“Entre el zoológico y la selva”


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Aviso que este texto no será grato para los adoctrinados de izquierda, ni tampoco para los que lo fueron y ahora con la misma credulidad con que abrazaron los dogmas “revolucionarios” rinden culto al dogma “democrático”.
Reproduzco aquí, más o menos, las respuestas orales que di a las preguntas que me formularon a fines de 2015 y comienzos de 2016.

¿Cuál es el resultado de la Revolución Cubana a 57 años?
No es un resultado, sino varios que no van tampoco en la misma dirección y pertenecen a distintas etapas de ese proceso. Si nos remontamos a los primeros años después de 1959, el resultado fue que demostró que se podía hacer política interior y exterior soberana en un continente donde Estados Unidos tenía un dominio hegemónico. Evidentemente, con un costo social enorme, pero se podía. A 57 años de 1959, muchos países de la región tienen políticas independientes, pero no era así en 1959.
La gran desilusión fue constatar que la soberanía jamás se extendió o personificó en la vida de cada cubano. Sólo fue soberano siempre el jefe del Gobierno, él tomaba todas las decisiones grandes y chiquitas. Él decidía, de acuerdo con sus visiones cómo se debía vivir y cómo no. Los cubanos jamás pudieron tomar decisiones sobre sus propias vidas si ellas contradecían la visión oficial, a no ser exponiéndose a convertirse en parias, apestados o ir a la cárcel. Una situación paradójica porque el costo enorme de la soberanía lo han pagado todo el tiempo los cubanos de a pie.
Otro resultado fue lo que hoy se llama inclusión social, el proceso de 1959 estimuló que los sectores siempre marginados pudieran insertarse y tener una amplia movilidad social. Allí también se dejó ver el límite, consistente en que no importa el ascenso social que tuvieras, el curso de tu vida no estaba en tus manos. La soberanía individual, la autonomía, la independencia personal no estaba permitida. En fin, tienes que resignarte a vivir una vida que deciden otros u otro de manera permanente.
El tercer resultado del proceso es la construcción de un procedimiento o modelo de perpetuación de los líderes en el poder. Muchos políticos extranjeros, no sólo de izquierda, se han sentido fascinados por eso. ¿Cómo es que un político del hemisferio occidental pudo lograr mantenerse en el poder a perpetuidad y luego trasmitirlo a sus familiares?
¿Qué beneficios trajo consigo esta lucha?
Los beneficios son los que mencioné más arriba, el problema es que un momento dado comenzaron a diluirse y a crecer exponencialmente los perjuicios. La revolución se hizo para mejorar la vida de los cubanos, pero hubo un momento que alcanzó un tope y en adelante comenzó a decaer la calidad de vida hasta el punto que dejó de ser digna, se convirtió en malabares, supervivencia y resignación. Ninguna mejoría coyuntural se sostiene. Lo irreversible para el grueso de la población es el agravamiento más allá de lo común de las penalidades hasta la depauperación material, porque la espiritual nunca tuvo espacio desde el momento en que la persona comprende que haga lo que haga no puede decidir sobre su propia vida. En ese sentido, lo correcto sería no insistir en identificar al proceso como revolución, sino como involución cubana. Hay que fijarse qué es lo que celebran genuinamente los cubanos para comprender su grado de resignación. Recuerdo que en todas las elecciones siempre son elegidos los candidatos oficiales con más de un 99% de participación, pero lo curiosos es que nadie, salvo, “Granma”, parece celebrar el resultado. Nunca vi una explosión de júbilo por el resultado. En cambio, en otros países la elección se gana por un punto y las celebraciones duran días, la gente sale a la calle a manifestar su alegría. La pregunta es ¿por qué no sucede eso en Cuba? La respuesta es porque no hay nada que celebrar, saben que la elección no tendrá ningún efecto en sus vidas. Es más de lo mismo. La celebración del 1 de enero posiblemente tenga el mismo comportamiento, pero esa se fusiona con la llegada del nuevo año. ¿Es posible que lo que estén festejando realmente los cubanos la noche del 31 de diciembre sea solo y principalmente la llegada del nuevo año?
A 57 años de la Revolución, ¿cómo ha cambiado el panorama?
El panorama es hoy el mismo o peor que el que marcan los últimos 25 años. Pablo Milanés lo comentó en una entrevista, la situación es igual o peor.
¿Cuba es un ejemplo para las demás naciones?
No lo es. Cada vez se encuentra más devaluada la experiencia cubana. El empobrecimiento material, espiritual y moral del cubano de a pie lo que despierta es mucha lástima y mucha bronca. Hay algunas experiencias prácticas, por ejemplo en salud, educación y alguna otra área que líderes de países siempre muy subdesarrollados se acercan a Cuba con el interés de aprender. Eso crea la sensación en algunos de que el modelo cubano tiene cosas que ofrecer. Pero el propio Fidel Castro lo reconoció hace unos años en una conversación con un periodista judío, cuando dijo que el modelo cubano no le sirve ni a los propios cubanos. El último en reconocerlo ha sido el ex presidente José Mujica, cuando dijo que en su juventud apoyaba la revolución cubana, pero que ya no está de acuerdo con ninguna “dictadura del proletariado”. ¿Por qué? Porque no genera prosperidad, mejorías, satisfacción del individuo con la vida y consigo mismo, respeto al individuo, personalidades sanas, ni tampoco una ética, sino miseria, simulación, miedos, atropello y escamoteo por parte de los líderes del bien fundamental: la vida.
