“Insumos de la predicción electoral en la tradición del institucionalismo racional”(III)


cómo

IV
De los efectos de la incertidumbre en los votantes.
Si la lógica básica de la votación tiene por supuesto principal la certeza, la lógica real se encuentra asociada ante todo con la incertidumbre, la falta de conocimiento seguro acerca del curso de los acontecimientos. La incertidumbre divide a los votantes en varias clases. Una de esas clases la forman aquellos votantes para los que la decisión es obvia; desean que gane un partido concreto porque les resulta evidente que su política es más beneficiosa para ellos. Son votantes seguros de cómo desean votar, que consideran despreciable la probabilidad de que nueva información les haga cambiar de opinión. A este grupo pertenecen tres tipos de votantes, agitadores, pasivos y neutrales.
Los agitadores son votantes que utilizan recursos escasos para influir en el voto de los demás. Son prácticamente inmunes a la persuasión de sus oponentes, siendo su motivación ver convertida en normas legales la política de determinado partido o la gratitud a un determinado partido por haber practicado una política patrocinada por ellos.
Ciertos votantes también se hallan lo bastante bien informados para adoptar decisiones definidas pero carecen de interés en persuadir a otros a seguir sus opiniones, se denominan votantes pasivos si han llegado a definir su preferencia de partido y neutrales si son indiferentes con respecto a todos los partidos. Su comportamiento en la elección difiere: los pasivos votan y los neutrales se abstienen.
Otro grupo lo conforman ciudadanos que no saben con seguridad cómo votar porque todavía no se han formado opinión o porque habiendo llegado a una decisión, piensan que si contaran con más información, la modificarían. Lo integran también tres categorías: los perplejos, los pasivos cuasi-informados, y los neutrales cuasi-informados.
Los perplejos son aquellos que no tienen opinión, los pasivos cuasi-informados son aquellos que han llegado a decisiones inseguras favorables a algún partido, y los neutrales cuasi-informados, son aquellos que han arribado a la conclusión insegura de que no existe diferencia notable entre los partidos actuales o entre el gobierno actual y los precedentes. Si el día de la elección estos votantes siguen estando inseguros, los pasivo-cuasi-informados votan; mientras los perplejos y los neutrales cuasi-informados se abstienen.
El grupo final lo conforman los ciudadanos que habitualmente votan por el mismo partido. Este hábito ahorra recursos, libra a los votantes de invertir en una información que no alteraría su comportamiento. Entre los votantes habituales se distinguen dos categorías, leales y apáticos. Los primeros siempre votan por el mismo partido, los segundos siempre se abstienen por considerar que sus diferencias de partido son eternamente nulas.
En opinión del autor de los ocho tipos de votantes un total de cinco son normalmente sensibles a la persuasión. Por orden de sensibilidad son: perplejos, neutrales, cuasi-informados, pasivos cuasi-informados, apáticos y leales.
La persuasión se encuentra íntimamente conectada con el concepto de umbral político. El volumen de recursos a invertir por los persuasores depende de cuán próximo se hallan los bloques clave de votantes a los distintos umbrales.
La incertidumbre no sólo segmenta a los votantes sino que genera espacio a la dinámica de los líderes. Muchos votantes están dispuestos a seguir a líderes que parecen conocer el camino hacia los objetivos sociales de los votantes. Se dan también formas sutiles de liderazgo en la comunicación de noticias, en la creación de modas políticas y en la configuración de imágenes culturales de lo bueno y lo malo.
El liderazgo es la capacidad de mover a los votantes a adoptar ciertas opiniones como propias. Los líderes no controlan plenamente los votos de sus seguidores, pero acusan al menos cierto impacto en sus opiniones acerca de la política óptima de los partidos.
Son tres los tipos de líderes, los partidos políticos, los grupos de intereses y los compradores de favores. Los grupos de intereses son líderes empeñados en que el gobierno adopte alguna medida concreta que les beneficia haciendo ver que representan a los votantes. Mientras los compradores de favores son aquellos que, a cambio de que un partido actúe como conviene a sus intereses, se dedican a influir en los votantes para que apoyen a dicho partido.
Por último la incertidumbre obliga a los gobiernos racionales a conceder mayor importancia a unos votantes que a otros. Con ello modifica la igualdad de influencia a que aspiraba el sufragio universal (Downs, 83-102).
¿Cómo ayuda la clasificación de votantes y líderes que nos ofrece Anthony Downs a nuestro enfoque de predicción electoral?
La clasificación de los votantes es realmente interesante pero en mi opinión no alcanza a ser un insumo, al menos en la ruta que elegimos para elaborar el pronóstico electoral. En cambio, la clasificación de los líderes, sus motivaciones y modos de actuación termina sin dudas siéndolo. Una predicción jamás puede darse por completa o acabada aun cuando ya se haya evaluado su núcleo duro: desempeño, comunicación, idoneidad del candidato e incluso, la experiencia comparada nacional e internacional. La postura intelectual del investigador, al menos, mientras no se agote el tiempo, debe ser la de continuar visualizando otros factores contrastándolos con la tendencia del pronóstico que va emergiendo.
Los líderes son unos de esos datos. En la contienda electoral actúan como comandantes o jefe de divisiones. Es importante visualizarlos, “medir” su fuerza potencial y saber con exactitud en qué bando se alistan. Un gobierno con buen desempeño, comunicación satisfactoria y candidato idóneo, pero en el que a su vez observemos que recibe el respaldo de numerosos líderes de diferentes sectores, como partidos más pequeños, grupos de intereses y compradores de favores, es una señal casi inequívoca de que retendrá el poder. En cambio, un gobierno saliente con problemas de desempeño, comunicación medianamente satisfactoria, candidato no idóneo y enfrentado con liderazgos carismáticos que lo desafían desde diferentes sectores de la sociedad, resultará a toda luz sorprendente si logra finalmente imponerse.

Orestes Enrique Díaz Rodríguez

 

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Acerca de orestesenrique

Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Guadalajara. El tema que luego devino en mi tesis doctoral, predicción de elecciones presidenciales, fue concebido, nació, se experimentó y arrojó sus primeros resultados, justo, en este blog...
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