“Vargas Llosa y el foro de Guadalajara”


Vargas Llosa 1

 

Ayer domingo asistí al foro convocado por FIL, la fundación que dirige el escritor Mario Vargas Llosa, y la Universidad de Guadalajara, cuyo tema fue: “Desafíos de la libertad en el siglo XXI”.

La gran motivación consistía en ver, finalmente, en vivo, al autor de “El paraíso en la otra esquina” y “La fiesta del chivo”, entre otras. Cuántos libros de autores destacados hemos leído y cuántos de esos escritores hemos tenido la oportunidad de verlos más o menos tal cual son. Esa deuda podría ser saldada esta vez. Pero, desafortunadamente, Vargas Llosa, claro está, no hablaría de ninguno de sus libros sino de sus obsesiones políticas. Un inconveniente. Una cosa es el escritor y otra el activista político. El primero lleno de recursos, estilo propio,  finales sorprendentes, metáforas y genio. El segundo, pletórico de parcialidad, lugares comunes, valoraciones cuestionables y vocero de una forma de falsa conciencia como es la ideología de un segmento social.

Cuando se presentó ante el auditorio exhibió un rostro extremadamente serio y adusto, diría que casi impropio de un liberal. Más bien, era la imagen viva de un patriarca, de alguien que lleva con todo el rigor las riendas de un feudo. Luego vino el discurso de apertura y Varga Llosa el activista político no me” defraudó”.

Dio su visión sobre la situación de riesgo que vive la democracia  a escala global y en el continente y para un observador medianamente atento no pasó inadvertido lo siguiente:

En su diagnóstico de preocupación por la suerte de la democracia no recuerdo que hiciera mención a Trump y Estados Unidos.

Cuando destacó que Chile era el único de los países latinoamericanos que estaba por integrarse al primer mundo, señaló que parte del éxito de ese país residía en que lo único bueno que hizo la terrible dictadura de Pinochet fueron las reformas económicas y que tanto, la izquierda como la democracia, habían tenido la precaución de continuar esa ruta en lugar de removerla o reemplazarla. Obsérvese, por favor, cómo a la izquierda chilena la deja fuera del ámbito de los demócratas, que obviamente para él son sólo las fuerzas de derecha y centro derecha. Eso a pesar del “detalle” que desde que comenzó la transición chilena en 1989, la izquierda ha sido gobierno en Chile, ¡a lo largo de cinco mandatos y 24 años, contra dos mandatos y 5 años de la derecha!

El otro gran episodio cuestionable  de su visión fue la situación actual en Argentina. En la narrativa de Vargas Llosa, Mauricio Macri es un gran chico que no tiene responsabilidad alguna en los malos resultados macroeconómicos que tiene Argentina en los últimos tres años de su propio mandato y que lanza una espesa sombra sobre su futura reelección. Toda la responsabilidad, de acuerdo con Don Mario, corresponde al kirchnerismo, pues “el equipo económico de Macri está formado por jóvenes sumamente capaces e inteligentes, y lo digo porque personalmente los conocí a todos en Buenos Aires”.

Vargas Llosa, el activista, olvidaba que exactamente eso mismo dijo hace muy poco tiempo del ex mandatario peruano, Pedro Kuczynski, antes de que este último fuera obligado a renunciar a la presidencia  por estar implicado en un caso relevante de corrupción. Vargas Llosa tuvo luego que hacer un ejercicio especial de autocrítica y patéticamente reconocer que no podía imaginar, en su momento, que el personaje técnicamente preparado, maduro y bonachón que le representó Kuczynski en las ocasiones en que coincidieron, tenía una fuerte debilidad por la corrupción.

De modo que los avales de Vargas Llosa en el caso de gestores públicos supuestamente eficientes, son tan solo emocionales y valen, claro está, muy poco o casi nada.

Por último, me hice la pregunta con respecto a quién representa, realmente, el Vargas Llosa activista político. El mismo se cree a si mismo como un vocero de la democracia en general. Pero tengo serias dudas con respecto a que sea exactamente como nos dice. Claramente es un defensor de la democracia, pero estoy seguro de que lo es, estrictamente, en el sentido en que la entienden y la idealizan las élites intelectuales que “casualmente” han resultado ampliamente beneficiadas, incluso, en la versión liberal fallida de esa forma de gobierno.

Orestes Enrique Díaz Rodríguez

Mayo 27, 2019

Tulum

 

 

 

 

 

 

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Acerca de orestesenrique

Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Guadalajara. El tema que luego devino en mi tesis doctoral, predicción de elecciones presidenciales, fue concebido, nació, se experimentó y arrojó sus primeros resultados, justo, en este blog...
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