“Insumos de la predicción electoral en la tradición del institucionalismo racional”(I)


cómo
Del pronóstico como producto
Los insumos constituyen la materia prima de una cosa, los factores de producción de un producto más o menos sofisticado que de otra forma no tuviera posibilidad de existir. En la rigurosa selección y combinación de los insumos puede rastrearse la clave de la gestación del producto o naturaleza creada.
En nuestro caso el producto final es un pronóstico (1), que no es otra cosa que una anticipación sobre el curso potencial de un fenómeno, el avistamiento lúcido de una trayectoria antes de que la misma aconteciera o tuviera lugar. No cualquier avistamiento constituye un pronóstico, sino aquel que además de previo y fundamentado tiene por objeto un fenómeno cuya trayectoria es enigmática.
Tal es el caso de la mayoría de los procesos electorales competitivos cuyos desenlaces tienden a escapar de nuestro campo de visión. La cualidad que define a los procesos que escapan de nuestro campo de visión es la incertidumbre. Mientras el pronóstico es la herramienta que utilizamos para reubicar a un proceso dentro de nuestro campo de visión.
Pero el pronóstico no es un producto primario, no es algo que podamos encontrar en estado natural y sencillamente usarlo. Por el contrario, es sofisticado, es un bien en cuya producción se combinan armoniosamente diferentes tipos de insumos rigurosamente seleccionados. Sin esa condición difícilmente pueda cumplir el único requisito reclamado por los consumidores, la fiabilidad. ¿Encontramos insumos del pronóstico electoral en la tradición racional del institucionalismo? ¿Cuáles son y qué peso tienen? Esas son las preguntas principales que respondemos en este artículo.

En la sección II se expone la pertinencia y los fundamentos principales del enfoque racional, aclarándose que se entiende por ciudadano racional y el papel que juega el axioma del egoísmo en la determinación de las motivaciones de los distintos tipos de actores; partidos, gobiernos y votantes.
En la sección III se exponen los principales conceptos desarrollados por Anthony Downs al revelar la lógica básica de la votación; votante racional, diferencial corriente y diferencia esperada de partido, factores de corrección, tasa de éxitos, umbral de su diferencial de partido, cambio de opinión del votante y votante racional en sistema multipartidista. La conclusión es que, en el fondo, lo que conecta a cada uno de los conceptos, es que persiguen una evaluación lo más precisa posible del desempeño del partido en el poder, a través del impacto que tuvo en la renta de cada ciudadano. Diferencial corriente de partido, diferencial esperada de partido, factores de corrección, tasa de éxitos etc., no expresan otra cosa que reflejos cuantificados del desempeño. Por lo tanto, confirma que la elección versa, ante todo, sobre la gestión del partido en el poder, por lo que si el investigador es capaz de realizar una evaluación integral de esa gestión, es factible a su vez que pueda inferir también la tendencia reflejo dominante, o lo que es lo mismo, si corresponderá o no al partido del gobierno liderar las preferencias en los marcos de unos comicios dados. La sección concluye con la exposición de otra “lógica básica”, la que a nuestro juicio debe seguir el investigador a fin de esclarecer de forma plausible el desempeño de un gobierno y sus posibilidades de retener el poder. En ese sentido, se destacan las distintas fases analíticas por las que atraviesa la ejecución de la dinámica evaluadora que constituye la base del pronóstico: 1) definición de áreas clave e indicadores y contraste, 2) análisis del comportamiento del área general que engloba la gestión, 3) comunicación, 4) idoneidad del candidato oficialista y 5) análisis comparativo a nivel generalizador.
En la sección IV se analiza si la clasificación de los votantes y líderes que propone Anthony Downs, constituyen también insumos de la predicción electoral a efectos de la ruta

específica (2) que se sugiere en este trabajo. Se concluye que sólo constituye insumo la clasificación de los líderes.
La sección V expone la definición del autor acerca de las ideologías como instrumentos de captación de votos y los conceptos de partido responsable y partido fiable, destacando que ambos insumos introducen nuevas perspectivas en la elaboración del pronóstico contribuyendo a que resulte mucho más integral y por consiguiente fiable.
Por último, la sección VI evalúa el papel de la distribución espacial de los votantes dentro de un sistema político como insumo de la predicción electoral, argumentando la importancia de que el investigador contraste los resultados que arrojan las dos “líneas” o fuentes principales de investigación de las que se nutre en definitiva el pronóstico.
La conclusión del trabajo es que en el legado de la tradición racionalista encontramos insumos para la predicción electoral, con independencia de que el que a nuestro juicio resulta principal, sea subyacente a su narrativa o se encuentre desenfocado.
II
De los supuestos del enfoque racional
Antes de rastrear posibles insumos de cierta calidad aportados por la tradición racional del institucionalismo es imprescindible una breve caracterización de la corriente.
Los fundamentos del análisis racional provienen de la teoría económica. “Los economistas teóricos casi siempre han considerado las decisiones como fruto de mentes racionales” (Downs, 1973, 3) De aquí que por teoría económica de la democracia, título de la obra de Anthony Downs, lo que en realidad debe entenderse es teoría racional de la democracia.
¿Pero qué beneficios reporta la importación o adopción del enfoque racional para el análisis de instituciones y conductas políticas como partidos y votantes?

