Trump y EPN, ¿cerca o lejos de la destitución?


Trump-y-EPN

Desde el pasado 8 de noviembre afloraron tantas temáticas que vivimos meses muy convulsos. Temas trascendentes estallan y se extinguen en un mismo día, silenciados por otros que ocupan su lugar e inmediatamente corren similar suerte. Ese comportamiento ligado a múltiples obligaciones me han distanciado una y otra vez de este blog. Pero haré un alto y dibujaré brevemente los trazos de una temática que me apasiona, las variables que determinan la destitución presidencial y el modo de calcularlas. Es un tema del mayor interés para Estados Unidos, México, Perú y Argentina, entre otros. ¿Cuál combinación de variables determinan la caída del ejecutivo y qué probabilidades expresan su comportamiento actual en esos países?

Ya se me “escapaba” también ese asunto, pero afortunadamente hoy los medios globales han anunciado la destitución de la presidente surcoreana Park Geun-hye (http://internacional.elpais.com/internacional/2017/03/10/actualidad/1489114908_588046.html?rel=lom) y he corroborado una vez más que pese a la diferencia en los detalles, culturas y ubicación regional, se conjugaron allí esencialmente las mismas variables que condujeron a la destitución en Paraguay de Fernando Lugo, en Brasil de  Dilma Rousseff y en Guatemala de  Otto Pérez Molina, sirviendo la noticia, finalmente, de catalizador  de estas  líneas.

Son cuatro, cuando menos, las variables que tienen que conjugarse para que se produzca una destitución, reemplazo extemporáneo o renuncia presidencial. Aunque las expongo por separado se trata sólo de un vicio o herramienta analítica, se encuentran en realidad tan conectadas que seguramente lo más adecuado es hablar de una sola variable que atraviesa por cuatro momentos.

En resumen, tiene que haber de trasfondo una importante filtración o escándalo, una caída más allá de lo común de la aprobación presidencial, un retiro de apoyo en el legislativo por parte del propio partido del mandatario o de los partidos con los que gobernaba en coalición y finalmente, una unidad o coincidencia temporal  de estos con los opositores tradicionales. Visto así la fórmula es la siguiente: DP=Es+Dp+Pal+Ut

Puedo sentirme atraído a demostrar la viabilidad de esa fórmula para explicar los casos de destitución ya mencionados, pero es mucho mejor dedicar el escaso tiempo a intentar comprender qué tan cerca o tan lejos se encuentran de la destitución los presidentes de EE.UU y México, aunque tenga que aplazar a  Perú y Argentina para otra ocasión.

Así por ejemplo, sobre Donald Trump pesa el escándalo de la conexión rusa que aún no concluye y que ha dañado a algunos de sus colaboradores más cercanos, pero su magnitud aun no es suficiente para afectar decisivamente la aprobación presidencial que se sigue manteniendo próxima al 40%. Potencialmente el mandatario es proclive a perder el apoyo de su partido en las cámaras debido a su condición de out- sider y a sus conatos con los líderes republicanos (Ryan, McCain, por ejemplo), pero básicamente aun eso no ha ocurrido, por consiguiente, tampoco se consuma una unidad temporal entre antiguos partidarios y opositores tradicionales (demócratas). Por todo esto, las posibilidades de que Trump sea desplazado o destituido hoy son bajas,  aproximadamente entre un 20% y un 25%.

En cuanto a Enrique Peña Nieto su situación es diferente, sobre su mandato pesan al parecer suficientes escándalos y el deterioro de su aprobación popular roza el  12%. Sin embargo, dos importantes variables no dan, por el momento, muestras visibles o indicios de conjugarse, el retiro del apoyo de su propio partido y la coincidencia temporal entre opositores y ex partidarios. Las probabilidades de que sufra un proceso de destitución son mayores que las Trump, pero decididamente insuficientes. Estaríamos calculado entre un 40 o 45 por ciento de probabilidades.

Nos quedan Pedro Pablo Kuczynski y Mauricio Macri, pero también se nos agotó el tiempo. Volveremos.

Orestes Enrique Díaz Rodríguez

Tulum, 10 de marzo de 2017

 

 

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Acerca de orestesenrique

Master en Filosofía por la Universidad Estatal de Moscú, Abogado (Universidad de La Habana), Profesor de Sistemas políticos comparados por la Universidad de Guadalajara, de Soluciones a conflictos internacionales por la Universidad del Valle de México y Derecho Constitucional para curso de Maestría de la Universidad América Latina. Columnista del diario de Guadalajara, "El Informador"
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