“Apuntes sobre el análisis como genero periodístico”


análisis

1.- El análisis es interpretativo, no descriptivo. Ello se explica porque el analista ayuda a sus lectores a formarse una opinión con respecto a dos interrogantes: a) ¿Por qué el suceso “x” está teniendo lugar en este momento y no antes?  b) ¿Qué consecuencias podemos esperar del evento? Por ejemplo, por qué el gobernador anunció la semana pasada que no se presentará a la ratificación de mandatos. ¿Qué efectos tendrá la decisión sobre la evaluación que sobre su gestión hacen los votantes?  El analista nos induce su interpretación. El comentarista nos las hace explícita. El que simplemente describe, probablemente no hace ni una cosa ni la otra.

2.-El background enlaza el hecho presente objeto de análisis con hechos pasados. Con el background el analista establece una conexión entre sucesos en aparentemente  aislados, pero no con el objetivo de dar mayor información o de ampliar la descripción de la noticia, sino con el propósito de interpretar el suceso que está aconteciendo. El background si aporta elementos no es para ampliar la historia del suceso sino para contribuir a interpretar, a explicar lo que está sucediendo y lo que podría sobrevenir. Existe una diferencia entre ofrecer elementos históricos que amplían el marco informativo del suceso y ofrecer elementos históricos para interpretar el suceso. Sólo el segundo uso es propio del análisis. Por tanto el empleo del background debe ir dirigido directamente a la interpretación del suceso, esto es, a esclarecer ¿cuál es la razón de que este evento esté ocurriendo justo ahora? ¿Cuáles son los impactos que podemos esperar del mismo?

3.- En el momento inicial en que nos abocamos a escribir nuestro primer análisis es preferible que el texto quede opinativo que descriptivo. La opinión es propia de la columna, pero esta se encuentra mucho más cerca del análisis que la pura descripción.

4.- Ojo con el título porque marca la ruta analítica, aquello que nos proponemos interpretar. En esta etapa y siempre un título directo es mejor que uno ambiguo, el primero nos guía el segundo nos pierde. Por supuesto que un título metafórico no lo considero ambiguo, sino que el autor conoce de tal manera el camino que aspira a recorrer que es capaz de darse el lujo de crear alegorías e imágenes provocativas sobre el mismo. Ejemplo: “Balazos, no abrazos” (en referencia al propósito gubernamental de aprobar la figura de la Guardia Nacional en México. Por cierto, el título pertenece a un alumno de mi grupo en Iteso que se prepara en Análisis Político, Diego Arturo Jimenez Padilla)

5.- Todo lo que no contribuya a la interpretación sobra. Es desechable. Crea ruidos. Desafina. Confunde al que escribe y a quien lo lee.

Tulum, 18 de febrero de 2019

Orestes Enrique Díaz Rodríguez

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Acerca de orestesenrique

Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Guadalajara. El tema que luego devino en mi tesis doctoral, predicción de elecciones presidenciales, fue concebido, nació, se experimentó y arrojó sus primeros resultados, justo, en este blog...
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