Los “papeles” de Brasil.


LOSPAPELES DE BrASIL

¿Qué lectura falta de los sucesos del gigante sudamericano?

A esta hora en la cámara de diputados de Brasil se somete a debate y votación la continuidad del gobierno  de Dilma Rousseff y el PT. Muchas noticias han circulado sobre el asunto en las últimas semanas, pero pocos análisis que acepten la responsabilidad de enfocar el tema en todas sus deslumbrantes ramificaciones.

Es lo que me propongo hacer aquí y para ello seguiré una ruta  aprendida hace muy poco: señalar desde un inicio qué aspectos deben ser abordados y esclarecidos en un abordaje que no evite los “cuernos del toro”.

El primero se refiere a la posibilidad de con los instrumentos del análisis político se pudiera  predecir el desenlace de la crisis brasileña, específicamente si definitivamente será alejada o no del poder Rousseff.

El segundo tiene que ver con la evaluación de si ha actuado  o no el juez  federal Sergio Moro de acuerdo a derecho.

El tercero con los elementos de real politik que están camuflados tras la conducta de Lula y también de algunas figuras emblemáticas que encabezan los esfuerzos de destitución.

El cuarto con los actos de ingenuidad del partido gobernante.

El quinto, con el significado de una potencial caída de la centroizquierda en Brasil.

¿Qué nos dice una lectura sin apasionamientos?

Era posible desde semanas atrás predecir el desenlace que tendrá lugar en unas horas o en unos días. Desde luego que sí. Según nuestro punto de partida, publicado en este blog en otras entradas, para la remoción de un ejecutivo de un régimen democrático la condición decisiva es que el presidente reciba una “moción de censura o desconfianza”,  por parte de su propio partido, o en el caso de gobernar en coalición, por los aliados principales. Esto ya sucedió en Brasil, desde que el vicepresidente Michel Temer expresó en una carta su toma de distancia con respecto al gobierno y se formalizó la semana en curso con la salida de la coalición de gobierno de las principales fuerzas políticas. En términos más legibles, que el mandatario resulte abandonado por su propio partido o sus aliados fundamentales en la coalición de gobierno, es el “tiro de gracia” a su continuidad.

Ahora, en el caso de Brasil existe una condición “subversiva” que afecta el comportamiento de esa generalización. Llamo subversiva a aquella condición específica del caso analizado que puede impedir que la tendencia probabilística anunciada en la generalización se concrete. Y esa condición en Brasil se llama Lula, que debido a su condición de expresidente exitoso, a su carisma,  liderazgo, capacidad negociadora, y especialmente, su credibilidad podría ser un factor que impida, a pesar de todo, la caída de Rousseff.

El problema de Lula es que su capital fundamental, la credibilidad está en entredicho y no porque el juez Sergio Moro lo interrogara y lo considere beneficiario en el caso de Petrobras, sino porque de forma inexplicable el juez pinchó las comunicaciones de Lula y de  la presidenta filtrando a la prensa su contenido, lo que dejó al descubierto la zona no frontal de Lula, es decir, juicios, motivaciones y valoraciones intimas que jamás el expresidente se habría permitido en la comunicación mediática y pública y que por supuesto lastiman severamente la percepción que la sociedad tiene de él. Entonces,  el Lula que acude en “ayuda” de Rousseff, es un Lula con una grieta en la credibilidad y por tanto, con mucho menor potencial y margen de maniobra. Lo que está decidiéndose precisamente hoy  es si lo que queda de Lula le alcanzó para juntar los apoyos imprescindibles para detener la destitución de Dilma.

Desde luego que el juez Sergio Moro tuvo una sobreactuación o directamente actuó impulsado por motivaciones políticas. De otro modo no se explica que enviara a la policía federal a que condujera a Lula al interrogatorio y ¡que se atreviera a pinchar y filtrar las comunicaciones de la presidenta de la República! Moro mismo reconoció ante la Suprema Corte que se había extralimitado cuando pidió disculpas por su proceder. Pero el daño simbólico severo ya estaba hecho.

