amenazan con tener una trayectoria impredecible con consecuencias incalculables. Si las primeras oraciones o el primer párrafo de un texto analítico casi siempre contienen la noticia lo que sigue a continuación es la presentación de la incertidumbre, que no es otra cosa que la perturbación del orden.

Por recreación de la incertidumbre entendemos que el analista aprovecha un mínimo espacio para mostrar las dimensiones del problema que más adelante intentará resolver. Después del título constituye la segunda y última oportunidad que tiene de atrapar al potencial lector. Si la incertidumbre es superflua, la lectura será abandonada. El problema a resolver tiene que ser real, reflejar un terreno ignoto, un desconocimiento indiscutido, una necesidad social de ser resuelto.

guiandote al abismo IV

En sentido estricto las oraciones informativas del primer párrafo constituyen también una recreación de la incertidumbre porque luego de brindar ese resumen de certezas lo que sigue de inmediato es “mover el piso”, sacudir de un tirón la alfombra y mostrar el abismo, que no es otra cosa que lo ignorado, aquello que se desconoce y que es clave descifrar. El lector guiado al precipicio rara vez cancelará la lectura.  “Cada persona es un abismo, marea mirar dentro”,  observó el sabio.  En el análisis, una vez que muestras el vacío, la sensación que perdura no debe ser diferente.

No son pocos, sin embargo, los autores que no recrean la incertidumbre y que parecieran declinar guiarte decididamente hacia el abismo. De hecho parecen no trabajar incertidumbre alguna en sus textos. Ello obedece a que en esos casos la incertidumbre está implícita, o se puede respirar a lo largo del manuscrito o la dan como un hecho socialmente notorio en el tema que abordan en el que es innecesario abundar. Sin incertidumbre y sin esclarecimiento de la misma difícilmente pueda hablarse de análisis.

Precisamente ese tipo de textos debemos retomarlos a fines del entrenamiento. El ejercicio que debe proporcionarse al iniciado en aquellos textos analíticos que no son interrogativos y en los que no tiene lugar una recreación manifiesta de la incertidumbre, sino que ella está contenida de manera implícita, es justamente definir cuál es el problema que ha decidido esclarecernos el autor, es decir, cuál es el objeto del análisis. (Continuará)

* El texto es continuación del artículo “Hoja de ruta”

Orestes Enrique Díaz Rodríguez

Guadalajara, febrero 11, 2015

Acerca de orestesenrique

Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Guadalajara. El tema que luego devino en mi tesis doctoral, predicción de elecciones presidenciales, fue concebido, nació, se experimentó y arrojó sus primeros resultados, justo, en este blog...
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