Las decisiones adoptadas al azar o sin relación mutua alguna no se ajustan a un patrón, por tanto no pueden ser objeto de predicción. El beneficio de asumir el enfoque racional también para analizar comportamientos políticos reside en que facilita la predicción del comportamiento, pues solo pueden preverse las acciones humanas que se ajustan a algún patrón y solo pueden someterse a análisis las relaciones entre esta clase de acciones.
De este modo el análisis económico o racional consta de dos fases principales: 1) descubrir los objetivos que persigue el sujeto de decisión; 2) el análisis de los medios más razonables para conseguirlos que son aquellos que exigen menor empleo de recursos escasos.
Conviene insistir en este apartado que el término racional no califica los objetivos del sujeto, mucho menos las interacciones entre sus sentimientos e intelecto, tampoco los resultados de la actividad, sino solo sus medios. Para esta tradición, “racional” es sinónimo de eficiente. “Cuando los economistas hablan de “hombre racional” no se refieren a aquel cuyos procesos mentales consisten exclusivamente en proposiciones lógicas, al que carece de prejuicios o al que no seguía por las emociones… la definición económica incluye solamente al hombre que aspira a sus objetivos de tal manera que, de acuerdo con sus conocimientos, usa la menor cantidad posible de recursos escasos por unidad de producto” (Downs, 1973, 5).
La racionalidad por tanto se refiere a procesos de acción, no a sus objetivos o a su éxito en alcanzarlos. Por supuesto que los objetivos que se plantean los sujetos racionales hay que conocerlos antes de evaluar qué comportamiento sería racional para alcanzarlos. El fundamento teórico que permite conocer los objetivos de cada actor político, partidos, votantes y gobierno es el axioma del egoísmo. Todo individuo además de racional es egoísta.
Aunque los hombres no siempre son egoístas ni siquiera en política y de que en ningún campo es completa la idea del comportamiento humano si se prescinde del altruismo, no obstante todas las teorías generales de la acción social recurren fundamentalmente al axioma del egoísmo. Así por ejemplo del axioma del egoísmo se deduce la motivación de las acciones políticas de los miembros de los partidos. “Suponemos que actúan únicamente con el fin de conseguir la renta, el prestigio y el poder que proporcionan los cargos públicos” (Downs, 30). “En este razonamiento se apoya la hipótesis fundamental de nuestro modelo: los partidos formulan políticas que les permitan ganar las elecciones, en lugar de ganar las elecciones con el fin de formular políticas” (Downs, 31)
El enfoque “racional” no toma en consideración toda la personalidad de cada individuo al examinar cuál es su comportamiento racional. Prescinde de la gran variedad de objetivos que persiguen sus distintos actos, de la complejidad de sus motivos, del modo como cada parte de su vida está íntimamente ligada a sus necesidades emocionales.
¿Cuál es el objetivo del análisis racional?
Definir una regla satisfactoria de comportamiento de los actores políticos dentro del supuesto de que los gobiernos democráticos actúan racionalmente con el fin de maximizar su base de apoyo político. “Por acción racional entendemos aquella que está eficientemente ideada para lograr los objetivos políticos o económicos deliberadamente elegidos por el sujeto” (Downs, 21)
Aunque los presupuestos del análisis racional ha sido sometido a diversas críticas desde otras corrientes como el institucionalismo histórico (Peters, 1999), el objeto de este trabajo no es profundizar en esa vertiente, sino rastrear en sus investigaciones aquellos hallazgos que pueden ser de utilidad al investigador que se propone elaborar una guía o ruta alternativa a la elaboración de predicciones electorales.

 

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(1) En sentido estricto predicción es una actividad que engloba varias fases (por ejemplo recopilación de información, análisis, comparación, visualización de tendencias, etc.) incluido el pronóstico. En sentido amplio, dado que el pronóstico es la razón de ser de la predicción, ambos conceptos pueden ser también empleados como sinónimos. Ese este artículo predicción y pronóstico se enfocan en sentido amplio.
(2) La característica fundamental de nuestra ruta puede ser definida sintéticamente así: tomamos distancia prudente de los métodos consistentes en preguntar o interrogar al votante sobre sus preferencias y exploramos la posibilidad de generar una forma alternativa con intención de fungir de contrapeso, consistente en deducir la tendencia principal de la preferencias infiriendo el impacto que tienen sobre el votante las dinámicas a las que está sujeto, constituyendo la principal, justamente, la gestión del gobierno saliente.

Orestes E. Díaz Rodríguez

Diciembre 17, 2015

Tulum

 

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Acerca de orestesenrique

Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Guadalajara. El tema que luego devino en mi tesis doctoral, predicción de elecciones presidenciales, fue concebido, nació, se experimentó y arrojó sus primeros resultados, justo, en este blog...
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