Hablemos ahora de la real politik. Lula no acude  a salvar el gobierno de Dilma, como él mismo asegura, en realidad Lula se ve obligado a involucrarse para salvar su propio pellejo amenazado seriamente desde dos perspectivas; 1) Que el juez federal Sergio Moro lo recluyera en la cárcel acto que sería facilitado tanto por las motivaciones políticas del funcionario judicial como por el hecho de que Lula carece de fuero; 2) si el gobierno de Dilma y el PT cayera,  el expresidente no sólo tendría tras de sí a Moro sino al propio poder ejecutivo manejado por sus rivales. Por tanto, la única salida para Luis Ignacio Da Silva es salvar al gobierno para salvarse a sí mismo.

Pero las motivaciones de Lula en poco difieren de las motivaciones de los líderes que están promoviendo la destitución de Dilma. La mayor parte de ellos tiene varias cuestiones pendientes con la justicia como por ejemplo el presidente de la cámara baja Eduardo Cunha, y si en definitiva se hicieran con el poder al desplazar al PT, les sería más factible congelar las investigaciones judiciales en su contra. Sobre este aspecto ha sido claro incluso el “New York Time”, que ha asegurado que la prensa tradicional de Brasil no ha reflejado en ningún momento que detrás del interés de remover a Dilma lo que se esconde es la necesidad que tienen los autores intelectuales y materiales de ese proceso de emplear el poder ejecutivo para desactivar los importantes procesos judiciales en su contra.

Es imposible no destacar aquí que el procurador de la operación  “Lava Jato” reconoció semanas atrás que las investigaciones que han implicado a miembros de la elite política y empresarial no hubiera sido posible realizarlas con gobiernos anteriores, sino que ha sido el PT quien ha permitido que la justicia llegue hasta las últimas consecuencias caiga quien caiga. Los partidos gobernantes con anterioridad al PT jamás brindaron esa posibilidad, al contrario, emplearon el poder para consolidad un área de penumbra e impunidad. Cabe entonces la pregunta de si no habrá sido una ingenuidad del  PT  otorgar una licencia de tal magnitud al poder judicial hasta el punto de dejarlo operar con tal libertad que incluso se sobreexcediera en sus facultades  con tal de dañar la credibilidad y la estrategia  del propio gobierno con prácticas difícilmente justificables como las empleadas en su momento por el juez federal Sergio Moro.

¿Cuál es el significado de una potencial caída de la centroizquierda en Brasil?

Significa el mayor retroceso político que ha sufrido esa fuerza en el continente, equiparable al derrumbe en su tiempo del “socialismo real” en Europa del Este. Probablemente agilizaría la caída del chavismo, la pérdida del poder de la “Nueva Mayoría” en Chile y un escenario cuesta arriba para la continuidad de los proyectos de Correa y Morales en Ecuador y Bolivia  e incluso del Frente Amplio en Uruguay.  Para que se tenga una idea del alcance de lo que está sucediendo, digamos que sólo  otro acontecimiento podría tener la posibilidad de provocar, al menos simbólicamente, un impacto igual o mayor  en la izquierda, la implosión luego de más de medio siglo del experimento “socialista” cubano.

Imposible evitar las lecturas distorsionadas que algunos sectores de la izquierda harán si en definitiva se confirma el peor escenario. Una de ellas que, desde luego, ya sabemos de dónde puede ser promovida, resumirá que todo lo ocurrido tiene que ver ante todo con la “ingenuidad” de Lula y el PT de respetar las reglas de juego de la democracia liberal y conceder que también  los “genuinos líderes revolucionarios” una vez en el poder pueden darse el lujo de traspasarlo luego de cumplido dos mandatos.

He aquí expuesto lo que hasta el momento arroja la lectura desapasionada de “manuscritos” que aún no terminan de escribirse.

Orestes E. Díaz Rodríguez

Tulum, abril 15 de 2016

 

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Acerca de orestesenrique

Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Guadalajara. El tema que luego devino en mi tesis doctoral, predicción de elecciones presidenciales, fue concebido, nació, se experimentó y arrojó sus primeros resultados, justo, en este blog...
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Una respuesta a Los “papeles” de Brasil.

  1. Será entonces que el SQ se encuentra en el centro del poder judicial?

    O en este caso es necesario que existan más figuras con veto para mantener la estabilidad política?

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