¿Cómo distinguir a un “retócrata” de un demócrata?


líder democrático

 

Si  usted vive en una sociedad a la que habitualmente suelen calificar de en transición a la democracia, o de inmersa en el proceso de democratización, quizás ya le preocupa la falta de articulación entre el quehacer de los líderes y las metas políticas declaradas.

Si ese es el caso, entonces le ayudará conocer algunos rasgos  de los grupos  en que suelen agruparse nuestros líderes políticos.

Los retócratas se caracterizan especialmente por discursar, mejor que nadie, en nombre de la democracia y la institucionalidad, de la que defienden, estrictamente, el método de elegir los líderes en comicios regulares, trasparentes y libres. 

Rara vez hacen extensiva esa visión hacia el interior de su propio partido y, mucho menos, son proclives a fomentar la participación popular en la toma de decisiones, mientras  para ellos, vale todo a la hora de ganar comicios.

Su carrera política es un proceso de acumulación exponencial  de capital y de movilidad social meteórica. La mayoría ingresa a la política sin un céntimo y al abandonarla están rodeados de una inexplicable fortuna personal y familiar. No necesariamente tienden a perpetuarse en el poder, ya que la legislación constitucional y la opinión pública se los impide. Tampoco, al menos a nivel nacional, aspiran a controlar hegemónicamente todos y cada uno de los contrapesos del poder (legislativo, corte suprema, medios) aunque se esfuerzan por restringirlos, conocedores de que el mandato de gobierno no alcanza para esos objetivos supremos y deben sacar máximo provecho al escaso tiempo. 

Son  ejemplarmente críticos del autoritarismo, el totalitarismo y el populismo, porque ese ejercicio es casi la única fuente que abona a su imagen de demócratas, pero en el fondo pueden llegar a sentir enorme admiración por personajes de otras latitudes que se las agenciaron para controlar todo el poder por largo tiempo, algo que a ellos les está vedado.

En resumen, no son realmente demócratas sino que lo fingen mediante el discurso, que junto a  la expoliación del presupuesto público convierten  en  modelo de negocios. De ahí su denominación de “retócratas”,  es decir,  los que viven de la retórica.

En cambio, los líderes demócratas no son un grupo homogéneo sino que se subdivide en dos campos, los egos demócratas y demócratas.

Los ego – demócratas no ven la lucha por el poder como una vía para crear o ampliar un patrimonio ilegítimo. Les interesa el poder como forma de concreción de un proyecto personal, en ese sentido, no necesariamente se oponen a la realización de internas y son capaces de respetar las normas durante los procesos electorales.

Aspiran a mejorar la vida de la sociedad que representan y pueden trabajar duro en esa dirección, pero hacen poco o casi nada por empoderar a aquellos sectores a los que dicen representar. Su mayor limitación es la forma de la toma de decisiones a las que no están dispuestos a incorporar a un número cada vez mayor de ciudadanos. Cuando en muy raras ocasiones acuden a  formas de democracia directa (consultas, referéndums o plebiscitos) es con el objetivo de empoderarse a sí mismos y no con la meta de ampliar los canales de participación a los que usualmente enfocan con resquemor.

Por último, los demócratas son en realidad  el grupo de líderes políticos más restringido, hasta el punto que en ciertos ecosistemas denominados  democráticos paradójicamente  pueden estar en estado embrionario o en franca extinción.

No están en política, principalmente, por constituir un patrimonio personal o familiar, legítimo o ilegítimo. De la lucha por el poder, les interesa, al igual que al ego-demócrata, la trascendencia personal y la mejora de la vida de la gente, pero  lo que los define  es que la conciben como una lucha por ampliar permanentemente los canales de participación de los que son regularmente excluidos de la toma de decisiones.

Orestes Enrique Díaz Rodríguez

Tulum, 1 de marzo 2018

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Acerca de orestesenrique

Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Guadalajara. El tema que luego devino en mi tesis doctoral, predicción de elecciones presidenciales, fue concebido, nació, se experimentó y arrojó sus primeros resultados, justo, en este blog...
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