¿Qué desventajas trajo la Revolución para su población?
No creo que deba extenderme. He sido claro al respecto.
A partir del triunfo de la Revolución de Cuba, ¿continúan los esfuerzos en la actualidad?
No entiendo el sentido de esa pregunta.
¿Qué sucede con las relaciones internacionales con Estados Unidos?
Lo que sucede es un proceso de aproximación entre dos vecinos. Es contra natural e insano que dos vecinos no tengan ninguna relación o interacción positiva durante más de cincuenta años. Por suerte, la situación ha comenzado a rectificarse.
¿Por qué ha cambiado la visión del país norteamericano con respecto a que el pasado 17 de diciembre reconoció que excluir a Cuba fue un error?
Se han ofrecido diferentes explicaciones: 1) Vía de EE.UU para salir del aislamiento de sus políticas en América Latina; 2) La diplomacia como legado de la presidencia de Barack Obama; 3) Evitar que una implosión del modelo cubano se convierta en un problema migratorio mayúsculo para Estados Unidos; 4) Siempre fue intención de Obama, debido a su origen humilde y a su visión particular del mundo diferente a la del establishment norteamericano. Creo que todas esas visiones aportan algún elemento adicional a la razón última de la decisión, que a mi juicio provino de un problema de política doméstica de Estados Unidos. Los republicanos habían tomado el comando de las dos cámaras legislativas tras las elecciones de noviembre y amenazaban abiertamente con “cerrar” la administración Obama, dos años antes de que concluyera el mandato. Incluso lo amenazaron con echar abajo uno de sus únicos logros en política interna, la reforma sanitaria. Fue un momento crucial en que Obama decidió demostrar que como presidente en funciones, aún sin el respaldo del legislativo, podía tomar decisiones que lastimaran a los republicanos y decidió propinarles un golpe en el ojo y de paso resolver las situaciones enumeradas arriba propiciando un nuevo comienzo con Cuba, algo que a quienes más lastima es a los republicanos. Hay que decir que logró sus propósitos,  se calmaron hasta cierto punto las aguas y pasó a la ofensiva.
¿Cuál es el beneficio de que se hayan retomado dichas relaciones?
Hasta ahora los beneficios son a nivel macro, un clima de aproximación, de negociación entre adversarios. Lamentablemente a nivel micro, es decir, a nivel de la vida del cubano de a pie ninguna mejora ha traído. Aunque hay un beneficio directo que es una bomba de tiempo para el régimen; EE.UU es quien inició el acercamiento, quien ha tendido la mano, eso desdibuja la imagen del enemigo que ha sido el gran argumento de los líderes para tener control total sobre el país y prohibir libertades, pluripartidismo, elecciones competitivas, etc. Me imagino que el régimen cambió de estrategia y dirá que el mismo enemigo se ha transfigurado, es más sutil, pero en el fondo creo que sólo los más adoctrinados creerán esa tesis. Mucha gente debe estar percibiendo que el enemigo de sus vidas no está afuera del país sino dentro. El reto que tiene el régimen es sostenerse sin imagen del enemigo o con una imagen que se está desdibujando con toda rapidez. La prueba es que Barack Obama tiene más aprobación dentro de Cuba que sus propios líderes. El problema será ver si esa atmósfera podrá sostenerse después de que concluya el mandato de Obama.
Terminaré con esta reflexión. A lo largo de los años alguna gente que está en desacuerdo con mi forma de ver este tema, me ha espetado que por qué no miro a México con todos sus enormes problemas. Respondo siempre lo mismo. Cuando hablo de Cuba, lo que hago en realidad muy poco, el mensaje no es que en México o en Argentina o en Guatemala la situación esté mejor. No estoy comparando. Sólo refiero mi visión de allí. Si me piden una visión que integre tanto a Cuba como a México diré lo siguiente: México tiene enormes problemas de inseguridad, de impunidad, de corrupción, de pobreza e ignorancia, México es como una jungla, y la ley de la selva es que vives en libertad pero en un momento dado, no sabes cuál, te puedes morir o te pueden matar, no hay garantías. En Cuba, en cambio, la gente puede vivir muchos años, la mayoría morirá de viejo y por causas naturales,  hasta quizás tendrá sus tres comidas diarias, pero nunca tendrán libertad. Nunca habrán sido dueños de su propio destino. Abandonarán  el mundo sin haber conocido eso. Despilfarrarán su vida.  México es la selva, Cuba es un zoológico. Pero nosotros somos humanos, necesitamos una sociedad medianamente humana para convivir. No tenemos por qué estar satisfechos con una o con la otra. Es más, entre las dos sociedades posiblemente no creen una en la que podamos vivir dignamente. ¡De ese tamaño es el reto!
Orestes E. Díaz Rodríguez
Enero 13, 2016
Tulum

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Acerca de orestesenrique

Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Guadalajara. El tema que luego devino en mi tesis doctoral, predicción de elecciones presidenciales, fue concebido, nació, se experimentó y arrojó sus primeros resultados, justo, en este blog...
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2 respuestas a “Entre el zoológico y la selva”

  1. Marielis Muziotti dijo:

    muy sincero y bien planteado.

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  2. ruben dijo:

    muy buen articulo, me parece bien ejecutado, no ofensivo. creo que con dos dedos de frente sea de izquierda, de derecha o ambidiestro es algo para reflexionar

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